martes 7 de febrero de 2012

Misión de la mujer en la Iglesia como animadora de espiritualidad


Autor: Juan Carlos Meinvielle

El mundo de la espiritualidad y la mujer:

Ya hace mucho tiempo, el escritor francés André Malraux, decía que el siglo XXI sería el siglo de la mística y Karl Ranher decía que el cristiano del siglo XXI, sería un místico o no sería cristiano, porque el mundo tendría hoy tantas ocasiones de vivir como ateo, que sólo un místico puede superarlas. Pero ¿Qué es ser místico? No son visiones, ni estados crepusculares, ni falsos misticismos de meditaciones o estados de trance que nos aparten de la realidad y sean una evasión de los verdaderos problemas. Sobre todo de la familia. La espiritualidad verdadera es vivir una profunda experiencia de Dios. El cristiano espiritual, es el que cultiva el diálogo con Dios y con los hombres, y sus problemas y se compromete con su testimonio. ¿Y cómo podemos vivir el diálogo cristiano en familia y la espiritualidad familiar?

No hay duda, que la espiritualidad es una tarea que se adapta bien al espíritu femenino. Sin entrar en el tema de las comparaciones entre mujeres y hombres, ni decir quién es más o quien es menos, hay que admitir que por su sensibilidad y percepción propia de la realidad, la mujer está muy bien dotada para esta misión. Su ubicación en lo cotidiano, en el mundo y la historia, en lo corpóreo y al mismo tiempo en la interioridad, en lo afectivo, en el arte, en la creatividad y la inteligencia emocional, la dotan de grandes cualidades para vivir y testimoniar la vida espiritual. Por ejemplo, una teóloga de la UCA, que comenta la obra del famoso Von Balthasar, dice que “el ser de lo femenino ocupa un lugar eminente en la configuración del diálogo interdisciplinario entre teología y vida”.

Carismas de estilo laical:

Por otra parte, es muy interesante darse cuenta de que este ámbito, no atañe exclusivamente al ministerio ordenado, sino que puede ser un “estilo laical” plenamente eclesial y femenino. Los pastores, no son los únicos que pueden hablar de todos los temas en la iglesia. A ellos les compete gobernar y discernir y vigilar los carismas particulares, pero hoy una verdadera teología de los carismas como enseña San Pablo, que en la medida que se profundice, va a ser de gran provecho para el desarrollo de la vida eclesial y seguramente nos revelará aspectos muy importantes de la misión y el papel de la mujer como animadora de espiritualidad en las comunidades eclesiales. Hoy la voz de la mujer debe oírse cada vez con más fuerza en la Iglesia. Es cierto que hoy, ya hay mujeres teólogas, que son formadoras de pensamiento cristiano. Hay catequistas, o trasmisoras de fe. La mujer es madre, trasmisora de vida y humanismo. Es maestra o formadora de cultura y de valores. Pero seguramente, sin ser profetas, podemos decir que cada vez más, será animadora de espiritualidad, no sólo para las mujeres sino para toda la Iglesia.

Misión de la mujer en la espiritualidad, mirada historia:

Si miramos la historia, nos encontramos enseguida con una mujer, María, que recibió el primer anuncio del Emmanuel, el Dios con nosotros y lo hizo carne en sí misma. Así entró ella en la historia de la salvación. Encontramos después a otra mujer, María Magdalena, que fue la primera enviada a anunciar a Jesús resucitado a toda la Iglesia, incluidos los Apóstoles. Más aun, recordemos entre otras a Santa Catalina de Siena, cuyos pasos fueron seguidos por Papas y Cardenales. Teresa de Ávila, dirigió una reforma impresionante en la Iglesia. Teresita abrió caminos de espiritualidad para todos. En la edad media y durante la conquista española de América, mientras los misioneros y las universidades expandían la evangelización en Europa y el nuevo mundo, las mujeres madres, plasmaban el humanismo cristiano en la familia y la inculturación de la fe en la España mora y judía, y en los pueblos originarios de Latinoamérica.

Nuevos movimientos de espiritualidad:

Si miramos la sociedad de hoy vemos muchas mujeres que participan en los nuevos movimientos de espiritualidad. Por cierto estos movimientos tienen cosas valiosas y otras que deben ser evangelizadas y discernidas. Recordamos las palabras del Papa cuando era prefecto de la Doctrina de la fe, sobre “los métodos orientales en la oración cristiana”. También hay aspectos de la nueva era, que son incompatibles con nuestra fe. Es importante estudiar cual el atractivo que ejerce esta espiritualidad y las causas del rechazo a la Iglesia y lo institucional. Hay mujeres cristianas que son instructoras de yoga o de zen y hay quienes dirigen grupos de oración cristiana con estos métodos. Son experiencias que pueden ser apreciadas y valoradas después de discernirlas convenientemente, no tienen por qué ser esfuerzos aislados y pueden ser integradas a la Comunidad. Aquí se puede descubrir el papel de la mujer laica, instaurando un diálogo de confianza y aprecio dentro de la comunidad.

Afinidad de la mujer con ciertos aspectos de la espiritualidad actual

La interioridad es una de las mayores búsquedas de los movimientos espiritualistas contemporáneos. Se utilizan para lograr la paz y armonía interior, la respiración, la concentración, la relajación y el silencio. Se busca lograr un nuevo concepto de salud y de armonía ecológica. Sin menospreciar esas prácticas, como ya dijimos, la espiritualidad cristiana no puede dejar de ser interior y espiritualidad, pero también religiosa y comunitaria. La espiritualidad actual es fuertemente individualista y evita lo religioso, lo trascendente y la tradición y magisterio eclesial.

Rasgos de una espiritualidad cristiana actual:

Tiene que ser una espiritualidad del corazón, que integre en la unidad de la persona, el cuerpo y el alma y el espíritu. Que cuide las emociones y busque liberarse de sentimientos de culpabilidad, de obsesiones y escrúpulos, de miedos y, sobre todo el miedo a Dios, al juicio y lo trascedente. La espiritualidad cristiana da verdadera importancia a la libertad de la persona como sujeto moral, a la formación de la conciencia y del juicio y la toma de decisiones morales, no tiene una concepción deformada del pecado y la conversión. Entiende lo que es la reconciliación y el perdón. Se funda plenamente en el amor a Dios y al prójimo, sin legalismos y moralismos rígidos e intransigentes y discriminatorios. Busca la justicia social y la reciprocidad de las conciencias, preocupándose por el bien del prójimo y la paz y la no-violencia en todo aspecto, social, doméstica, familiar, juvenil y política y la sanación del perdón de las ofensas y heridas de la vida. Una espiritualidad cristiana actual auténtica, deberá ser la espiritualidad de la acción y de la vida cotidiana. Juntamente con ella corre el tema de la liturgia de la vida diaria. El culto de la vida cotidiana y el sacerdocio bautismal del laico. Los actos del culto son el sacrificio y la ofrenda. Ofrecer todo lo que hago en mi vida cotidiana, y hacerlo lo mejor que pueda para gloria de Dios, es el acto de culto de mi Misa personal. La adoración de Dios en mi vida diaria es la ofrenda y el sacrificio de vida, de mi cuerpo de mi trabajo y sufrimientos, junto con el Sacrificio de Jesús.

Papel de la mujer en la espiritualidad familiar y de la vida cotidiana

Dios es familia, decía siempre Juan Pablo II. La familia es también una IGLESIA doméstica, es decir, un misterio de COMUNIÓN. Los SACRAMENTOS de la iglesia doméstica, son el Bautismo que vivimos como vida de Alianza y amistad con Dios por medio del Espíritu Santo. La Comunión de los miembros de la familia, alimentada por la Eucaristía. Y el misterio del sacramento del Matrimonio cristiano, es la comunión de vida y amor de dos que se entregan y reciben mutuamente, sus cuerpos y almas, se cuidan en la salud y la enfermedad, y se perdonan y reconcilian siempre. El calendario de la espiritualidad familiar, abarca los aniversarios, cumpleaños y fiestas de familia, para recordar el paso de Dios por su historia de todos los días. Los duelos, las enfermedades y los sufrimientos son la Semana Santa y la Pascua de la familia. También los padres viven la liturgia doméstica del hogar y la trasmiten a los chicos, cuando junto al beso de las buenas noches, los bendicen trazando la señal de la cruz en su frente. Cuando los lleven a realizar la visita a la iglesia del barrio, para que ésta se vuelva familiar para el chico. Y como los niños a esa edad comienzan a imitar lo que ven hacer a los otros, les enseñan a rezar ante las imágenes o el altar doméstico y hacer un ratito de silencio. Siempre obviamente gestos sencillos, breves. Cuando el niño empieza el jardín de infantes y aparecen los amiguitos, les hablan de Jesús como amigo, y les van enseñando las oraciones a la Viren y los santos.

Mujer, imagen femenina de Dios

Dios ¿es padre?, ¿o es madre? ¿Es varón o mujer? ¿Dios … o diosa? Las dos cosas tienen algo de verdad, pero no son verdad del todo. En realidad en Dios no hay sexo, no es varón ni mujer, pero es el Creador de todos los hombres y mujeres por igual. “Creó al hombre”; “Los hizo, varón y mujer. Y repartió sus dones por igual entre ellos, pero a cada uno le dio algo especial y característico, para que en la comunión de ambos pudieran enriquecer al otro y así viviendo en comunión, el hombre y la mujer re-crean la imagen de Dios Comunión Trinitaria y Amor de Personas. En realidad, la Biblia, está llena de imágenes femeninas y maternales de Dios. También el Nuevo Testamento. Y también de imágenes matrimoniales y nupciales y por supuesto, la Alianza.

Nos cuenta la Biblia que Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza. Y el Beato Juan Pablo, añade en su encíclica sobre la familia, que también la familia por ser una comunidad de personas es imagen de Dios, Comunidad de Tres Personas. No sólo eso, sino que también cada miembro de la familia reproduce personalmente, tomado dentro del conjunto familiar, alguno de los rasgos característicos de Dios: la mujer reproduce la ternura del amor de Dios; el hombre, la paternidad y fuerza; los ancianos la sabiduría de Dios; los jóvenes, su creatividad y energía, los niños aquella inocencia sin la cual no podemos entrar en su Reino.

Por supuesto, al decir que la mujer tiene la misión de trasmitir ternura, no significa que la mujer debe ser un ser débil y sometido. Todo lo contrario. La ternura, según San Francisco de Sales es la perfección de la caridad y del amor, que es el primer mandamiento. Ternura, es sinónimo de la “compasión” que experimenta Dios por los hombres, especialmente por los débiles y pecadores, como lo muestra la parábola del buen samaritano. “Con-pasión”, significa sufrir con el otro. Dios es compasivo porque asume el dolor del pobre, del pueblo crucificado y lo redime, no con discursos y enseñanzas teóricas, sino compartiendo su dolor. Ese es el amor de una madre, y en general de la mujer que está llamada a aportar a la sociedad, este rasgo que Dios puso en su naturaleza y que es característico de Él. Una mujer que no se entiende a sí misma un poco como madre, más allá de la maternidad puramente biológica, no entiende su misión de mujer.

Deformaciones de género

Es cierto que por desgracia, durante mucho tiempo se tergiversó la figura de la mujer, desfigurando su imagen mediante una caricatura de ser obediente y sumiso. Muchas veces la cultura de la época pasada, redujo el rol de la madre solamente los quehaceres domésticos y a su papel en el hogar. No hablo de este tipo de rol materno antiguo, sino de la mujer que siempre en todas sus funciones, domésticas, sociales, eclesiales o políticas y culturales, sabe dar ese toque de madre, que sólo ella puede dar, al poder dar vida, hacer crecer, cuidar y dar fe a sus semejantes como lo hace Dios con sus hijos.

¿Igualismo o complementación?

“Cuando el machismo y el feminismo se encuentran, nace el igualismo”, dice una propaganda de cerveza. Como si dijéramos que cuando nos encontramos para tomar una Quilmes, ya no hay diferencias de sexos. El “igualismo”, puede funcionar bien, si se trata de los derechos humanos de las personas. Todos somos iguales, hombres y mujeres y tenemos los mismos derechos. Pero también es cierto, que los sexos tienen características propias de cada uno, que los hacen diferentes, aunque iguales en valor y dignidad. Esas diferencias, justamente son para enriquecer al otro, en el encuentro de los sexos y en el amor. No hablamos solamente del encuentro sexual de tipo genital, sino en el encuentro de personas diferentes, donde cada una mirando a la otra pude decir “yo tengo lo que a vos te hace falta” y “vos tenés lo que yo necesito”. Y así, en primer lugar la amistad entre hombres y mujeres y luego en particular el matrimonio, es un camino de perfeccionamiento y crecimiento en conjunto donde los dos se complementan como personas.

El futuro de la mujer en la Iglesia

Si bien la Iglesia de Cristo seguirá siendo siempre la misma, no sabemos cómo será la Iglesia del futuro, humanamente hablando y desde el punto de vista pastoral e intencional. No sabemos si algún día la mujer llegará a ser sacerdote, o si se admitirán sacerdotes casados. Pero en realidad tampoco importa demasiado. Lo importante es afirmar la importancia del papel de la mujer en la iglesia del futuro, como maestra de espiritualidad cristiana.

En Europa la idea de pueblo cristiano va perdiendo fuerza frente al pluralismo y a otras religiones. El pueblo ya no es la Iglesia, como era en otra época. Tal vez vayan creciendo los movimientos eclesiales y las pequeñas comunidades más fuertes y comprometidas. También entre nosotros se podrá ir dado ese proceso, pero en Latinoamérica donde todavía es fuerte la religiosidad popular, se hace necesaria una nueva evangelización de la cultura. No hablamos sólo de catequesis parroquial. Acá es donde el papel de la mujer puede aparecer con mucha fuerza como trasmisora de fe y maestra de espiritualidad en la comunidad eclesial del futuro tanto en Europa como en Latinoamérica.

Preguntas, para un debate:

1. ¿Qué es lo más importante que puede hacer la mujer para comprometerse en un trabajo de espiritualidad

2. ¿Tiene hoy la mujer en la Iglesia un papel importante, en nombre propio, no sólo como colaboradora o secretaria? ¿Puede llegar a tenerlo?

3. ¿Qué características tiene la mujer, con las que puede enriquecer a los demás y a la Iglesia?

miércoles 14 de diciembre de 2011

Obama y otro paso hacia la persecución de los cristianos

Fuentes:

Life Site: http://www.whitehouse.gov;
http://www.state.gov.

Por Juan C. Sanahuja

Obama pretende implantar un orden mundial incompatible con el respeto a la ley natural y con la enseñanza y la práctica de la fe cristiana.

El 6 de diciembre pasado, el presidente Barack Obama publicó el memorandum titulado International Initiatives to Advance the Human Rights of Lesbian, Gay, Bisexual, and Transgender Persons, en el que ordena usar los fondos que otorga el gobierno a la ayuda internacional, para promover el estilo de vida de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales (LGTB) en el extranjero.

El memorándum instruye a las agencias federales para mejorar la protección de los LGBT que solicitan asilo y para fortalecer la oposición a la criminalización de la condición de LGBT. Se ordena al Departamento de Estado, a la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID) y a otras oficinas del gobierno utilizar la ayuda externa como un mecanismo para “fomentar el respeto a los derechos humanos de las personas LGBT”.

“La lucha para acabar con la discriminación contra las personas lesbianas, gays, bisexuales y transexuales es un desafío global, y es fundamental en el compromiso de Estados Unidos para promover los derechos humanos”, dice el memorandum.

En el documento, Obama establece el Global Equality Fund (Fondo para la Igualdad Global) para promover, entre otras cosas, campañas contra las legislaciones que defienden el matrimonio como la unión de un hombre con una mujer.

El mismo día, en Ginebra, la Secretario de Estado Hillary Clinton, durante la celebración de un nuevo aniversario de la Declaración de Derechos Humanos, anunció la creación del Fondo y dio a conocer las acciones internacionales impulsadas por el gobierno de Estados Unidos para imponer el reconocimiento social y jurídico de la homosexualidad, implantando en el mundo el estilo de vida gay, entre ellas, por ejemplo, la financiación de las actividades blasfemas de Lady Gaga.

El discurso de Hillary Clinton

Para Hillary Clinton, citar los valores religiosos o culturales para no “proteger los derechos humanos de los ciudadanos LGBT”, es lo mismo que ampararse en ellos para justificar “las prácticas violentas hacia las mujeres como los asesinatos por honor, la quema de las viudas, o la mutilación genital femenina”, e instó a cambiar las leyes llamadas homofóbicas: “el progreso se deriva de cambios en las leyes”.

Demagógicamente la Secretario de Estado hizo referencia a casos extremos de asesinatos y otras violencias injustas contra los homosexuales, sin mencionar que lo que se pretende es implantar la noción de “normalidad” de la tendencia y el ejercicio de la homosexualidad; desvirtuar la esencia del matrimonio como institución basada en la unión de un hombre con una mujer; pervertir a niños y jóvenes inculcándoles la supuesta libertad de elegir su orientación sexual e identidad de género.

Clinton llamó a cambiar -por evolución- el contenido doctrinal de las religiones en nombre de la comprensión, la tolerancia, la igualdad y la justicia.

Reiteramos lo dicho en NG 1110, como consecuencia de la llamada “discriminación por orientación sexual e identidad de género” y de la “homofobia y transfobia”, califican de homofóbica y discriminatoria toda opinión en desacuerdo con el estilo de vida homosexual. Atentan contra la libertad religiosa, por ejemplo, oponiéndose a la predicación de la doctrina cristiana. En base a esos conceptos se arremete contra la libertad de los padres a educar a sus hijos y se desconoce la libertad de las instituciones de enseñanza, por sólo dar unos pocos botones de muestra. Ahora se le suma la aplicación de la legislación internacional sobre derechos humanos a todo lo que se les antoje como trato violento o discriminatorio. ¿Serán pasibles de ser juzgados por la Corte Penal Internacional los padres de familia que se opongan a que sus hijos sean educados en la “normalidad” de la homosexualidad o las autoridades religiosas que prediquen la intrínseca maldad moral de la sodomía? Es muy distinto terminar con la injusta violencia a, por ejemplo, exigir libertad de acción, incluida la perversión de menores, o reclamar el “cupo gay” dentro del cuerpo de profesores de colegios y universidades. El lobby gay parece decir: “quien no apoya nuestro estilo de vida y todas nuestras pretensiones, está a favor de que se nos condene a muerte”. FIN, 13-12-11.

Vid.:

-La Federación LGTB de Valencia denuncia al Cardenal Rouco ante los tribunales por homofobia

-Macy's fires Christian for protecting women's dressing rooms from cross-dresser

-NIGERIA: Oposición al totalitarismo pro gay (NG 1131)

-La presión homosexualista. Identidad de género (NG 1128)

-OEA: Perversión de los derechos humanos (II) (NG 1126)

-USA: Presión pro gay sobre El Salvador (NG 1116)

-ONU: Reinterpretan la declaración universal de derechos humanos (NG 1114)

-USA: Obama y la tiranía gay (NG 1112)

-REINO UNIDO-USA: Católicos marginados de la sociedad (NG 1111)

-SUECIA: Derogar el derecho natural a la objeción de conciencia (NG 1107)

-OEA: Perversión de los derechos humanos (NG 1103)

-Obama impone la subversión del orden natural (I y II) (NG 1096, 1097)

-REINO UNIDO: No hay lugar para los cristianos en el sistema jurídico (NG 1092)

-REINO UNIDO: Caza de brujas del lobby homosexual (NG 1088)

-USA-REINO UNIDO: La inquisición gay (XXI).

-La inquisición gay (VIII). Contra la predicación del Evangelio (NG 755)

NOTICIAS GLOBALES es un boletín de noticias sobre temas que se relacionan con la PROMOCIÓN Y DEFENSA DE LA VIDA HUMANA Y LA FAMILIA.

jueves 1 de diciembre de 2011

Aborto y Ley Natural



Me acuerdo que cuando el Papa Pablo VI, recién subido mandó su primera encíclica a la Iglesia en tiempos del Concilio, dijo que quería que su mensaje de nueva evangelización llegara a todos: los de adentro y los de afuera y también a los más lejanos. Yo quisiera más bien comenzar un diálogo no tanto con los de adentro de la iglesia que ya tienen muchas formas de conocer su pensamiento sino con los de la vereda de enfrente y con los más lejanos, cuyo horizonte es el mundo de la cultura y de los intereses de hoy.

Era de prever que pasada la movida del año electoral se iba a venir el tema del aborto y otros por el estilo. Por su parte los obispos ya iniciaron la campaña contra el aborto, insistiendo en que el feto es persona, aborto es matar la vida y asesinar. Está bien. Pero uno se pregunta ¿Por qué los obispos dan normas sobre estos temas, dado que algunos pueden pensar que son normas religiosas o que son sólo para los católicos? Además: ¿los obispos tienen autoridad para hablar a los no-católicos’? Y pensándolo bien ¿Qué autoridad tienen para dar a cualquiera normas, en temas que son de vida sexual, familiar o de bioética?

Por supuesto todos saben que el aborto es una muerte y que la muerte es mala. En realidad ni las abortistas más fanáticas quieren matar. Pero lo que quieren es libertad para decidir sobe su propio cuerpo y su propia vida. Y no vale decirles que en realidad, aquí se trata del cuerpo y la vida de otro. Quieren ser autónomos en sus decisiones privadas y que nadie se meta, ni el gobierno, ni la ley, ni la iglesia. Otros hablan de la necesidad del supuesto aborto terapéutico en caso de peligro para la salud de la madre, o de malformaciones genéticas, o del hijo no deseado, o bien cuando se trata de una violación a una menor o a una persona insana. Incluso para algunos el feto no es más que un conjunto de células, o cosas por el estilo.

Y a decir verdad: ¿La iglesia tiene derecho o autoridad para meterse a dar normas? ¿Y si da normas, las dan en nombre de la religión? ¿Son para los cristianos o son para todos?

Consciente de estos problemas el Magisterio usa el debatido concepto de “ley natural”, que trataremos de explicar.

Pero ¿qué es el Magisterio?

La iglesia es experta en humanismo y puede enseñar a los hombres cómo vivir mejor y ser felices y evitar el mal. No son realmente normas o mandamientos, menos todavía normas religiosas. En realidad tiene que enseñar que esos mandamientos están en nosotros mismos, por eso los llama: “LEY NATURAL”. Es cierto que lamentablemente, algunos hombres de la iglesia, parecen a veces muy autoritarios y dan la impresión de que se están peleando contra el mundo entero y que quieren prohibir todo. El Evangelio no es así.

¿Qué quiere decir la iglesia cuando habla de ley natural?

Es un lenguaje anticuado, y no muy comprensible para la gente de hoy. Sería más fácil hablar de derechos humanos y de valores morales fundamentales. Lo que dice está bien, pero perdemos mucho tiempo en cuestiones de términos filosóficos. ¿De qué se hablaba?

Podríamos comenzar diciendo que hay dos grandes leyes: la ley eterna, que es aquella con la que Dios gobierna toda la creación. Los astros, los animales, las plantas y todo el mundo, siguen sus propias leyes, a la que están sometidos en forma total. Los animales por ejemplo están determinados por sus instintos y no pueden obrar de otra forma. Los preceptos de la ley eterna, son inmutables y están determinados por la misma naturaleza creada por Dios.

Pero al hombre Dios lo creó libre e inteligente. Sus decisiones y obras proceden del libre albedrío. El hombre que es racional y libre y toma sus propias decisiones, es decir que obedece la voluntad de Dios, pero con libertad, porque Dios los hizo así, a su imagen y semejanza. Esta es la ley natural, que es la participación de la ley eterna en la creatura racional.

No quiere decir que el hombre pueda hacer todo lo que se le ocurra, sino que tiene que realizar el bien y evitar el mal, pero tiene que decidirlo él. Que hay que hacer el bien y evitar el mal, es algo universal que conocen y acepan todos. Ese podemos decir que es realmente el precepto fundamental de la ley natural del hombre, infundida por Dios en su razón y en su conciencia. Pero atención, que si bien todos los hombres saben que hay que hacer el bien y evitar el mal en general, determinar qué cosas son buenas y cuales son malas, es otro problema. Ahí, no todos están de acuerdo. Puede haber muchas diferencias culturales e históricas.

En ese punto oscuro y conflictivo del hombre es donde interviene la conciencia del hombre y también la enseñanza o magisterio de la familia, de las iglesias, de los líderes espirituales, de la sociedad. Es el campo de los valores morales. Hay valores que son bastante claros y universales, como “defender la vida, la verdad, la justicia, evitar el robo y la mentira, buscar el bien común y defender la familia y dar culto a un ser superior”. Serian los “diez mandamientos, o también los derechos humanos fundamentales”. Estos valores provienen del precepto fundamental de la ley natural: “hay que hacer el bien y evitar el mal”.

Pero también hay un campo mucho más alejado de los valores morales fundamentales y del principio fundamental del bien y del mal, que es el campo de las decisiones cotidianas. Aquí hay no pocos conflictos y dudas. A veces nos preguntamos: esto ¿será bueno?, ¿Será malo? ¿Y ahora qué hago? No hay ninguna ley que pueda contemplar todos los casos particulares. Entonces o caés en el autoritarismo rígido de los preceptos y normas positivas o madurás como persona, como Dios te quiso, usando tu recta razón y tu discernimiento. Dios te dio la conciencia, que es la Voz de Dios en el corazón. La conciencia es el “primer Vicario de Cristo” y el “fiel intérprete del orden natural creado por Dios”.

Hay que tomar decisiones que no son siempre las que el Magisterio de la Iglesia propone, porque a veces, hay choques de valores y hay que tolerar un mal menor para evitar un mal mayor. Cada uno conoce las circunstancias de la situación en la que vive: “Yo soy yo y mis circunstancias”. Esto no significa que las normas cambien según la situación o la conveniencia, no existe una “moral de la situación”, donde uno hace lo que más le conviene o lo que le resulta más útil. Todos debemos tender a hacer el bien, lo mejor posible, pero en el hombre hay un camino gradual y muchos otros conflictos insalvables, en los que no cambia la ley, pero sí nuestros límites y finitud, como dice el Mismo Santo Tomás.

En síntesis, el tema de la ley natural, enseña que existe un precepto fundamental el de hacer el bien y evitar el mal. Luego viene un primer grupo de normas y valores, que son también los derechos humanos fundamentales: defender la vida, la verdad, la familia, respetar la sexualidad y el matrimonio. Entre esos está la prohibición del aborto. Estos preceptos y valores, son universales, no dependen de una religión determinada, sino que son plenamente humanos y universales. No cambian nunca y su validez no proviene de normas heterónomas, sino que están en la misma naturaleza del hombre. Son la participación de la ley eterna en la naturaleza racional el hombre, que se aplica a sí mismo sus preceptos. Estos últimos, aún en los casos más conflictivos, no cambian ni pierden su validez, aunque cada uno deba discernir la mejor forma de aplicarlos, no porque sean difíciles de cumplir, sino por los conflictos morales objetivos en que vive.

Para terminar convendría reflexionar sobre el Sermón de la Montaña y cómo Jesús enseña a superar la enseñanza rígida y meramente externa de la justicia de los fariseos. No basta “no matar ni robar” (precepto fundamental del bien y el mal que ya fue dado a los antiguos). Hay que discernir, entre la cultura de la violencia, la falta de perdón y de verdad, las ocasiones de pecado, la codicia y tender a la reconciliación, al perdón a la justica y la civilización del amor. La moral farisaica se basa en la falsedad de aquellos que condenan el mal por sus apariencias, pero por dentro se hacen solidarios con el pecado del mundo y la mentira social. El Evangelio enseña a defender siempre la vida, los derechos humanos, la solidaridad y la verdad, a dar la cara y poner la otra mejilla, a dar el doble. Defender al pobre, al inocente, al marginado y al más inválido y desamparado de todos, que es el niño en gestación.

Les auguro que esto nos ayude a reflexionar sobre nuestros problemas teniendo en cuenta que Dios ya puso todas las soluciones aunque san difíciles, dentro de nuestro propio corazón.

Juan Carlos Meinvielle

miércoles 28 de septiembre de 2011

La Fe y la calle


Homilía de monseñor Juan Rubén Martínez, obispo de Posadas,
para el 26º domingo durante el año (25 de septiembre de 2011)



Seguramente son muchas las causas que provocan las rupturas entre la fe y la vida; entre la fe y la ciencia, entre la fe y la cultura. Lamentablemente esto trae problemas a la acción evangelizadora de la Iglesia. Algunas de esas causas las encontramos en planteos erróneos de espiritualidad. En efecto, no son pocos los cristianos que encierran la dimensión religiosa en la sola práctica de actos de piedad y en la vida diaria se sienten liberados a obrar de cualquier manera, sin ningún criterio ético. Desde ya que esto es una visión errónea e incluso ritualista y pagana de la religiosidad.

Los cristianos debemos saber que la espiritualidad necesita de la piedad, de la oración personal, comunitaria y de la vida sacramental. Todo esto debe llevarnos a captar cual es la voluntad de Dios y ponerla en práctica en nuestro obrar cotidiano.

El evangelio de este domingo (Mt. 21, 28-32) es exigente en cuanto a la necesidad de poner en práctica nuestra fe. Después de enseñarnos desde la “parábola de los dos hijos”, subraya con dureza el valor de la escucha y de la humildad de corazón para abrirnos al llamado: “Los publicanos y las prostitutas llegan antes que ustedes al reino de Dios” (Mt. 21, 31). El Señor nos dice que estos son más dóciles en creer que muchos de sus contemporáneos, demasiado orgullosos de sus prácticas religiosas. Seguramente nosotros podremos actualizar esta palabra, pero el mayor problema de nuestra época es el virus de la incoherencia e indiferencia, el llamarnos cristianos y no asumir las exigencias que implican llevar ese nombre.

La espiritualidad cristiana necesita que la fe este “encarnada” en la vida, como nos dice el Apóstol Santiago en su carta: “Pongan en práctica la Palabra y no se contenten solo con oírla, de manera que se engañen a ustedes mismos” (Sant. 1, 22). En nuestros días es fundamental la comprensión de este desafío por parte del laicado que es la gran mayoría del pueblo de Dios. Evangelizar la cultura implicará, a todos los bautizados, poner en práctica la voluntad de Dios en la familia, en el trabajo, en la política, en la escuela y en la chacra.

Es importante recordar lo que el documento conclusivo de Aparecida señala: “Los fieles laicos son “los cristianos que están incorporados a Cristo por el bautismo, que forman el pueblo de Dios y participan de las funciones de Cristo: sacerdote, profeta y rey. Ellos realizan, según su condición, la misión de todo el pueblo cristiano en la Iglesia y en el mundo” (Cf. LG 31). Son “hombres de la Iglesia en el corazón del mundo, y hombres del mundo en el corazón de la Iglesia” (DP 786). (209).

“Su misión propia y específica se realiza en el mundo, de tal modo que con su testimonio y su actividad contribuyan a la transformación de las realidades y la creación de estructuras justas según los criterios del Evangelio. “El ámbito propio de su actividad evangelizadora es el mismo mundo vasto y complejo de la política, de realidad social y de la economía, como también el de la cultura, de las ciencias y de las artes, de la vida internacional, de los ‘mass media’, y otras realidades eabiertas a la evangelización, como son el amor, la familia, la educación de los niños y adolescentes, el trabajo profesional y el sufrimiento” (EN 70). Además, tienen el deber de hacer creíble la fe que profesan mostrando autenticidad y coherencia en su conducta” (210)

Algunos por ignorancia o por razones ideológicas han creído que la fe y la religiosidad deben quedar encerradas en los templos. Es cierto que una sana concepción cristiana de la espiritualidad valoriza al templo, en donde alimentamos nuestra fe, pero esa fe debe salir y estar en todos los ambientes y sectores donde los hombres y mujeres vivimos.

Es importante que podamos evaluar y cuestionarnos sobre cómo vivimos nuestra vocación cristiana. Los textos bíblicos de este domingo nos ayudan para realizar esta reflexión porque son claros y exigentes.

Será muy difícil escuchar el mensaje del Señor y ponerlo en práctica si no tenemos un corazón pobre y necesitado. El Apóstol Pablo nos pone como ejemplo al Señor: “El, que era de condición divina, no consideró esta igualdad con Dios como algo que debía guardar celosamente: al contrario, se anonado a sí mismo, tomando la condición de servidor y haciéndose semejante a los hombres. Y presentándose con aspecto humano, se humillo hasta aceptar por obediencia la muerte y muerte en cruz”. (Fil. 2, 6-8).

Un saludo cercano y hasta el próximo domingo.
Mons. Juan Rubén Martínez, obispo de Posadas.





lunes 26 de septiembre de 2011

La familia, el trabajo y la fiesta

Mi visión de la Argentina actual. La locura nuestra de cada día




Por: María Inés Maceratesi

Hace ya un tiempo largo que vengo pensando en los hechos lamentables que se producen en la sociedad argentina, algunos de los cuales que me llevaron a una situación de "parálisis" ya que pensé que muchas de las situaciones vividas en otro tiempo, no se repetirían.

Pero evidentemente la sociedad en general no está evolucionando hacia un estadio superior sino todo lo contrario, hemos vuelto a caer en la barbarie y esta vez con ribetes profundamente anti humanos. No queda otra que admitir que estamos involucionando, en la Argentina han bajado los niveles de educación, las normas de convivencia ya no se respetan, los trabajadores desean tanto igualarse mutuamente que ya no existe el deseo de progresar en las clases más bajas sino que se ve un marcado deseo de que todo se les entregue a cambio únicamente de emitir un voto a favor de los gobernantes de turno.

Así estamos caminando hacia la incivilidad y en lo personal, me produce una profunda tristeza que todo de exactamente lo mismo.

Vivimos en medio del caos y con el argumento de la discriminación, los derechos humanos y la represión sufrida en los años setenta, nos estamos convenciendo de que todo lo que lleve al respeto por las normas, por la ley, por la convivencia con un cierto orden, conlleva una actitud xenofóbica que es impropia de esta época y del vivir en democracia.

Nada más lejos de la verdad, estamos viviendo al estilo de la Edad Media, solo que antes los que dominaban al resto eran los reyes, príncipes y nobles y hoy los que dominan al resto son aquéllos que originariamente eran considerados de clase baja. Mientras tanto, la clase media que ha sido un logro en otro tiempo, hoy está totalmente perdida y diluída en una sociedad que la quiere eliminar por completo.

Me pregunto qué tenía de negativo el hecho de pertenecer a una u otra clase y noto que antes, quien pertenecía a las clases más bajas tenía esperanza, tenía deseos de progresar y alcanzar algún logro que pudiera hacerle sentir que su estadía en esta vida era importante. ¿Quién nos convenció de que todo debe ser igualado? ¿Quién nos convenció de que a los pobres más pobres hay que darles de comer en la boca en lugar de enseñarles a comer?. Y no digo enseñarles como si se tratara de un sometimiento del pobre sino teniendo una actitud de solidaridad y acompañamiento al estilo de "ya que la vida me regaló desde mi nacimiento una cierta situación económica y cultural, quiero que otros también la alcancen, quiero compartir lo que tengo, lo que sé, lo que logré por mi propio esfuerzo".

Quiero que todos podamos ser capaces de progresar por nuestros propios méritos y capacidades, no que nos regalen tierras, alimentos, subsidios o planes. Los gobiernos que no se ocupan y preocupan de la calidad de la educación pública, que incluyen en las currículas escolares temas que degradan al ser humano con el argumento de la no discriminación, están actuando a conveniencia de sus ideologías populistas. Cuanto más ignorante, inculto y hambriento es un pueblo, más manipulable es.

Estoy en un momento de desesperanza que tengo que erradicar de mi vida, a veces pienso que todo el trabajo que hacen tantas prestigiosas instituciones y organizaciones privadas, tantas personas que queremos transmitir el mensaje de que es importante y gratificante trabajar, estudiar, divertirse sanamente, queda invalidado por mensajes, especialmente transmitidos por los medios de comunicación, basados en el facilismo, el éxito, el hedonismo y el error.También muchos gobernantes nos transmiten antivalores usando un lenguaje soez cuando se refieren a sus contrincantes, mentir y desacreditar porque sí a los que no piensan igual que ellos.

Me pregunto si nos damos cuenta de que los que no pueden alcanzar ese minuto de fama que dan algunos programas televisivos quedan sumidos en el sentimiento de fracaso y desánimo. Pero bueno, la droga ha llegado para quedarse y aminorar los efectos que el fracaso y la decepción - situaciones normales y habituales a lo largo de una vida - se superan con unos gramos de cocaína o un cigarrillo de marihuana.

Así hoy vemos que muchos jóvenes, los más perjudicados por estas situaciones, se hallan perdidos y sin posibilidad de nada, viviendo el sin sentido que provoca una vida vacía de anhelos por llegar a alcanzar a través del esfuerzo personal puesto en el estudio y el trabajo, una vida digna, una familia sana y por consiguiente una sociedad más justa.

Ojalá esta nueva primavera nos conduzca al inicio de un redescubrimiento de las cosas esenciales que son el alimento de la vida personal, familiar y social, que comencemos a transformar una sociedad con visos de adolescente rebelde en una sociedad madura que, al mejor estilo de una familia, sea capaz de decirnos lo que está bien y lo que está mal y las consecuencias de no cumplir con la ley y las normas que están para ordenarnos la vida. ¿O quizá nos convencieron que vivir en la anomia y la anarquía era la solución para todos los males? Dejo las preguntas para que sean respondidas por quienes lean esta nota.

viernes 23 de septiembre de 2011

Proclamar el valor de la vida y de la familia

El arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, cardenal Jorge Mario Bergoglio, convocó a todos los agentes de pastoral familiar que trabajan en la ciudad al 1er.Encuentro de Coordinación de la Pastoral Familiar, que se realizará el fin de semana del 24 y el 25 de septiembre en la iglesia Santa Catalina de Siena (San Martín 705, Buenos Aires).

Con el lema “Para que trabajando juntos y coordinados nuestras familias tengan Vida”, el encuentro busca articular y organizar las distintas propuestas que se vienen desarrollando en el ámbito de la ciudad de Buenos Aires para acompañar y hacer crecer la vida en familia.

El encuentro, que será abierto a todas las diócesis de la región Buenos Aires, se iniciará a las 8.30 con una misa de apertura, que presidirá el cardenal Bergoglio, y continuará con una reflexión del obispo auxiliar de Buenos Aires, monseñor Eduardo García.

Durante las dos jornadas, habrá intervenciones de especialistas sobre prevención y atención de crisis de crecimiento, fragilidad de los vínculos, abordaje en situaciones de crisis, acuerdos y consenso de criterios, entre otras cuestiones.

El cierre del encuentro será el domingo, a las 12, con la misa presidida por monseñor Luis Fernández, obispo auxiliar y vicario de la zona Flores.

En la invitación, la pastoral familiar señala: “Esta arquidiócesis de Buenos Aires celebra y proclama el valor de la vida y de la familia. Quiera Dios que todos los bautizados renovemos nuestra dedicación a alentar y servir a la vida y familia cristiana”.

“Este encuentro será un espacio valioso que alentará a descubrir la riqueza de una pastoral orgánica recreando y fortaleciendo a tantas personas comprometidas en la vida de la Iglesia arquidiocesana. Allí valoraremos juntos las distintas propuestas que nos ayuden en el camino que tenemos que hacer para llegar y hacernos cercanos a otros hermanos que quieren ser y vivir en familia”, expresó el cardenal Bergoglio en la convocatoria.

Más información: teléfono (011) 5238-6040 o correo electrónico info@familiabuenosaires.org