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viernes, 30 de enero de 2009

Los pobres chicos ricos


El furor por las series adolescentesLos pobres chicos ricos del cable

Dueños de una situación económica privilegiada y una vida personal turbulenta

lanacion.com Espectáculos Jueves 29 de enero de 2009


Un grupo de adolescentes imposiblemente millonarios y atractivos. Alcohol, drogas y complicadas relaciones amorosas. Estos son los ingredientes básicos para preparar una de las pociones favoritas de la televisión norteamericana: el drama adolescente.

martes, 20 de noviembre de 2007

"Las Hijas de McLeod", algo bueno en la TV


Hoy quisiera referirme a un programa de televisión: “Las Hijas de McLeod”, una serie que, de la mano de Hallmark Channel, está en pantalla desde hace siete años en Australia y seis en la Argentina.
¿Y por qué quiero referirme a esta serie?... sencillamente porque siempre estamos quejándonos de los contenidos de la TV, de los temas que proponen y desarrollan los guionistas, de que no tienen ningún fin educativo, que no muestran valores, en fin, que los motivos pueden ser tantos como personas evaluemos la situación.

Pero también debo decir que, generalmente, esa falta de todo se nota más en los programas de la televisión abierta, no sucediendo lo mismo con el cable que, por supuesto, es pago y así seguimos viendo que, el acceso a mejores contenidos, tiene que ver con el poder adquisitivo de las personas.

Aún así, no toda la programación del cable es buena, hay de todo y para todos, pero "Las Hijas de McLeod" es algo comparable (no igual sino distinto y adaptado a esta época) a lo que significó en su época “La Familia Ingalls”.

“Las Hijas de McLeod” se desarrolla en el sur de Australia, en un rancho situado en las afueras de la ciudad de Adelaida. Los personajes y sus vivencias son absolutamente reales, a cada uno de nosotros puede tocarle vivir una situación similar a la vivida por algún personaje de la serie. La manera en que se resuelven los conflictos, siempre pasa por la lógica y el espectador, si bien tiene una cuota de suspenso ante cada escena, puede descansar en la seguridad de que todo habrá de resolverse según los parámetros que la vida y la naturaleza nos ofrecen.

También podremos, los que somos asiduos espectadores de este programa, verificar que, en cada capítulo hay también un interés por los grandes problemas globales actuales: la salud, el trabajo, las relaciones humanas y los vínculos familiares. No hay escenas ni artilugios inútiles pues, si bien se verifica lo que vivimos a nivel mundial (violencia, abuso de bebidas alcohólicas, situaciones familiares límite, enfermedades), no están tratadas ni con el dramatismo ni con la violencia que están presentes en otras series.

“Las Hijas de McLeod” ha sobrevivido a la "muerte" de personajes principales, a alejamientos de otros secundarios y a múltiples circunstancias a lo largo de siete años pero, tanto los guionistas como los demás integrantes del equipo, pasando también por los actores, han sabido sortear las dificultades dándole a la serie una continuidad en la que los espectadores no notan tanto la ruptura con situaciones precedentes.

En estos momentos, estamos ante la posibilidad de "perder" a otros dos personajes clave: Tess (una de las hijas de McLeod) y Nick, su esposo y parte integrante de la familia vecina al rancho Drovers Run: los Ryan, residentes en Killarney pero, si bien los extrañaremos, el desarrollo de la historia no depende de sus personajes.

Cien por ciento recomendada, ojalá la tengamos en el aire algunos años más tratando con tanta realidad y delicadeza lo que sucede en cada uno de sus episodios en los que se ve y se percibe el amor y la amistad, pero también el odio, la maldad y el engaño. Como en toda serie de ficción cada cual sacará sus conclusiones y tomará lo que más le llegue... hay para elegir.

Textos: María Inés Maceratesi
Más info:
www.hallmarkchannel.tv