lunes, 25 de junio de 2007

Familia, educación y globalización


Tomando como punto de partida lo recogido en todos los lugares donde se reflexiona sobre la situación actual de nuestro país en el contexto de Latinoamérica, se ve claramente que el sistema educativo tiene que realizar profundos cambios para contribuir a la formación de personas íntegras capaces de ser, en el futuro, ciudadanos responsables, participativos y comprometidos con el desarrollo de la nación.

Pero el sistema educativo no está conformado solamente por los establecimientos escolares o universitarios, sino que hay que contemplar una instancia anterior y más aún, un acompañamiento de otros actores sociales entre los que juega un rol central la familia.

Es necesario restablecer la función de la familia como primera escuela del ser humano. La cuestión hoy, es dilucidar el rumbo que tendremos que adoptar, el camino a seguir teniendo en cuenta que el hoy se sostiene en el ayer y ya anticipa el mañana; por eso, pensemos en el rol esencial de una familia.

La familia es el lugar de la convivencia humana por naturaleza, en su seno se desarrollan y despliegan todas las formas de relación que también se desarrollan y despliegan en la sociedad.

Es el lugar del aprendizaje en relación donde se juegan también las normas y los principios a los cuales decidimos adherir desde la interioridad de cada uno. Es por eso que en una familia, a partir de concepción en la unión de los diferentes, es donde un niño comienza a reconocerse y comprenderse distinto, único, irrepetible.

Esto, tan remanido que parece un lugar común, tiene una enorme profundidad porque ya desde la unión del varón y la mujer se plasma el misterio de la diferencia y la distinción para obtener la complementariedad de ambos en una convivencia en la que se despliega toda la gama de pequeños detalles, cosmovisiones y modos de entender y ver la realidad y el mundo que luego crearán ese microcosmos que es la familia, en la cual se ponen como base, como constitución, una serie de valores y actitudes que la sustentarán.

Como la familia es una realidad dinámica y cambiante, esos valores y principios serán perdurables pero no lo serán la aceptación de los mismos por parte de cada uno de los miembros y es allí donde se juega la política a aplicar para llevar adelante esa institución familiar sin que llegue a destruirse por la excesiva individualidad de sus miembros. Padre, madre, hijos, abuelos, cada uno tiene sus propias valoraciones de acuerdo a la conformación de la familia, cada familia tiene sus valores fundamentales sobre los que sustenta su edificio pero con el transcurrir del tiempo la forma va cambiando porque las edades de los miembros hace que se produzcan diferentes modos de ver la vida familiar.

La política puede consistir en buscar aquellas herramientas que puedan reorientar la convivencia para que ésta no llegue a ser caótica. La tarea de prevención será prioritaria, estando alerta a las manifestaciones de cada uno de los miembros. Los roles son rotativos porque no es siempre la misma persona la que está alerta a la variación de las conductas de cada uno porque ella también está inmersa en esa realidad.

Y todo esto se extiende hacia la sociedad, donde cada miembro de cada familia tiene que actuar, en el mundo exterior a la misma y en un lugar concreto, sea la escuela, el trabajo, el club, etc.

Si de algo podemos estar convencidos es que, de la forma que nos interrelacionemos dentro de una familia, de la política que usemos para discutir o solucionar problemas, de la calidad de la comunicación que se mueva en su interior, dependerá el actuar afuera.

Un niño que no está facultado por sus padres o hermanos para emitir opiniones no se sentirá llamado a participar a menos que alguien lo aliente y anime a hacerlo. Muchas veces se han visto niños que en la escuela no participaban por esta razón pero cuando algún maestro lo alentó fueron participativos y animosos y ya no dejaron de serlo.

La autoestima es un factor muy importante en el desarrollo de la persona porque cuando se siente capaz de...actúa, aunque se equivoque pero no deja de emitir su aporte o su opinión.

La familia puede ser un camino para descubrir que el mundo globalizado solo será posible cuando la humanidad se entienda como tal, y no solo como especie. Todos formamos una familia humana en la que hay diferencias y coincidencias. Buscando las coincidencias superaremos las diferencias. No se trata de buscar afuera lo que tenemos dentro, ninguno de nosotros buscaremos ser los verdugos de los otros, simplemente tendremos que ayudarnos, complementarnos solidariamente para reconocer que, lo que a uno le falta a otro le sobra, y que en el compartir está la clave de superación.

María Inés Maceratesi

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