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lunes, 5 de julio de 2010

La falta de compromiso en las mujeres de hoy


Por Valeria Chavez

Pese a que la característica solía adjudicársele al sexo masculino, hoy en día no son pocas las mujeres que viven solas. Una especialista dijo a Infobae.com que "puede esconder un temor la falta de compromiso"
Si bien a las integrantes del sexo femenino se les suele adjudicar la característica de Susanita, en referencia al personaje de Mafalda que soñaba con formar una familia perfecta, hoy, a muchas mujeres les cuesta "formalizar" una relación .

Por sentir que no llega a sus vidas ese hombre que esperan, por creer que los que se les acercan son inmaduros, o bien por preferir la soledad, tras años de vivir en ese estado que tanta comodidad les da, muchas son las mujeres que eligen estar solas.

Infobae.com consultó a la licenciada Elsa E. Álvarez (MN 944), del Instituto de Psicología Argentina (Inepa) para saber qué hay detrás de estas, en apariencia, mujeres independientes.

¿Por qué hay mujeres que adoptan una postura más relacionada con la que se conoce en los hombres? En el sentido de que les cuesta comprometerse...
.
Desde siempre se pensó que son los hombres a los que les cuesta comprometerse, pero hoy pareciera que eso está cambiando.
Muchos hombres y mujeres se quejan por lo mismo: la falta de compromiso.

La falta de compromiso en algunos casos, esconde algún temor y en otros forma parte de una elección que cada vez es más marcada.

La sucesión de cambios sociales, entre otros, los que tuvo el rol de la mujer en los últimos tiempos: acceso a la educación superior en forma masiva, la mayor permeabilidad social para acceder a puestos jerárquicos y de mejor remuneración, la mayor flexibilidad de los prejuicios sociales sobre la mujer, no sólo con respecto al trabajo, sino también a su sexualidad, agregado a esto en las grandes ciudades el anonimato, produjeron cambios psicológicos importantes que a su vez repercutieron sobre lo social produciendo como efecto, una forma de conducta muy parecida a la que antes se le adjudicaba solamente a los hombres.

La vieja carrera del matrimonio ya no es tan deseable, las seguridades emocionales y afectivas están muy descalificadas en nuestra cultura , donde se le otorga mucha mayor importancia a lo económico que a lo emocional. La seguridad económica para las mujeres depende cada vez más de sí mismas y menos de los hombres.

¿Son mujeres muy independientes y autosuficientes? ¿O esconden en el fondo algún temor?

Es imposible generalizar ya que las personalidades son muy diferentes unas de otras. Hay personas que son muy independientes y que disfrutan su independencia e incluso la soledad y otras en cambio que utilizan y muestran autosuficiencia pero en realidad esconden su otra polaridad (el opuesto que se oculta, la mayor parte de las veces, porque hacerlo conciente nos avergüenza y/o atemoriza) su desvalimiento, su necesidad de protección, sus temores que pueden ser muy variados que podríamos generalizar como temor a vivir y a la intimidad.

¿Qué pasa cuando la falta de "compromiso" es porque sienten que no comparten un ideal con ningún hombre?

La falta de compromisos en los seres humanos puede deberse a muchas causas. Entre ellas carencia de interés en el otro y entonces se continua en la relación aburridamente hasta que surja un otro en el horizonte que satisfaga aparentemente más sus aspiraciones.

Puede ser que sus temores a vivir plenamente, a tener intimidad o a mostrar sus emociones se los impida.

También sus creencias acerca de cómo deben ser los hombres y las mujeres van formando un ideal o un modelo de persona "para mí" que rígidamente funciona como un filtro que favorece o desfavorece el compromiso. La falta de flexibilidad no permite tomar conciencia que las personas nuevas que conoce, aunque no sean esa persona ideal que existe solamente en su mundo interior, representan una posibilidad de cambio e innovación para sus vidas .

¿Por qué todos, o la gran mayoría de los hombres, para ese tipo de mujeres tan independientes, parecen ser "inmaduros?

Muchas mujeres que se muestran muy independientes necesitan para mantenerse dentro de esa polaridad (independencia/dependencia) hombres dependientes, por lo tanto inmaduros. Esto demuestra y mantiene su creencia de que todos los hombres son inmaduros sin tomar conciencia de que con su especial mirada, filtran y descubren en el universo de hombres sólo aquellos inmaduros que alimentan su creencia y su permanencia en esa polaridad , ya que salir de esta les implicaría enfrentar sus temores y las inseguridades que les podría provocar la "amenaza" de caer en la dependencia.

¿La edad es un factor que juega en contra? (¿a más años "acostumbrada" a vivir sola más cuesta estar en pareja?

Las personas a medida de que pasan los años, aunque quizás en un comienzo les haya sido dificultoso vivir solos, comienzan a disfrutar de los pequeños placeres que otorga vivir sin un otro.

Arreglar o desarreglar a su manera su vivienda, disponer del tiempo libre sin consultar a nadie, escuchar el tipo de música que más le agrada, charlar o chatear largas horas, etc.

El vivir con otro plantea negociaciones y acuerdos que muchas veces después de muchos años de vivir de otra forma constituyen casi un desafío a la tolerancia que en ocasiones es difícil de lograr.

¿Por qué este tipo de mujeres (con carácter y que parecen saber lo que quieren de la vida) son tomadas por el sexo masculino como "insatisfechas"?

Las viejas creencias sociales acerca de que es ser mujer y que es ser hombre han influido mucho en este tipo de pensamiento.

Años atrás se creía y se las visualizaba como masculinas a aquellas mujeres decididas, racionales e independientes y el imaginario social las calificaba como si el tener este tipo de características representara estar insatisfechas en otros aspectos de su vida.

Hoy en día existen aun hombres, que mantienen este tipo de pensamientos que en algún caso pueden ser ciertas pero es importante que estas ideas no se generalicen para no ser transformadas nuevamente en creencias.

¿Cuáles son los signos característicos de este tipo de mujeres que no quiere comprometerse? ¿Elegir mal? ¿Rechazar oportunidades? ¿No permitirse/darse el tiempo para conocer al otro?

La característica de la falta de compromiso es:

• Elegir incorrectamente y generalmente dentro de la misma tipología de personas aunque sean aparentemente diferentes
• Negarse a arriesgarse a conocer otro tipo de personas
• Presentan creencias rígidas e inflexibles
• Actitudes individualistas
• Dificultades para compartir
• Rechazar inmediatamente al otro sin darse tiempo para profundizar más en la relación
• Darle más tiempo y energía a otros aspectos de su vida, familia, trabajo, amigos, etc.

Pese a sus baluartes de independencia, muchas de estas mujeres quieren lograr estabilidad emocional. ¿Pueden lograrlo? ¿Cómo?

En las personas independientes esta presente en forma excesiva una polaridad: la independencia absoluta; por lo tanto el individualismo y la entrega de la totalidad del tiempo a si misma y a sus objetivos de vida.

Esto esconde la otra polaridad que es la dependencia, en la que muchas personas temen caer. Esta representa la imposibilidad de vivir y tomar decisiones sin tener en cuenta al otro, donde el tiempo se comparte absolutamente y no existen las actividades independientes por lo tanto la personalidad de cada uno se diluye formando otra entidad que es los dos.

Estas dos polaridades se expresan muchas veces en las parejas que se muestran como ultra independientes o ultra dependientes, estos dos modelos olvidan lo que podemos denominar el camino del centro y que en los vínculos interpersonales conforma lo que denominamos interdependencia .

En la interdependencia las personas mantienen áreas de sus vidas independientes con actividades independientes y comparten otras con altos grados de intimidad y afectividad.

Por lo tanto, es necesario aprender a transitar los caminos intermedios, para lo cual deben integrarse a sí mismas, aceptar sus debilidades, sus necesidades: de seguridad, de amor, de estabilidad y confrontar sus creencias. Eligiendo cuales son las creencias positivas que las ayudan a lograr sus objetivos y desafiar las que no lo son, animándose en definitiva a la aventura de vivir.

Fuente: Infobae

domingo, 29 de noviembre de 2009

Reflexión sobre las relaciones de padres e hijos


Otro diálogo sorprendente
Alfonso Aguiló



Tomás Alvira reproduce en uno de sus últimos libros el siguiente diálogo, contado por el Dr. Melcior:

— Qué te gustaría ser, Luis.

— Mayor.

— Y ¿por qué?

— Para poder mandar y tener siempre razón.

— ¿Tú crees que los mayores nunca se equivocan?

— Se equivocan muchas veces, pero siempre tienen razón.

Y así concluyó aquella conversación, tan reveladora sobre la percepción que aquel chico tenía –tal vez con bastante fundamento– sobre los adultos con que trataba.

— Pues a mi no me resulta muy lejana esa actitud. A veces pienso que no entiendo a mis hijos, y que ellos tampoco me entienden a mí. Parece que lo que decimos los padres siempre es a sus ojos algo caduco...

Es natural que los jóvenes y los mayores vean las cosas de distinto modo. Lo que sería extraño es que un adolescente y una persona madura pensaran de idéntica manera.

A todos, a esas edades, cuando comenzábamos a formar con autonomía nuestro criterio, nos sucedía algo así, en mayor o menor medida. Luego, con el paso de los años, hemos comprendido que nuestros padres tenían razón en muchas cosas –y en otras no–, y que lo que nos decían era fruto de su experiencia y del cariño que nos tenían.

Rememorando aquellos años de su juventud, un padre o una madre sensatos pueden imaginarse con bastante precisión qué sucede en las mentes de sus hijos. Si no lo recuerdan bien –e incluso si creen que lo recuerdan, como recomienda James B. Stenson– puede ser útil, y seguro que divertido, preguntar a los propios padres.

No dramatices asuntos triviales. Haz memoria y esfuérzate por adaptarte a los cambios de la sociedad, que no tienen por qué ser malos siempre.

No digas que la música moderna es intragable, o que visten con mal gusto, o que los modales de la juventud son un desastre, porque así te marginas tontamente. Y aunque es verdad que el vestido refleja mucho la personalidad de cada uno, no se puede desairar a un chico o una chica joven porque no nos entusiasmen sus modales, sus gustos, o su forma de vestir. Preocúpate sobre todo de lo que tienen dentro de la cabeza, que lo otro después se resolverá solo.

A lo mejor a tus hijos les pareces carca o anticuado simplemente por tu modo de expresarte. Actualiza tus modos de decir, no te distancies tontamente, habla de modo que te entiendan bien.

— Pero a veces parece que creen que con poner la música a todo volumen y vestir de modo estrafalario ya son muy originales y tienen mucha personalidad.

No te pongas así. Los padres han de procurar –como recomendaba J. Escrivá de Balaguer–"mantener el corazón joven, para que les sea más fácil recibir con simpatía las aspiraciones nobles e incluso las extravagancias de los chicos. La vida cambia, y hay muchas cosas nuevas que quizá no nos gusten –hasta es posible que no sean objetivamente mejores que otras de antes–, pero que no son malas: son simplemente otros modos de vivir, sin más trascendencia. En no pocas ocasiones, los conflictos aparecen porque se da importancia a pequeñeces, que se superan con un poco de perspectiva y de sentido del humor".


Fuente: Fluvium

miércoles, 7 de octubre de 2009

Redescubrir la tolerancia como ruta del encuentro



La tolerancia no es una simple e indiferente aceptación de las posturas ajenas,es un camino formado por el encuentro con los demás y el entendimiento real de sus opiniones

La angostura y pobreza de nuestros conceptos a menudo nos impiden ser flexibles en el diálogo y comprender a los demás. Con frecuencia en los debates públicos, por ejemplo, unos acusan de intolerantes a quienes consideran injustificables sus ideas o actitudes. «Tú eres dueño de sostener las ideas que desees, pero no intentes imponerlas a los demás». «Nadie te obliga a cambiar de opinión ni actitud. Pero es demasiado pretender convertir en exigencia pública lo que es una mera convicción o creencia privada».

Frases de este tipo se dicen a menudo como algo consabido e incuestionable. Por si fuera poco, a todo el que muestra entusiasmo al defender una convicción se le reprocha que pretende «imponerla» a otros de forma intolerante.
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miércoles, 10 de junio de 2009

La mentira, un mal de nuestro tiempo


La mitomanía no es una enfermedad en sí misma, pero ese impulso incontrolable que los lleva permanentemente a mentir, corresponde a un conjunto de síntomas que pueden presentarse en diversas enfermedades psíquicas, particularmente en trastornos de personalidad.

Según la Real Academia Española es la "Tendencia morbosa a desfigurar, engrandeciéndola, la realidad de lo que se dice."

En general, todo mitómano pasa primero una fase de omnipotencia, en que dice muchas mentiras y piensa que todos le van a creer; posteriormente, llega una etapa de deterioro o caída del narcisismo mentiroso en que se presentan constantes contradicciones y ya nadie le creé; habla de su vida y no le hacen caso, no lo toman en cuenta para cosas importantes, no le dan responsabilidades, lo corren del trabajo y, en la familia, ya no puede hablar de ciertas cosas, le restringen el acceso a objetos o información. Se va cercando o acorralando, hasta que se relaciona con gente con grados de madurez y evolución muy bajos, inmiscuyéndose en situaciones de riesgo.

¿Por qué nos miente el mitómano?

Comencemos por resaltar, que la mentira en su caso es secundaria. Lo primordial, es su intención incontrolable de "disfrazar la realidad".
Y es justamente en ese intento, que suponen conseguir prestigio, mejorar su imagen o percepción que los demás tienen de él, obtener afectos, bienes, manipular a las personas o simplemente dañar.
Esto se debe a que devalúan sus capacidades, sobrevaluan las de otros, y por eso inventan o se atribuyen lo que ven en otros.

Se cree que la persona adicta a mentir encuentra en la falsedad y en la exageración, una vía de escape a sus dificultades, sin llegar al delirio.

Este último rasgo es fundamental, sus mentiras son verosímiles, no están lejos de la realidad, lo cual hace que tendamos a creerle.

También existen motivaciones aún más profundas que son inconscientes, pero que pueden ser descubiertas mediante un tratamiento clínico.
Pero mientras la persona no se someta a una terapia, que en muchos casos incluye el uso de fármacos, la mentira para el mitómano será su única opción ante otras posibilidades para conseguir lo que desea.

Mentiras Peligrosas

"Miente, miente, que algo quedará" .
Joseph Goebbels, ministro de Propaganda nazi


La mitomanía no es inofensiva para el mitómano, pero tampoco lo es para su entorno. Al contrario, tiene una serie de efectos en distinto nivel.
En el plano social, el mitómano comienza a perder credibilidad; en el mejor de los casos es un cuentero inofensivo.
A nivel familiar, es visto como una persona poco confiable y desde el punto de vista de las amistades, éstas tienden a alejarse o bien la persona termina apartada del grupo.
El peor escenario es cuando la mitomanía afecta a terceras personas. Esto ocurre cuando la "manía" de mentir está presente en personalidades antisociales, principalmente en estafadores: En ellos, el "modus operandi" del delito es el engaño para conseguir dinero o bienes.

¿Es posible curarse de tanta mentira?

Según los especialsitas, es casi imposible que quien padece de mitomanía busque ayuda; generalmente es llevado a consulta por otras personas o acude a terapia por otras razones, pero mientras no se someta a una terapia, la mentira dominará su vida.

Si acepta la ayuda, puede superar este problema y vivir en la realidad. Los psicoterapeutas que han trabajado en estos casos , explican que primero debe realizarse una fase de exploración del paciente, realizar algunas entrevistas antes del diagnóstico definitivo, de modo que la principal herramienta para revisar conductas y la vida del paciente es la palabra. Al avanzar en la terapia, lo que se hace, es establecer una alianza de trabajo en la que se demuestre al paciente el costo que le está trayendo su enfermedad; se le debe hacer entender que hay cosas que él ve muy normales, pero en realidad son expresiones del problema. Así continúan, sin profundizar demasiado, para que haya adherencia al tratamiento: Esto se debe a que si se confronta al paciente en las primeras sesiones, sólo se logrará que huya despavorido.

Según los expertos, es necesario conversar e ir enlazando cosas sobre su vida o que ha dicho, construyendo una mayor alianza de trabajo, para luego poder abordar hechos más profundos, decirle cuándo ha mentido e interpretar la razón de esa conducta. El proceso es largo, pues se debe construir un nuevo aprendizaje en el paciente y un pensamiento analítico. También es importante ayudarle a percibir cuáles son sus herramientas y recursos para enfrentar la vida.
Por último, el Dr. Sergio Arturo Escobedo acentúa:- "Me parece fundamental que en estos casos o cualquier otro que genere sufrimiento y alteración de la vida social, familiar o escolar de una persona, pensemos que hay muchos recursos con qué enfrentarlos y ayudarnos a descubrir capacidades propias. En este sentido, siempre es muy útil acudir a un proceso psicoterapéutico".

Por eso si sentís que algo de esto te pasa a vos, o a alguien que queres, tené presente que siempre hay una oportunidad de cambiar la historia. Una historia que, tarde o temprano, termina mal.No olvides que es imposible evitar el encuentro con la verdad, pues por muchos esfuerzos que hagamos en todos los casos, ella ganó la partida antes de comenzar el juego.

Mitómano ¿o simplemente un mentiroso?

Lo que diferencia al mitómano de un mentiroso es que este último inventa mentiras para defenderse o protegerse, con una finalidad, pero en el mitómano prevalece lo compulsivo de la mentira, sin ninguna motivación.

En general, se establecen tres tipos (o niveles) de mentirosos:

• En primer lugar están los mentirosos sociales, ellos mienten porque necesitan una excusa. Para algunos son "mentiras piadosas", que no buscan causar daño .

• Un paso más arriba están los mentirosos frecuentes, que sí son conscientes de que utilizan una mentira para lograr sus objetivos y no miden las consecuencias.

• Finalmente, se encuentran los mitómanos, un gran dolor de cabeza para sus familias. El problema radica en que la mentira se convierte en su razón de existir; un camino largo que se construye a diario con un mundo falso muy alejado de la realidad.

Fantasía vs. Mitomanía

En la niñez, la fantasía es un elemento necesario que forma parte de la creación de la personalidad. De ahí que los chicos jueguen a ser superhéroes, famosos, o a disfrazarse de distintos personajes reales o imaginarios. De esta forma aprenden el sentido de realidad mientras logran la madurez.

También hay que tener presente que cuando se consolida la madurez, la fantasía no se desecha por completo. Por el contrario, se conserva como fuente de creatividad y productividad, sirve para imaginar, planear y resolver problemas.
El conflicto del mitómano es su incapacidad de reconocer cualidades o recursos reales, y entonces los inventa, crea una ficción para enfrentar al mundo y reduce así el temor que siente por la realidad.

Cómo reconocer a un mitómano.

Hay algunas características que los distinguen: es una persona convincente, manipuladora y su discurso suele ser verosímil, tiene talento histriónico y sabe actuar, no acepta fácilmente su problema,quizá tartamudean, cambian de tema o dicen diferentes versiones en cada ocasión y a diferentes personas. Además, en su discurso se mezclan indistintamente partes de verdad y fantasía, aunque son más o menos creíbles: suelen mentir sobre su vida, su trabajo, su salud, historial médico, edad, la profesión de los padres y un sinnúmero de cosas que en realidad no deberían ser maquilladas para ser contadas.

¿Todos los mitómanos son delincuentes?

Pese a a lo que muchos piensan, Helmut Brinkmann, psicólogo clínico experto en diagnóstico de personalidad, explica que no hay una relación directa entre mitomanía y delincuencia:

"Son problemáticas distintas" - afirma. Puede coincidir en que se combinan algunas características de personalidad en los que la mitomanía sea un síntoma, pero el delincuente no necesariamente es un mitómano. Quien delinque busca algo contingente y puntual: el dinero de los demás. Pero no tiene compulsión por mentir ni busca la deseabilidad social. Ahora bien, si un delincuente es mitómano tiene responsabilidad penal por sus actos si es conciente de sus mentiras.

Fuente: Construyamos Salud

jueves, 21 de mayo de 2009

Participar, Discernir, Activar la esperanza


Participación, discernimiento y esperanza son tres palabras especialmente vinculadas al deber y el derecho de la ciudadanía al voto, que podremos ejercer dentro de poco tiempo nuestro país. Es la oportunidad para que nuestra conducta refleje la responsabilidad, la coherencia y el entusiasmo a que este acto nos convoca.

Participar

Participar, es un término que remite, entre otros significados, al de “tener conciencia” y “sentirse parte de”. Por esto mismo, en nuestro caso, se trata de “sentirse parte” de la comunidad argentina.

Este sentido de pertenencia mueve a interesarnos y ocuparnos del ámbito social, conducta con demasiada frecuencia poco desarrollada, cuando no rechazada, o imputada a terceros.

Se quiera aceptar o no, la vida social nos afecta a todos/as y está en las manos de la ciudadanía en el ejercicio concreto de tal condición, el lograr los cambios necesarios para alcanzar condiciones de vida digna para toda la población, superar la cultura transgresora y retomar el camino de la legalidad.

Asumir el compromiso político de participación (que no requiere la afiliación partidaria, aunque pueda incluirla), es ocuparse del bien común, siendo protagonistas activos/as en la búsqueda de soluciones, que dentro del marco ético permitan superar las situaciones inaceptables que impiden el desarrollo de las personas y desintegran la convivencia familiar y social.

Discernir

Para la práctica de la participación, el discernimiento es una herramienta fundamental.

Discernir es pensar, reflexionar, develar, de modo de eliminar los obstáculos que dificultan, opacan o desfiguran el abordaje del análisis de la realidad.

El discernimiento se instala en el ámbito de la racionalidad y se encuadra en el de los valores que constituyen el marco de referencia para el análisis y las posteriores opciones.

Por ello, es un paso esencial para la toma de decisiones y su ejercicio es fundamental, para que éstas no sean el resultado de sentimientos pasajeros, apasionamientos fugaces, posiciones teñidas de fanatismos o surgidas de influencias adoptadas sin sentido crítico.

Participar desde el discernir, es un binomio que debería ser siempre el mecanismo orientador de la conducta en general, incluida la conducta ciudadana.

La participación nos llama a la acción; el discernimiento marca el rumbo, fruto de
la reflexión basada en los valores.

Activar la esperanza

“Este país” es un modo habitual de denominación, a través del cual parecería que evitando la expresión “nuestro país”, quien la pronuncia es ajeno/a a toda responsabilidad..

“Este” nos deja afuera. ¿Afuera de posibles culpabilidades?, ¿Afuera del desenvolvimiento de la vida social? ¿Afuera para no comprometernos?.

Tal vez si comenzáramos a pensar y sentir en términos de “nuestro país”, cambiaríamos el “afuera” por el “adentro”; entonces sintiéndonos parte y discerniendo, descubriríamos que desentendernos, desocuparnos, sería renunciar no sólo a los derechos y deberes que nos corresponden, sino abandonar principios valorativos que enunciamos, sin asumir instaurarlos en las estructuras sociales.

Paz, justicia, solidaridad, respeto, libertad, legalidad, trabajo, honradez, veracidad, son algunos de los valores que reclamamos a las distintas instancias de la sociedad. No comprender que la Paz y la convivencia en valores, es una tarea de construcción que nos involucra a todos/as, y que se va plasmando a través de la conducta coherente, sería caer en una concepción mágica, cuyos resultados llevarían a mayores grados de fragmentación, avasallamiento y manipulación ciudadana con el consiguiente incremento del deterioro de la vida social.

Frustración, resignación y análisis negativos se suman y sobreabundan en la verbalización de nuestra realidad. Hay razones para que esto suceda, pero si fuéramos capaces de rescatar lo positivo en la escucha, cambiar el discurso transformándolo en coloquio de entendimiento y nos ocupáramos de la cosa pública, comenzaríamos a dar pasos hacia el futuro deseable.

Cambiar la desesperanza encerrada en “este país no tiene solución”, por esperanza activa, es no aceptar una espera de mero espectador y pasar en cambio a la espera del hacedor, que vive una esperanza dinámica, movilizadora, sin optimismos ingenuos, sino con la confianza de quien se siente parte de una comunidad que aprecia y de la que se sabe responsable y por ende comprometido.

Autoexcluirnos de la responsabilidad ciudadana es renegar de la dimensión social que compartimos y desentendernos del legado que dejaremos a las nuevas generaciones.
Como Mujeres de Fe en Dios Padre y Creador, sabemos que la filiación divina nos hermana y nos mueve a ocuparnos del bien común, de modo de ser fieles a nuestras creencias y dar testimonio de ellas a través de nuestra conducta, en los distintos ámbitos de nuestra existencia.

Lic. Elsa Muzio -
Socióloga
Fuente: Comisión Directiva Mujeres de fe Monoteísta

martes, 17 de marzo de 2009

La confianza es amor

Es imposible hablar de confianza sin mencionar la responsabilidad. Esta invoca la capacidad de responder por las propias acciones, actitudes y palabras. La responsabilidad se demuestra con actos, no con declaraciones ni juramentos. Y se expresa siempre ante otro ser humano.
Cuando en un vínculo, o en una trama de vínculos, las personas actúan responsablemente (no culpan a otros por los efectos de sus acciones, no delegan las consecuencias, no niegan haber hecho lo que hicieron ni haber generado lo que generaron), se construye entre ellas un entramado de confianza. Las personas responsables (por lo que hacen y no por lo que dicen) son confiables.

La confianza nunca es fruto de la teoría, porque nace de la experiencia y de la actuación", recuerdan con claridad Jaume oler y María Mercé Conangla en La ecología emocional. Nadie es confiable porque jure o prometa serlo. La confianza como el amor, es una construcción, se edifica ladrillo a ladrillo, acto tras acto. No está en los vínculos como unto de partida, más allá de que tengamos el deseo o la intuición de confiar. Se trata,mejor, de un punto de llegada. Y es un punto de llegada convergente, que deviene real cuando arribamos juntos a él.

Igual que el amor, o que el compromiso, la confianza no se construye con el deseo o la voluntad de una sola persona. Necesita de dos o de todos los que estén involucrados en un vínculo (de pareja, de familia, de fraternidad, de trabajo, social, político, etc) No siempre lo que alguien traiciona es la confianza real.

Muchas veces la defraudada es la ilusión de quien creía que el otro era confiable o deseaba que lo fuera, aunque dicha expectativa no resultara "fruto de la experiencia y la actuación". También hay quienes destruyen un verdadero lazo de confianza. Eso no siempre es explicable: la psiquis y el corazón humano son universos infinitos que contienen zonas misteriosas, y con ese misterio, con el propio y con el del otro, hay que vivir y convivir.

Quien confía, con confianza certera, suele ser una persona que cree en sus propios recursos, que ha aprendido, a través de las experiencias vividas, a hacerse responsable de su vida, a generar los que Fritz Perls, el padre de la terapia gestáltica (de quien se puede leer, entre otras obras, Sueños y existencia) denominó la capacidad de autoapoyo. Y quien malversa la confianza, acaso lo hace porque no confía en su propia capacidad para afrontar ante otro na situación difícil. Ese ser no es confiable para sí mismo.

Confianza proviene del latín, confido, que significa "esperanza en la buena fe de alguien". Su traición denuncia mala fe, y ésta nace de mentirse a uno mismo, porque quien actúa de mala fe sabe siempre lo que hace.

En El camino a la Meca, obra del dramaturgo sudafricano Athold Fugard Albee (heredero de Arthur Miller, Tennessee Williams y Edward Albee), un personaje dice que la confianza es más importante que el amor. En realidad, no puede haber amor sin confianza y, a su vez, la confianza es esencial en la construcción del amor. La confianza es una forma del amor.

Nuestro amigo Santiago se pregunta si una vez traicionada puede ser reconstruida, si hay segunda oportunidad. No existen dos seres humanos iguales; cada vínculo es diferente. ¿Cómo aplicar una respuesta única en un universo tan misterioso?. Si hay una segunda oportunidad, pienso, dependerá, igual que la primera, de que las acciones cimenten y construyan el sentimiento.

Las acciones, los gestos, las actitudes la responsabilidad. La confianza se construye o se repara de cuerpo presente, con un yo y un tú que se sumerjan juntos en la experiencia. Cuando la confianza es defraudada, aunque el traicionado sufre, quien se empobrece definitivamente es el fraudulento, porque él vivirá siempre consigo mismo. Es decir, con alguien inconfiable. Que al traicionar, se traiciona.

Sergio Sinay sergiosinay@gmail.com
Fuente: La Nación

martes, 20 de enero de 2009

La familia es el corazón de la sociedad

Buscando material interesante para publicar, que resumiera el espíritu del VI Encuentro Mundial de Familias realizado en México, me encontré con esta breve síntesis. Se trata de un trozo de la exposición del Señor Presidente de México y del Arzobispo de la Ciudad de México que recuerda el verdadero objetivo planteado en su momento por Juan Pablo II. Leer nota y ver Video