jueves, 23 de agosto de 2007

La comunicación no verbal. El cuerpo no miente

No podemos negar que la mayor parte de la comunicación interpersonal está compuesta por mensajes no verbales y que cada conducta no verbal está ineludiblemente asociada al conjunto de lo que la persona quiere comunicar. El principal actor es el cuerpo y más allá de éste, el esquema corporal. Estamos hablando de la imagen que cada uno tiene de sí mismo.

Esta imagen corporal es la representación mental que cada uno tiene de los diversos componentes del cuerpo y de sus estados y posibilidades. Es interiorizar, tener una imagen visual, mental o memorística del cuerpo. Es una estructura móvil que se construye en la interrelación con el mundo, lo cual le da características de modificable a través del proceso evolutivo de un individuo y variando según las circunstancias. De esta manera, la imagen que tenemos de nuestro cuerpo es una estructura social internalizada.

Cuando hablamos de cuerpo no sólo nos estamos refiriendo a lo biológico sino a la persona misma como una totalidad integrada. Es al decir de Merleau Ponty el-vehículo-del-ser-en-el-mundo. Lo queramos o no, nuestro cuerpo transmite mensajes permanentemente y, a menudo, contradice lo que están diciendo nuestras palabras. "El problema del esquema está relacionado con la metacomunicación o comunicación no verbal, corporal. Es decir que la comunicación es el mensaje de lo que se comunica, y la metacomunicación el cómo se comunica, en la que el cuerpo va a jugar un rol importante, ya que puede decir una cosa con toda amabilidad, y tener una actitud agresiva corporal, o viceversa." (Dr. Enrique Pichon Riviere, 1966).

Todo nuestro cuerpo habla en todo momento. Estos mensajes son percibidos por los demás -aunque sea de manera inconsciente- y condicionan su relación de comunicación con nosotros. El lenguaje del cuerpo tiene su "palabra" en la comunicación no verbal. Esta surge con los inicios de la especie humana antes de la evolución del lenguaje propiamente dicho. Es un modo menos estructurado y de más difícil interpretación, siendo una parte esencial de la comunicación dado que, muchas veces, es el vehículo para muchas transacciones humanas fundamentales que el discurso solo no puede comunicar.

El investigador Albert Mehrabian descompuso en porcentajes el impacto de un mensaje: 7% es verbal, 38% vocal (tono, matices y otras características) y un 55% señales y gestos. El componente verbal se utiliza para comunicar información y el no verbal para comunicar estados y actitudes personales. Afirma que en una conversación cara a cara el componente verbal es un 35% y más del 65% es comunicación no verbal.

No se necesita ser un erudito en la materia para comprender el significado de ciertas miradas y gestos. Lo que sí se debe tener en cuenta es que cada comportamiento no verbal está ineludiblemente asociado al conjunto de la comunicación de la persona. Necesita ser congruente con la comunicación verbal y viceversa, para que la comunicación total resulte comprensible y sincera y, por último, la necesidad de situar a cada comportamiento no verbal en su contexto comunicacional. Cada gesto debe leerse en su contexto, porque puede significar cosas muy distintas según cuándo, dónde y cómo se produzca.

Cuando se toma conciencia del tema, muchos son los que se creen capacitados de interpretar cada gesto para obtener pistas sobre las conductas de los otros. Se debe tener en claro que siempre existe la tendencia a ver lo que queremos ver o lo que nos interesa. En la comunicación no verbal no hay verdades absolutas. Que alguien nos mire directamente a los ojos no siempre significa que no está mintiendo, al igual que frotarse las manos sea signo de impaciencia o nerviosismo.
Un mismo gesto puede tener significado diferente según el lugar del mundo donde estemos. La mayoría de los gestos y movimientos corporales que utilizamos cotidianamente son internalizados del entorno donde hemos ido creciendo. La cultura que nos rodea es de gran importancia en el lenguaje corporal. También el entorno familiar tiene una clara influencia en nuestro comportamiento y en nuestra manera de "hablar con el cuerpo". Según el profesor de Psicología de la Universidad Médica de California, Paul Ekman, "todos los pueblos coinciden en el uso de los mismos gestos faciales básicos para expresar la alegría, la rabia, el desprecio, el interés, la sorpresa, la vergüenza, el miedo, la ira, el asco y la tristeza. Sin embargo, en culturas diferentes, también hay sistemas no verbales distintos".

Lo que es indiscutible es que la comunicación no verbal sea posible de manipular por el individuo al contrario que con la verbal, ya que el lenguaje corporal proporciona una gran cantidad de información sobre el carácter y las emociones inconscientes. Expresa el estado anímico, los sentimientos, la personalidad enviando continuos mensajes que pueden delatar, en algunos casos, una contradicción entre su intención real y la percepción que puede tener la persona o personas con las que están interactuando.

"La comunicación no verbal es altamente reveladora y podemos destacar cuatro factores clave. Las cualidades no verbales de la voz (vocalizaciones, risas, gruñidos, bostezos, silencios momentáneos o pausas repentinas,…); la forma en que las personas utilizan el espacio para hablar; el movimiento corporal y la fisiognomía del rostro en busca de claves que expliquen nuestra forma de comportarnos. Todos estos factores están fuertemente entrelazados, aunque es importante matizar que el contexto es fundamental para entender una situación correctamente." (Antoni Gutiérrez-Rubí, asesor de comunicación).

No cabe duda que el cuerpo habla en silencio. La mayoría de los expertos en comunicación no verbal afirman que las emociones se expresan mejor sin palabras. Se habla un lenguaje más sincero que los labios. Tanto psicólogos como sociólogos coinciden que es inútil que un individuo trate de ocultar sus intenciones. Con las miradas, posturas y gestos dice más de él mismo que con un discurso.

Todo el mundo puede entrenarse fácilmente en el análisis de los gestos de los demás. Sin embargo, el lenguaje del cuerpo no es un medio mágico para filtrarse en la mente de los otros.

Joaquín Rocha Psicólogo especialista en Educación para la Comunicación Revista On Line de la Editorial San Pablo

1 comentario:

Carolus dijo...

Muy buen blog, le felicito. Aquí os dejo abrir un libro muy útil para que lo miréis, se llama El Gran Juego, de C. Martín Pérez.

Se trata de un libro de estrategia, ya sea política, militar o de marketing, pues inclusive en la actualidad se dice que emplea en las carreras de empresariales o derecho. Con lo que veas se puede practicar mucho sobre estrategias, autocontrol, PNL, lenguaje verbal y corporal, liderazgo, seducción, manipulación, persuasión y lucha por el poder.

Saludos.

http://www.personal.able.es/cm.perez/Extracto_de_EL_GRAN_JUEGO.pdf