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lunes, 4 de octubre de 2010

De abuelos y nietos. Dos generaciones que piensan igual


Un estudio confirma que ambos comparten la misma idea respecto al valor de la familia y una mayor necesidad de solidaridad

Los abuelos se encargan a menudo del cuidado de los nietos. Comparten con ellos demasiado tiempo y, según confirma un nuevo estudio, también ciertos pensamientos relacionados con la familia y la solidaridad. Para unos y otros, los allegados son el principal referente y punto de apoyo, por encima de la salud, los amigos y el dinero.

Los abuelos son los principales cuidadores de los nietos.

Numerosos padres les encargan su vigilancia, en sustitución de las guarderías o como complemento a éstas hasta el final de la jornada laboral. Sobre todo en vacaciones, comparten demasiado tiempo de juegos y cuidados. Por este motivo, es habitual que la relación con los abuelos sea satisfactoria para los menores. Con ellos viven su rutina diaria y a ellos les cuentan a menudo sus preocupaciones.

La Asociación Edad Dorada Mensajeros de la Paz ha realizado un estudio intergeneracional en el que ha entrevistado a 1.000 nietos y abuelos. Su intención ha sido analizar las coincidencias y divergencias en intereses, valores y estilos de vida. A ambos grupos se les hicieron las mismas preguntas "para comprobar hasta qué punto los años separan a los mayores y más pequeños de la familia".

Todos los menores entrevistados (496) tenían entre 12 y 17 años -y el consentimiento de los padres para participar en la investigación-, mientras que los mayores (504) habían cumplido de 60 a 75 años. Sin embargo, a pesar de la diferencia de edad, las respuestas fueron similares.

Familia y solidaridad

Sobre la familia, todos opinaron que es el principal referente y punto de apoyo, el principal factor de felicidad. Se valora más a este núcleo que la salud, los amigos o el dinero. Las diferencias, destacan las conclusiones, se dan en el segundo factor de felicidad. Los mayores se decantan por la salud y los menores, por los amigos.

Con ellos pasan la mayor parte de su tiempo libre, mientras que los mayores prefieren compartir los ratos de ocio con la familia. Los deportes, las compras o las aficiones son otras actividades que ocupan su tiempo, aunque coinciden en el factor de la vida diaria que menos les gusta: las tareas domésticas.

La solidaridad es otro aspecto común a ambos. Defienden la paz y apuestan por un mundo más solidario, aunque el camino para conseguirlo les parece diferente. Mientras los abuelos creen necesario un mayor respeto a las personas, los nietos otorgan una gran importancia a la mejora del medio ambiente.

Relaciones intergeneracionales

Mayores y jóvenes deberían pasar más tiempo juntos para conocerse y comprenderse. Cada vez más, se aboga por crear espacios comunes de encuentro, sin necesidad de que haya lazos familiares, para que unos y otros destierren ciertos mitos que en poco favorecen su relación. En los últimos años, determinados programas han impulsado la asistencia de mayores a colegios para contar a los alumnos sus recuerdos de infancia o instruir a los jóvenes en determinados valores.

En Europa se han creado centros intergeneracionales para promocionar el envejecimiento activo y facilitar el contacto entre personas de diferentes edades. Los beneficios son para ambos. Los mayores sienten que contribuyen a la educación de los jóvenes y éstos, a la vez, mejoran su desarrollo personal y social, su percepción de las personas mayores y reducen los posibles problemas de comportamiento.

Por Azucena García
Fuente: Consumer

domingo, 8 de agosto de 2010

¿Abuelas o esclavas? un sindrome del siglo XXI



Las sobrexigencias familiares a las que están sometidas muchas mujeres maduras despiertan alerta entre los médicos

Cada vez más lejos del estereotipo que las identifica con la mecedora y las agujas de tejer, las abuelas se han convertido hoy en un pilar clave para el funcionamiento diario de un gran número de familias. Con padres absorbidos por compromisos laborales que los obligan a pasar gran parte del día fuera de casa, son ellas quienes se ocupan muchas veces de cuidar a los nietos, darles de comer, llevarlos al colegio y hasta criarlos. Pero este cambio de rol que viene dándose en las últimas décadas ha instalado con él una peligrosa amenaza que algunos médicos creen que va camino a convertirse en nueva pandemia del siglo XXI: el Sindrome de la Abuela Esclava.

Detrás de esta denominación, tal vez un poco violenta, se engloba una larga lista de dolencias emocionales y físicas que médicos y psiquiatras aseguran advertir cada vez con mayor frecuencia en sus consultorios. Su causa, explican, tiene un mismo origen: la sobrecarga de exigencias que asume sin darse cuenta una creciente cantidad de mujeres al ingresar a la tercera edad.

Aunque poco identificado como una amenaza entre las mujeres maduras, este fenómeno se ha convertido en un tema de enorme preocupación para los organismos de salud del mundo por el altísimo costo que implica para los sistemas sanitarios. La propia OMS, que vislumbra en el Sindrome de la Abuela Esclava una pandemia de este siglo, recomendó aumentar los recursos para mitigar sus efectos, y el último Congreso de la Sociedad Argentina de Geriatría acaba de dedicarle un capítulo especial para generar mayor conciencia en su diagnóstico.

El Síndrome de la Abuela Esclava es una enfermedad grave que afecta a mujeres maduras sometidas a una sobrecarga física y emocional, y que origina un progresivo desequilibrio tanto somático como psíquico. Sus manifestaciones más clásicas son la hipertensión arterial, la aparición de diabetes, la sensación de cansancio crónico, la ansiedad y los cuadros depresivos, por mencionar sólo algunos trastornos que provoca.

"Las propias mujeres que lo padecen no pueden explicar muy bien qué es lo que sienten. Dicen `me duele todo`o `ando un poco desanimada`; y suelen atribuir eso a achaques propios de la edad cuando en realidad lo que les pasa es producto de la sobrecarga de exigencias familiares que ellas mismas asumen", detalla la doctora Sara Iajnuk, médica geriatra y miembro de la Sociedad Argentina de Geriatría.

"Uno de los mayores problemas del Sindrome de la Abuela Esclava es que se alimenta de la propia culpa -señala por su parte la doctora Virginia Viguera, psiquiatra especialista en geriatría-. Genera mucha culpa para algunas abuelas negarse a hacerse cargo de los nietos para preservar cierta autonomía. Es así que sostienen roles que no son los suyos y que resultan a la larga enormemente riesgosos para su salud".

Predisposición

Si bien las sobreexigencias familiares suelen recaer hoy sobre un gran número de abuelas, no todas -explican los médicos- llegan a desarrollar un sindrome a causa de ellas. Tiene que conjugarse además cierta predisposición relacionada con la capacidad de defender los propios espacios de autonomía. Es así que el fenómeno tiende a identificarse con ciertos perfiles.

"El caso típico es el de una ama de casa, extremadamente ordenada y responsable, que tiene todos sus intereses puestos en el ámbito doméstico. Ronda los 60 años, es todavía joven y sana, y sobre todo le agrada mucho lo que hace. Es así que no tiene problemas en asumir con naturalidad el cuidado casi constante de sus nietos, que muchas veces realiza a la par del cuidado de sus padres mayores. Y como es una persona fuerte, dedicada a su familia, no sólo sus hijos sino también sus hermanos y otros parientes buscan apoyo en ella, que jamás se niega", detalla Iajnuk.

"El hecho es que con el tiempo sus responsabilidades crecen. Y aunque ella no se da cuenta, su capacidad física y mental se resiente. Así hasta que en un momento su fuerza de voluntad ya no le alcanza para seguir sosteniendo tantas responsabilidades, pero a su vez es incapaz de alivianarlas. Entonces empieza a sentirse mal: es probable que empiece a sufrir hipertensión, taquicardia, desórdenes metabólicos, diabetes, colesterol elevado, caídas constantes... un malestar generalizado que ella atribuye a los achaques de la edad", señala la geriatra.

"Pero además -agrega Iajnuk- como esa misma abuela se siente mal y no consigue sostener tantas responsabilidades, se autoculpa pensando que ya no sirve de nada; entonces a todo lo que le pasa se le empiezan a sumar síntomas de depresión y el cuadro empeora; porque el mismo estrés hace que los medicamentos no funcionen como se espera".

lunes, 17 de agosto de 2009

Población mundial, cada vez más envejecida

16 causas y 7 consecuencias del envejecimiento de la población mundial


La población envejece debido a una serie de cuestiones negativas para la fecundidad y a otras que proporcionan una esperanza de vida creciente

La población mundial envejece a un ritmo creciente que ya hace prever que en 2040 habrá más ancianos que niños.

Ante esta perspectiva, cabe preguntarse por las causas y posibles consecuencias del preocupante escenario que nos espera dentro de tres décadas.Tal como señala Ángel Luis Toledano Toledano, licenciado en Teología por la Universidad Pontificia Comillas de Madrid y Master en Doctrina Social de la Iglesia por el Instituto Social ‘León XII’ de la Universidad Pontificia de Salamanca, las dos principales causas del envejecimiento demográfico son “el descenso de la fecundidad y el crecimiento de la esperanza de vida”.

En su libro Hacia el equilibrio de la población mundial, Toledano detalla además hasta 11 factores que “influyen negativamente en el descenso de la fecundidad” en el mundo, al mismo tiempo que, entre otras, hay cinco “causas positivas que contribuyen al aumento de la esperanza de vida al nacer”.

Asimismo, este experto plantea que “de las causas principales del envejecimiento, la baja fecundidad y la esperanza de vida creciente”, derivan siete “consecuencias importantes a tener en cuenta”.Causas negativas del descenso de la fecundidad“

Aunque las causas de la disminución de la fecundidad en el mundo son complejas algunas ya están identificadas para muchos demógrafos y varias de ellas son de orden cultural, psicológico y moral”, asegura Toledano.

Según relaciona en su libro, las causas más importantes que “influyen negativamente en el descenso de la fecundidad” son las siguientes:

1. “La existencia de una mentalidad general desfavorable a la nupcialidad y el retraso en la edad del matrimonio, junto a la difusión de nuevas formas de relación de hecho fuera del matrimonio y el fuerte aumento de los divorcios.

2. La incorporación numerosa de la mujer al trabajo, sin la implementación de medidas que concilien armoniosamente la vida familiar y laboral.

3. La ausencia o el retraso de los gobiernos en implantar verdaderas políticas familiares correctoras de los desequilibrios demográficos que desde hace décadas se constatan en varias regiones del planeta.

4. La propagación difusa de un pesimismo antropológico en la sociedad industrial. El individualismo y la competitividad generan de suyo un ambiente pesimista.

5. El cambio de mentalidad en cuanto a la reproducción humana provocado por los nuevos valores de la sociedad postindustrial que ponen otras aspiraciones por encima de la procreación y de la formación de familias.

6. La irresponsable difusión y el recurso sistemático a las modernas técnicas anticonceptivas, la esterilización y el aborto provocado.

7. El ambiente cultural materialista que favorece casi en exclusiva el progreso económico, técnico y científico-material desconociendo, en contraposición, la dimensión espiritual de las personas y su progreso moral.

8. La desvalorización secularista de la propuesta humanizadora y trascendente de las religiones del mundo.

9. La implantación de procesos sociales individualistas que no tienen en cuenta la dimensión comunitaria y social de las personas.

10. Parece también que el descenso de la fecundidad está ligado a un determinado concepto de desarrollo con factores como los muchos años de formación educativa, la incorporación de las mujeres al mundo laboral, el cambio de la estructura de autoridad en la familia, los modos de vida urbanos y otras aspiraciones legítimas al margen de la formación de familias.

11. Finalmente, los avatares de la economía y la sociedad influyen de forma directa o indirecta en la tasa de fecundidad. En momentos de crisis e incertidumbres económicas o sociales se resiente en primer lugar la nupcialidad y ello repercute a su vez en la fecundidad”.

Causas positivas del aumento de la esperanza de vida
En Hacia el equilibrio de la población mundial, Toledano expone también cinco causas positivas que favorecen el aumento de la esperanza de vida, pero que se suman al mismo tiempo a las anteriores en cuanto al envejecimiento de la población.

12. El drástico descenso de mortalidad generalizado en todas las regiones del mundo en las distintas etapas de la vida.

13. Las mejoras sanitarias y de higiene humana.

14. El aumento del nivel de vida general en muchas regiones.

15. Una mejor producción alimentaria y progresos en su distribución.16. La implementación de políticas de desarrollo más eficaces.

Algunas consecuencias

Por otra parte, Toledano añade en su libro que de las anteriores causas se “derivan algunas consecuencias importantes a tener en cuenta”, concretamente siete:

1. El desequilibrio de las estructuras demográficas por edad, es decir, la inversión o quiebra de la pirámide de edades, con la disminución de las generaciones de niños y jóvenes en estas sociedades. Por esto la población de adultos jóvenes tendrá que asegurar la producción del país y sostener unas amplias cohortes de poblaciones ancianas.

2. La crisis de los sistemas educativos por la tentación de realizar recortes en los presupuestos económicos dedicados en etapas anteriores a la formación de las nuevas generaciones.

3. La pérdida o debilitamiento de la memoria colectiva y problemas a la hora de transmitir las propias conquistas culturales, científicas, técnicas, artísticas, morales y religiosas de las comunidades. La falta de población pone en peligro la transmisión del patrimonio común de la humanidad.

4. Algunos afirman también el agravamiento del desempleo y la base productiva y económica de la sociedad. Las sociedades opulentas, pero envejecidas, corren el riesgo de hundirse en un egoísmo creciente. Se vislumbra una posible degradación de la solidaridad entre generaciones, que llevaría a auténticos conflictos en el reparto de los recursos económicos.

5. La influencia negativa en el perfil psicológico del conjunto de la población. El aumento del carácter sombrío, la falta de dinamismo intelectual, económico, científico y social o carencias en la creatividad social parecen ser notas distintivas de las naciones ‘viejas’.

6. La tentación de la eutanasia puede sobrevenir como un método potencial para aligerar el peso de los sistemas de seguridad social (mutualidades, pensiones, reembolso de prestaciones, etc.).7. Los desequilibrios violentos producidos entre países y regiones del planeta cuyas poblaciones presentan estructuras por edad muy diversas que acarrean problemas sociales tales como la inmigración ilegal.

Por: Victor Ruiz
Fuente: Forumlibertas

miércoles, 14 de enero de 2009

Envejecer en compañía provee una mejor calidad de vida


Hoy son muchas las asociaciones de personas mayores que organizan actividades para fomentar las relaciones sociales y aprender a comunicarse dado que, el veinte por ciento de las personas mayores de sesenta y cinco años vive en soledad y apenas tiene contacto con otras personas. Es un hecho que la jubilación encuentra a quienes transitan por esta franja etárea, con un aumento del tiempo libre que generalmente, no están acostumbrados a tener, originándose un sentimiento de inutilidad. De ahí que las organizaciones que se ocupan del bienestar de las personas mayores, adviertan de esta situación e inclusive insistan en la necesidad de aprender a comunicarse para obtener una mejor calidad de vida. Todas las personas necesitan relacionarse y contar con alguien que les haga compañía y especialmente las personas mayores, porque envejecer acompañadas les ayuda a mantener una buena salud física y mental y por ende una mejor calidad de vida.

Las relaciones sociales, salidas con amigos y amigas, reuniones familiares y la asistencia a cursos y talleres es una buena opción, lo mismo que ayudar en tareas solidarias. Lo más importante es que los adultos mayores se sientan útiles y se convenzan de que es un buen hábito salir de casa, cuidar las relaciones con los demás y aprender a comunicarse retrasando así las posibles situaciones de dependencia. a las cuales conduce el aislamiento, la pasividad y la monotonía.

La importancia de las relaciones sociales es vital, ya que las personas se animan a preocuparse por su aspecto físico, conocen personas con quienes intercambiar opiniones y salir juntos.Existen también programas de acompañamiento a personas de edad avanzada que se encuentran solas y sin recursos que son atendidas por organizaciones que cuentan con voluntarios y voluntarias que visitan a las personas en su domicilio y les acompañan a realizar gestiones puntuales (médicas o administrativas), le ofrecen apoyo afectivo a quienes padecen enfermedad y organizan celebraciones en fechas especiales.Para que las relaciones sociales sean satisfactorias es necesario cuidarlas contando a los demás lo que nos preocupa, pero también escucharles y expresar los sentimientos demostrando interés por las personas que nos rodean. Implicarse, participar, ofrecer y pedir ayuda, tejiendo una red de relaciones entre familiares y amigos para compartir tanto las preocupaciones como las alegrías.

El informe "Condiciones de vida de las personas mayores", del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), elaborado en España, revela que las actividades preferidas de los mayores son, por este orden, ver la televisión, oír la radio, pasear por un parque, leer y hacer la compra.
En cambio, la mayoría no acude nunca a un centro social o asociación de mayores, no realiza actividades de gimnasia, ni asiste a espectáculos, es decir, no planea actividades que le permitan relacionarse con otras personas. De hecho, algo más de la mitad de los encuestados asegura realizar estas tareas con la familia (56%) y el resto, solas (35%) o con amigos (7,5%).

En el caso de las personas viudas, lo habitual es que prefieran quedarse en casa, en lugar de relacionarse. Sin embargo, es importante que hablen con otras personas de lo que sienten, especialmente, con aquellas que han pasado por la misma experiencia o lo están haciendo.
El apoyo de la familia y de los amigos es fundamental para recuperarse. "La clave para prevenir la depresión es aprovechar las oportunidades que nuestra actividad cotidiana nos va ofreciendo para continuar disfrutando y enriqueciéndonos", asegura la SEGG.

Para la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), "toda persona mayor debe sentirse orgullosa por haber llegado ahí". Con este objetivo, cuenta con un Decálogo para las personas mayores, en el que les anima a sentirse orgullosas de su condición y ver esta etapa "tan plena como cualquier otra". Asimismo, aboga porque desaparezcan todas las formas de discriminación por razones de edad y se disminuya la frecuencia e intensidad de la dependencia. En este sentido, lamenta que el acceso a la atención geriátrica no sea universal y rechaza que se relacione "vejez con terminalidad".
Fuente: Consumer.es