viernes, 22 de junio de 2007

Ayudándonos a pensar la "salud reproductiva"

Debido a la aplicación de la Ley de Salud Reproductiva en todo el ámbito de nuestro país y a la confusión que se percibe cuando se enfocan los pro y los contra de la misma, especialmente en los medios de difusión, es que me atrevo a aportar una pequeña reflexión que apunta, no sólo a emitir una simple "opinión" sino a esclarecer algunos puntos que, a mi entender, no nos quedan nunca lo suficientemente esclarecidos.

El análisis del contenido de la ley deberíamos hacerlo apelando a todos los argumentos y fundamentos que nos aportan las ciencias humanas y lo que se ve, más que ésto, es que se diluye el debate circunscribiéndolo únicamente a los fundamentos religiosos.
Cuando las cuestiones no están lo suficientemente claras, me gusta partir de hacerme preguntas y, algunas de las que hoy me hago son las siguientes:

¿No será que lo que está en juego no es simple porque lo que está en juego es toda una concepción del hombre, de la mujer, de la sociedad, de la política, de la economía, de la vida misma, tal como nos ha sido dada por la naturaleza hasta hoy?.

¿No será que lo que está en juego es la ética? ¿No será que se intenta "convencer" a la humanidad de que las cosas que hasta hoy eran objetivamente buenas o malas, ahora ya no lo son más?

¿No será que, en pos de un mundo nuevo, todos deberíamos pensar, sentir y vivir de determinada e impuesta manera?. ¿ No será que éste es el debate que tendríamos que tener como sociedad y no seguir con entelequias? ¿No será que el debate tiene que comenzar a darse en la familia antes que en los Medios?

Estas preguntas se me ocurren porque noto que, cuando se aborda este tema en los Medios, generalmente se comienza bien, pero se concluye casi siempre, remarcándose lo negativo y, generalmente enmarcándolo dentro de los fundamentos de alguna religión.

Se le pregunta a un entrevistado por ejemplo: ¿usted es creyente? ¿qué religión practica? ¿por qué todos tienen que aceptar lo que usted cree? ¿no es mejor usar un anticonceptivo que abortar?, ¿no es mejor amar y hacer lo que quieras, cuando quieras y con quien quieras...si éso ninguna religión te lo puede prohibir? ¿no es mejor evitar que venga un chico a un mundo con hambre?

Ante estos interrogantes, me surgen otros como por ejemplo: el conductor de un programa que pregunta si tal o cual cosa es mejor o peor y si Dios la quiere o no, para concluir diciendo que únicamente los religiosos se oponen a la ley, ¿por qué no pregunta qué opinión tiene la gente de quienes desde los ámbitos de poder pretenden constituirse en Dios regulando nuestra vida?

El hombre, y cuando digo hombre me refiero a la humanidad, es un ser libre, un ser que es "capaz de..." ¿de qué?, de elegir libremente su vida y construir su historia. ¿Cómo lo hace?, a través de saberes y sentires. Cuando, tanto el conocimiento como el puro sentir pasan a tener un papel predominante, ya no somos libres porque quedamos a la deriva y sujetos a lo que nos aconsejan, ordenan o supervisan desde afuera.

Minimizar este aspecto es lo que no nos permite entendernos, tanto en lo que hace a este tema puntual de la mal llamada salud reproductiva como en tantos otros temas. No sabemos ni donde estamos, ni a donde vamos y, para complicarnos, nos confunden con leyes.

Tengamos en cuenta que la sexualidad no es algo separado de la persona sino que la sexualidad ES la persona porque SOMOS SERES SEXUADOS y la genitalidad (que es lo que la ley pretende regular) es sólo una dimensión de esa sexualidad que no se puede tomar separada del conjunto de la persona.

¿Qué es lo que se discute entonces hoy? ¿la sexualidad o la genitalidad?. ¿Qué tiene que ver la religión en ésto? Mucho o nada, depende de cada uno de nosotros. Pero el debate no es religioso únicamente sino que es filosófico, antropológico, sociológico y geo político.

Algunos pensarán que por un lado va la vida y por otro la fe, otros pensarán que por un lado va la sexualidad y por otro la genitalidad, otros que ésto o aquéllo no es bueno o no es malo y por lo tanto nadie los puede cuestionar, en fin, así es la humanidad y, mientras no entendamos que seguimos separando, desmembrando y cortando nuestra persona y nuestra sociedad en pedacitos, no encontraremos la solución porque, la solución no está ni adentro ni afuera de nosotros, está entre el adentro y el afuera y entre todos se construye la vida de toda sociedad.

Tenemos que aprender a discernir entre lo objetivamente bueno y malo, entre las opiniones y los saberes, entre lo natural y lo antinatural. Ahora bien, si queremos partir de una afirmación y decir que hoy todo lo natural es antinatural, partiremos de una afirmación falsa que nos acarreará múltiples inconvenientes como ya lo estamos viendo.

Alterar el orden natural de la vida y la naturaleza ¿nos lleva a ser más felices?. Usar o no un anticonceptivo ¿nos lleva a ser más libres y felices? ¿nos lleva a entregarnos libremente al otro y hacernos felices mutuamente?. Vuelvo a repetir, ¿un anticonceptivo nos hace más libres y nos da seguridad?

Cuando se explican los pro y contra de la ley y se enfoca en las creencias personales, generalmente se falla en una cuestión, que es en la que caen todos los creyentes de cualquier credo cuando no están maduros en la fe, cuando no conocen que la fe se basa en la ley natural que consiste en hacer el bien y evitar el mal.

No perdamos tiempo en ver si primero está el huevo o la gallina porque no llegaremos a ninguna parte. No discutamos si el hambre, la desnutrición, el aborto, el preservativo, el anticonceptivo o... Es más, no discutamos, dialoguemos cosas importantes porque la intimidad no se negocia, no se comercia, se decide vivirla de tal o cual manera para hacernos cargo de las consecuencias de una decisión reflexionada, pensada, instruída, inteligente, educada, libremente aceptada y vivida.

Mi consejo para mí misma es éste: nunca dejes que otro decida por vos, si te vas a arruinar la vida, arruinatela sola, pero eso sí, primero, antes de cualquier decisión que puede llevarte a una equivocación, pedí ayuda, primero a tu familia, si tu familia no sabe o no conoce del tema, a tu médico de cabecera, a alguien en quien confíes y sobre todo, escucha a Dios que es el mismo para todos con diferentes nombres, algunos lo llaman naturaleza, budismo, mahometismo, judaísmo, cristianismo, catolicismo pero todos proponen lo mismo, hacer el bien y evitar el mal, algunos partiendo del no y otros del sí, algunos partiendo del amor y otros de la ley, algunos partiendo del interior y otros del exterior. De vos depende, de lo que crees, de lo que quieres para tí, para los demás, si te miras o te miran como un objeto o como un sujeto, si miras a los demás como objetos o como sujetos.

No te engañes y no te deje engañar, eres responsable de tu decisión. Si tomas una decisión y te equivocas, bueno, estaba dentro de las posibilidades pero, si te equivocas por desconocimiento o ignorancia, si te equivocas porque te impulsan a equivocarte, si te equivocas porque crees que lo sabes todo y no necesitas del consejo de nadie que te ayude porque te estima, es lógico que te equivoques, ya no estárá dentro de lo posible sino de lo seguro.

Lo que está en juego no es la religión como ley sino la fe como vida, la fe aceptada es fe vivida porque quien vive lo que cree, cree en lo que vive. Esto que parece un juego de palabras no lo es, sino que nos lleva a reflexionar y meditar largamente sobre el sentido de la vida a la luz de la razón (ciencias humanas) y de la fe revelada que, en el caso de los católicos, es el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo que no vino al mundo para condenarnos sino para salvarnos y no abolió la ley mosaica sino que la elevó a la plenitud y la resumió en un mandamiento "Amar a Dios y al prójimo como a nosotros mismos".

Aquí está la clave para los creyentes y tiene un camino de doble mano, si no me amo, no puedo amar, ni a Dios ni a mi prójimo, si no amo y conozco a Dios, no puedo ni amarme ni amar a mi prójimo. La clave está en que el Dios de Jesucristo es un Dios que habla, dialoga con nosotros a través de palabras y gestos concretos y que nos dice: ama, pero que tu amor sea un amor libre y responsable.

Y cuando hablamos de la ley de salud reproductiva hablamos ni más ni menos que de una ley humana y, tan fundamentalistas serán los que defiendan la ley humana a rajatablas como los que defiendan la doctrina de un credo de la misma manera.

Ruego a Dios para que ningún humano gobierne sobre la conciencia de otro ser humano, pero que todos podamos tener una familia que nos vaya educando gradualmente según nuestra esencia personal, que vaya descubriendo cuales son las necesidades de cada uno de los hijos, que vaya distinguiendo a cada uno según su esencia, que sepa guiarlos y acompañarlos para que sus decisiones sean meditadas, pensadas para luego ser vividas, para hacerse cargo de cada acción, para saber que a pesar de todo podemos equivocarnos porque la vida no es blanco o negro, para aceptar que somos limitados y necesitados.

Ruego a Dios y apelo al "nosotros" como sociedad para que los chicos tengan en la escuela un espacio de complementación de su hogar, para que tengan la escuela como ámbito de diálogo y construcción, para que la escuela sea un instrumento al servicio de las familias.

Ruego a Dios para que, ya crecidos, sepamos ir caminando por la vida llevando en la mochila un montón de enseñanzas libremente recibidas y aceptadas que nos servirán de herramientas para abrir el camino y aportarlas solidariamente.

Concluyendo, el trigo y la cizaña siempre convivirán pero, el trigo nos da el pan, la cizaña reseca la tierra y no deja crecer el trigo.
¿Eliminaremos el trigo para quitar la cizaña o aprenderemos a convivir podando la cizaña?. Es una tarea de todos y de cada uno.

María Inés Maceratesi

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