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viernes, 21 de febrero de 2014

La familia ya es un punto central del pontificado del Papa Francisco




Una amplia actividad se ha desplegado en la segunda mitad de febrero en el Vaticano, con el sello muy personal del Papa Francisco. Por una parte, el Papa quiere fortalecer la participación y la colegialidad como se ha visto en la convocatoria para los días 20 y 21 de febrero del Consistorio no público de cardenales de todo el mundo, a quienes ha pedido sus opiniones sobre el tema de la familia, y que servirá de base para el estudio del próximo Sínodo Extraordinario sobre la Familia a celebrar en octubre. El día 22 se celebrará en el Vaticano otro Consistorio público para la creación de 16 nuevos cardenales.
              
El padre Lombardi, portavoz de la Santa Sede, manifestó que no hay que esperar conclusiones concretas del Consistorio. La ponencia del mismo ha sido escrita por el cardenal alemán, Walter Kasper, presidente emérito del Pontificio Consejo para la Unidad entre los Cristianos. El documento es reservado porque es un documento de estudio. El padre Lombardi, ha dicho que el texto de esta ponencia está en “gran sintonía” con lo que ha dicho el Papa Francisco.

Las opiniones recogidas en este Consistorio no público, más los resultados y estudios sobre la encuesta que envió el Papa a todos los obispos y fieles, serán la documentación base para el Sínodo de este año. Como es sabido, el año próximo se celebrará otro Sínodo, de carácter ordinario, para seguir tratando el tema de la familia, que como se ve es un tema central del actual Papa, igual que la reforma de la Curia Romana y la práctica de la austeridad y amor a los pobres de todos los creyentes.
              
Han asistido al Consistorio no público 150 cardenales de todo el mundo, que no son todos, pues no han podido asistir por impedimentos de salud, edad u otras circunstancias unos 30 cardenales, casi todos ellos mayores de 80 años. El neo-cardenal Loris Capovilla, que fue el secretario personal de Juan XXIII, excusó su ausencia al Consistorio público del día 22, dado que a sus 92 años tiene poca movilidad.  El Papa ha anunciado que los tres presidentes del próximo Sínodo serán los cardenales de París y de Manila, y el arzobispo brasileño de Aparecida
              
Por otro lado, el Papa Francisco se ha reunido con los cardenales del G-8 que estudian la reforma de la Curia Romana, y que han aprobado constituir un organismo análogo a una congregación o dicasterio sobre las Finanzas del Vaticano.
              
¿Qué puede aportar hoy la doctrina de la Iglesia en el tema de la familia y el matrimonio? Es evidente que las circunstancias en las que una familia se mueve en la sociedad actual poco o nada tienen que ver con una familia de hace 50 u 80 años.  Según el padre Lombardi, los cardenales analizaron el «gran compromiso de lograr conjugar de la mejor forma posible el tema de la fidelidad al mandato de Cristo», al de la misericordia y al de la atención «pastoral a las personas y a las diferentes situaciones», así como valorar que “la dimensión jurídica y la pastoral no están en contradicción”.

Sin embargo, en este Consistorio no fueron tratados los temas de la contracepción ni el de las parejas del mismo sexo. Como decía Benedicto XVI sobre el matrimonio es necesario conjugar el laxismo con el rigorismo, y esto se hace en el “sacramento de la penitencia, que podría ser la senda para dar cabida a las situaciones difíciles”. Se trata de profundizar los textos de la Revelación, del antiguo y del nuevo Testamento, y en especial la Carta de San Pablo a los Efesios, según ha  informado el portavoz padre Lombardi.
                 
En unas declaraciones del cardenal Kasper al diario La Stampa, este afirma que su documento es en realidad una suma de propuestas que deben resolverse en el Sínodo, pues no hay que llevar al Sínodo el trabajo hecho por él y los cardenales que asisten al Consistorio. Sin embargo,  hay que tener en cuenta situaciones muy problemáticas y difíciles que pasan algunos matrimonios.

Redescubrir la belleza del matrimonio
              
El Papa Francisco ha dicho que es necesario redescubrir  la “belleza del matrimonio y de la familia”, la cual es “la célula básica de la sociedad humana”, pues la verdad se acepta mejor a través de la belleza. O sea  estudiar “lo que hay de bello, auténtico y bueno” en la familia, sin ignorar sus dificultades, fatigas y sufrimientos, “sin caer en casuísticas que rebajarían el nivel de nuestro trabajo”. “Hoy la familia es despreciada, maltratada”, y por lo tanto hay que destacar “lo bello” en ella, pues el Creador “ha bendecido desde el principio al hombre y a la mujer para que fueran fecundos y se multiplicaran sobre la tierra”.

Eutanasia: “La salud no es una garantía de felicidad”

El jueves 20 de febrero el Papa envió un mensaje a la Pontificia Academia para la Vida, que estudia en asamblea plenaria la defensa de la vida en el “envejecimiento y discapacidad”. El Papa defendió de nuevo las bases antropológicas en las que se asienta el hombre, y ha dicho: “la salud es sin duda un valor importante, pero no determina el valor de la persona. La salud no es una garantía de felicidad: esta, de hecho, puede abundar en personas con problemas de salud.  Por lo tanto la falta de salud y la discapacidad no son una buena razón para excluir, o peor aún, para quitar de en medio una persona”. Y añadió que el mayor sufrimiento de las personas mayores no es su salud, ni la discapacidad, ni el debilitamiento del cuerpo, “sino el abandono, la exclusión y la privación de amor”. El Papa, que en ningún momento habla de eutanasia ni de aborto sino del valor de la vida, afirma que “en nuestra sociedad existe la tiranía de una lógica económica que excluye y a veces mata, y de las que muchas personas son víctimas hoy, comenzando por las personas mayores “.

Precisamente es en el seno familiar donde más se valora “la vida de las personas, incluso en la vejez, en la discapacidad, en la enfermedad grave o incluso  cuando se está apagando”. Es “necesario escuchar” cada que se quiera leer el signo de los tiempos a los jóvenes y a los ancianos”. La familia enseña a no caer en el individualismo y a “equilibrar el yo con el nosotros”. El “Evangelio de la Vida”, como la llama el Papa Francisco, es un trabajo “a menudo cansado porque implica a ir contra corriente, pero es siempre precioso”, donde se vive realmente la solidaridad. En la familia se aprende a no caer en la discriminación de las vidas humanas por la pérdida de la salud.     

Fuente: Aleteia
Un artículo de Salvador Aragonés

domingo, 26 de abril de 2009

1º domingo de Mayo: Día Internacional de los Católicos divorciados en nueva unión

Solicitud de difusión de "LA BARCA" Un espacio global para los Católicos Divorciados en Nueva Unión, de todo el mundo.

1º Domingo de Mayo celebraremos en todo el mundo, el Día Internacional de los Católicos Divorciados en Nueva Unión, con una oración a las 12:00 del mediodía, enlazando así a los más de 40 países, que con sus visitas a La Barca, han tomado conocimiento de la convocatoria.

Quienes acatamos, no sin dolor, la imposibilidad de acceder a la Eucaristía, esperamos con infinita paciencia, que las indicaciones que surgen de la Encíclica Familiaris Consortio se manifiesten en hechos concretos, dando de una vez y para siempre una muestra cabal de la comprensión de las palabras de SS Juan Pablo II.

Para que ningún divorciado en nueva unión se considere separado de la Iglesia, ya que puede y, más aún, debe, en cuanto a bautizados, participar en su vida, ofreceremos nuestra cadena de oración, a la que invitamos a sumarse, para terminar definitivamente con la consideración que nuestra situación es un tema tabú.

En privado, en silencio, en un encuentro profundo y reflexivo, daremos testimonio de nuestra pertenencia a los verdaderos valores de nuestra fe, con el pensamiento puesto en aquellos, que por diferentes causas se encuentran alejados y también por aquellos, que con sus actitudes han propiciado que algunos, o muchos, no se sintieran misericordiosamente contenidos

www.labarcaglobal.blogspot.com
labarca@ymail.com


AGRADECEMOS DESDE YA LA DIFUSION DE LA PRESENTE INFORMACION

martes, 20 de noviembre de 2007

No nos quedemos afuera

Divorciados vueltos a unir
Seguimos aportando un granito de arena para una reflexión personal y comunitaria
Ver artículo completo en

miércoles, 15 de agosto de 2007

Divorciados en nueva unión ( IV)


Empecemos a hablar claro:


La problemática de los divorciados en nueva unión y su acceso vedado a la comunión sacramental parecería ser un tema indisolublemente ligado, y a pesar de los innumerables documentos que pretenden echar luz sobre el mismo, la realidad más allá que guste o no, es que por ese lado la situación no se resuelve y en mi humilde opinión, tampoco se resolverá.

El alcance del tema es mucho mayor y pasa entre otras cosas por el sentimiento de sentirse separado de la Iglesia, por algunas actitudes que realmente están tan alejadas de la verdadera Doctrina, como el hombre de Marte.

Quienes han caído en esa “situación irregular” no lo han hecho con espíritu deportivo ni por un snobismo exacerbado, lo han hecho como consecuencia de problemas que no han encontrado solución y la frustración que eso acarrea ya es bastante, como para agregarle más condimentos.

La ley de divorcio vincular en Argentina no provocó divorcios, vino a enmarcar legalmente a situaciones que ya sucedían, de ese modo muchas personas que no pudieron ser felices en su primer matrimonio y que llevaban una situación de hecho complementaria, encontraron no sólo un marco legal para dejar el concubinato, sino el fin de la discriminación social, baste recordar que peyorativamente se decía que “estaban juntados”.

Dentro de quienes se han acoplado a esta nueva situación, seguramente había católicos comprometidos que decidieron o tuvieron la oportunidad de comenzar una nueva vida con la esperanza de formar una nueva familia, hasta quizás aprendiendo de los propios errores del pasado.

Obviamente esta situación es irregular de acuerdo a la definición de la Iglesia, plasmada con meridiana claridad en la Exhortación Apostólica Familiaris Consortio, un bellísimo regalo de esperanza y comprensión que nos regalo Juan Pablo II.

Seguramente hoy, luego de más de 25 años de vigencia (22/11/81) muchas personas se sienten excluidas y hasta ven con malos ojos que otros, que han cometido actos repudiables accedan a la comunión sacramental, pero es preciso aclarar que “una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa”.

También en la Exhortación Apostólica Sacramentum Caritatis, se vuelve a tratar el tema (29, Eucaristía e indisolubilidad del matrimonio) constituyendo un documento digno de leer, analizar y reflexionar por lo actual de su contenido (22/02/07) ya que vuelve a poner de manifiesto la existencia del problema de los divorciados en nueva unión y necesidad de contención de quienes viven dicha situación.

Los divorciados en nueva unión forman parte del pueblo de Dios, son contenidos en la Iglesia, pueden hacer muchas cosas y la dinamización de los Tribunales Eclesiásticos son un ejemplo de acercamiento, de contención y de evaluación de situaciones que pueden cambiar, al menos en los tiempos de análisis.

Sin embargo y a pesar de todo, las dudas subsisten, o no se quiere entender o el mensaje a veces es ambiguo y hasta quizás cuestionable en algunos casos.

Este tema tiene una vigencia que casi resulta increíble y por algo será, quizás por los más de 7.000.000 que sólo en Estados Unidos, viven esta situación por ello y considerando que cada uno tiene sus tiempos, que las obligaciones son tantas y las preocupaciones más aún, es que pensamos que Internet es un medio que no debe ser desperdiciado, para comunicarnos y transitar este camino con la menor cantidad de tropiezos y decepciones.

Cuando quienes vivimos esta problemática converjamos en un sitio, ni mejor ni peor que ninguno, donde pudiéramos ser contenidos, comprendidos, donde se aclararan las inquietudes, donde se pudieran plantear dudas y recibir respuestas personalizadas, donde se expusiera de modo inequívoco la trascendencia de la comunión espiritual y el sometimiento al Fuero Externo (Tribunales Eclesiásticos) donde simplemente se dijera lo que Iglesia acepta y lo que no, estaríamos dando un paso importante, complementario a todos los esfuerzos que diversas pastorales, grupos, movimientos y emprendimientos de diferente índole realizan al día de hoy en todo el mundo, seguramente con un excelente nivel de dedicación, preparación y coherencia entre sus postulados y la realidad cotidiana.

Así podríamos acompañar al Cardenal italiano Ángelo Scola, relator general del Sínodo de 2005 y prestigioso teólogo en su propuesta de simplificación de los procedimientos necesarios para la nulidad del matrimonio, según informaba el diario La Nación (Argentina) en su edición del pasado 6/10/05, bajo el título “Debate la Iglesia la comunión a los divorciados vueltos a casar”. (www.lanacion.com.ar)

Difícil ha de ser llegar a la verdad sin el conocimiento, difícil será llegar a vivir lo Fundamental Cristiano desde la duda, bastaría con reflexionar entre todos los que vivimos esta situación, con esperanza y confianza en la misericordia de Dios.

Alcanza para esto con quererlo con desear reconciliarnos definitivamente, asumiendo nuestra situación y teniendo conciencia que es un tema que preocupa a gran parte de la Iglesia y que nos debe llenar de júbilo, ya que el hecho de ser aceptados como somos no es un tema menor, es un avance significativo.

Si te sentís identificado con este mensaje escríbenos, si conoces otras parejas con situaciones así o parecidas no dejes de comentarlo, si sabes de algún sacerdote que pueda acompañarnos espiritualmente no dejes de avisarle, si tenés ideas o dudas no dejes de plantearlas que serán bien recibidas, así de este modo podremos materializar una red de contención tan grande como seamos capaces de hacerlo.

Esperamos tus comentarios.


EF desde España
Naon825@hotmail.com

viernes, 3 de agosto de 2007

Divorciados en nueva unión (III)



Ni orgullosos ni alucinados

Imaginemos por un instante una marcha por Avenida de Mayo, llegando a la Plaza, sin palos, sin mochilas, sin capuchas, sin disfraces estrambóticos, ni plantas prohibidas.

Sin bombos ni petardos, sin tetrabricks, ni caras pintadas.

Sólo con rosarios, familias católicas de divorciados en nueva unión, familias ensambladas, con los tuyos, los míos y los nuestros ¡uy, que fiesta!

Con nuestros padres y lógicamente con nuestros hijos, sin alardear del fracaso previo ni de nuestro esperanzador volver a empezar, pero sí diciendo: aquí estamos, estos somos.

Pero claro, quizás no seamos tantos como para llenar la Plaza, ni para manifestar nuestro “orgullo” ni ningún cantante famoso nos promoverá destacando la “alucinación” que nuestro estado pueda producir.

A pesar de estas circunstancias y que “en la calle codo a codo, somos muchos más que dos” no somos tantos, porque con una mano en el corazón, ¿cuantos católicos comprometidos estarán divorciados y vueltos a unir?

Carezco de estadísticas serias referidas a este tema, pero me inclino a pensar que no seremos tantos y a pesar de eso es un tema candente, que se mantiene en el tiempo, que se manifiesta en todas las sociedades, que en los más altos niveles de la Iglesia se discute y que dicha discusión se renueva año tras año, quizás porqué no seamos tan pocos, ni tan herejes, ni tan necesariamente ocultables, ni tan otras cosas que deliberadamente omitiré.

Ante esto cabe preguntarse sí realmente ¿Es un problema a solucionar?

Vamos por partes ¿es un problema?

En mi humilde y neófita opinión, no lo es.

Apenas es una realidad conflictiva cuya difusión no hace más que aportar un granito de arena, en esta sociedad en estado de deliberación permanente y que como tal debe ser tratada, comprendida, contenida, conducida y aclarada.

Creo que algo más problemático que la situación misma es el análisis que algunos hacen, desvirtuando el sentido del tema y adaptándolo a quien sabe que preceptos ya que en algunos casos más que preconciliares parecen precolombinos.

Creo que este es el meollo de la cuestión, la dicotomía entre comunión sacramental y comunión espiritual es una opción casi intrascendente, suficientemente aclarada y escasamente comprendida.

La opción pasa por comprender el mensaje y sentirse incluido o excluido y aunque parezca increíble hay una diferencia sideral entre la emisión y la recepción y si bien podemos suponer que la incomprensión popular es la causante del conflicto, la revisión de las comunicaciones no aporta demasiada luz.

Obviamente los transmisores deberán negar este postulado, pero alcanza con escuchar a lo que dicen los que se sienten excluidos, para entender desde una óptica complementaria, cual es el verdadero sentir.

Guste o no guste, se comparta o no la idea, mucha gente se siente en estado periférico latente y la obligación mínima es dar un mensaje entendible, es insuflar esperanza, es evitar distorsiones y en este terreno en particular, el clero nos lleva una gran ventaja, demasiada para mi gusto.

Si no se clarifica el mensaje, quizás debamos esperar que surja un nuevo cómico al más puro estilo Tato Bores, que cada domingo nos recite, parafraseando a Mariano Moreno:

Si a los divorciados en nueva unión no se los ilustra adecuadamente.
Si no se hacen claros sus derechos y posibilidades.
Si cada nueva pareja no conoce lo que vale para Dios,
lo que puede hacer en la Iglesia,
y lo que se le debe, por el mero hecho de estar bautizados.
Nuevas pastorales y nuevos grupos sucederán a los anteriores,
y después de dudar algún tiempo, entre varias opciones y
mensajes
será la suerte cambiar de dolencia en el alma.
Sin haber destruido el dolor.

La solución obviamente que no es sencilla, sería impensable una amnistía universal y hasta no sería del todo justo, pero tal vez pueda ser posible trabajar muy intensamente para:

Desmitificar la nulidad matrimonial, quitándole la pátina de duda que aún existe sobre que es algo reservado para ricos y famosos, aunque en la realidad no lo sea, pero aceptemos por un instante que las cosas no son exactamente como son, sino como a cada uno le parece que son.

Homogeneizar el mensaje, ya que la actitud y la receptividad ante el conflicto resulta alarmantemente diferenciada, en algunos casos hasta dentro de la misma Diócesis.

Entender el drama, que viven los que queriendo seguir unidos a Dios y a la Iglesia, por actitudes anacrónicas o mensajes distorsivos se sienten poco contenidos.

Acoger de un modo aggiornado y misericordioso a quienes con padecimiento sufren de automarginación inducida

Promover la reinserción, de forma sistemática y permanente con un mensaje claro, abarcador, incluyente y fundamentalmente realista, evitando comparaciones distorsivas de la realidad.

Quizás así cumplamos, entre todos, los verdaderos conceptos incluidos en la Familiaris Consortio y en la innumerable cantidad de documentos referidos a este tema, sin interpretaciones caprichosas ni actitudes deletéreas.


EF desde España
Naon825@hotmail.com

lunes, 30 de julio de 2007

Divorciados en nueva unión (II)



CATOLICOS DIVORCIADOS VUELTOS A CASAR
CINCO CAMINOS A ELEGIR

Los católicos divorciados vueltos a casar o en nueva unión pueden adoptar entre otras, algunas de las 5 (cinco) opciones que se indican, en virtud del libre albedrío y hacerse cargo de sus decisiones.

1) Desentenderse totalmente de la vida eclesial y vivir como si nada ocurriera, manteniéndose alejado de la Iglesia y dejando transcurrir sus días, perdiéndose una parte fundamental de la vida que es el aspecto espiritual.

A esta situación muchos llegan cansados de transitar numerosos caminos y encontrar respuestas de características distorsivas o preconciliares y otras cargadas de una notable hipocresía, al extremo que muchos transgresores sostienen que el camino es cambiar de parroquia, concurriendo a otra donde la situación de nueva unión no sea conocida y de ese modo continuar la vida accediendo a los Sacramentos.

En esta categoría están también aquellos que son católicos por que de chico sus padres los bautizaron, luego tomaron la comunión y de grandes se casaron por Iglesia, sólo para cumplir con una pauta cultural.

Para estos últimos casos cabría preguntarse cuan efectivas son las charlas prebautismales, los cursos de catequesis y por supuesto los cursos prematrimoniales para finalizar, evaluar que testimonio estaremos dando aquellos que nos sentimos seudo comprometidos con la Iglesia, para que muchos de nuestros hermanos en la fe se encuentren tan alejados, y otros con una actitud casi condenatoria..

2) Lamentarse sistemáticamente por la situación que sufren, asignándose una discriminación inexistente y con un concepto masoquista permanecer en la vida eclesial tomando como única alternativa el dolor por no poder acceder libremente a los Sacramentos en general y a la Comunión Eucarística en particular.

La falta de un asesoramiento espiritual adecuado, o una patología depresiva crónica pueden llevar a esta situación, quienes viven así su fe se han quedado casi sin descubrir lo más maravilloso del cristianismo que es la Resurrección.

Que hubiera sido de la vida de muchos cristianos si aun hoy permanecieran lamentando la muerte de Jesús, para ellos no existe la Pascua, y resulta inaceptable el proclamarse cristiano y sentir una fe que se agota en el sufrimiento y la lamentación.

No hay razón para auto flagelarse, o se asume lo que uno es o se cambia o se deja de sufrir, ya que no aporta nada positivo para nadie el pasar la vida lamentándose, dicho en términos vulgares: no vale la pena llorar sobre la leche derramada

3) Interpretar libremente y a su conveniencia particular la Doctrina, suponiendo erróneamente que alcanza con un profundo examen de conciencia para regularizar la situación, obviando deliberadamente la subordinación al Fuero Externo (Tribunales Eclesiásticos), y en consecuencia accediendo a la Comunión Eucarística sin inconvenientes.

A esta situación cabe aclarar que en muchos casos se llega, por inducción solapada de algunos grupos o asesores espirituales denominados de avanzada o progresistas, que lo único que realmente consiguen es encaminar a una situación de difícil y traumático retorno.

Esta realidad es peligrosa, ya que muestra a las claras el carácter efectista que algunos le pretenden imprimir a la religión, constituye una estafa, y como en toda estafa hay dos partes involucradas y co-responsables, es la PASTORAL DEL LLAME YA, la de los resultados inmediatos, la de la trasgresión por la trasgresión misma.

Quienes son atraídos por esta teoría funesta, ven una solución de carácter inmediato a su conflicto y llegan a pensar que con un excelente examen de conciencia pueden estar en condiciones de recuperar las posibilidades perdidas, a la vez que obvian de modo deliberado la Comunión Espiritual

4) Asimilarse a matrimonios sacramentados, perdiendo de este modo la identidad y suponiendo que de no actuar así se estarían automarginando.

A esta concepción equivocada no siempre se llega solo, muchas veces se la concibe como potable a instancias de otros grupos o asesores que suponen que la mejor forma de tratar esta problemática es ocultándola, es la PASTORAL DEL AVESTRUZ que esconde su cabeza en un agujero, suponiendo que de ese modo no lo verán.

Esta posición no puede ser acusada de transgresora pero si de absolutamente errónea, ya que intenta ocultar la realidad, con un planteo absurdo que soslaya el verdadero drama que sufre un divorciado católico en nueva unión y que es el no vivir en gracia de Dios y consecuentemente la imposibilidad de acceso a los Sacramentos.

Poco que ver tiene quien no comulga por que no quiere, respecto del que no lo hace porque no puede, pocos puntos en contacto tienen aquellos cuyos hijos son del matrimonio con una familia ensamblada, nada une a los que no pueden confesarse de los que no lo hacen por decisión propia.

Este planteo oscurantista poco tiene que ver con el amor al prójimo, más bien se parece a una versión moderna de los antiguos leprosarios.

5) Queda un ultimo grupo (ni desentendidos, ni lamentados, ni libre interpretadores ni asimilados) que quizá sea minoritario, pero que sin lugar a dudas constituye la verdadera expresión de las enseñanzas del Sumo Pontífice, sin que por esto pueda ser tildado de ultra-conservador, ni dogmático ni esclarecido, simplemente racionalmente obediente.

Este grupo ni se borra de la vida eclesial (alejamiento voluntario) ni llora puerilmente por lo que no puede hacer (lamento inconducente), ni hace lo que quiere (comunión a escondidas) ni se refugia en estructuras preexistentes (asimilación con sacramentados) simplemente vive su realidad de tener un status familiar irregular.

Los que no han sido atrapados por ninguna de las 4(cuatro) causas inicialmente indicadas no constituyen un grupo de riesgo, ni un factor de desestabilización, sino todo lo contrario.

Alcanza con imbuirse de la frondosa bibliografía que se ocupa de este tema, tanto nacional como extranjera (ya que es bueno recordarlo, esta problemática se da en todo el mundo) para verificar la importancia que tiene y fundamentalmente que en esta situación nadie está solo.


Pertenecer a este grupo de personas no es otra cosa que

· Revalorizar la Eucaristía a la que no se puede acceder, pero efectuar la Comunión Espiritual como un verdadero encuentro con Dios.

· Aprovechar todas y cada una de las posibilidades de hacer que brinda la Iglesia, absteniéndose maduramente de aquellas que la Doctrina y las recomendaciones de nuestros Obispos expresamente restringen.

· Educar a todos los hijos en la fe, independientemente con que cónyuge vivan.

· Cumplir acabadamente con todas las obligaciones con el cónyuge en el Sacramento que la normativa determina.

· Trabajar por mantener el lugar que la Iglesia nos tiene reservado a pesar, muchas veces, de las actitudes discriminatorias y preconciliares de muchos, que haciendo gala de un neo-fariseismo exacerbado, pretenden simular que la problemática no existe.

· Luchar en cada terreno contra la desesperanza, contra algunos distorsivos medios de información y sobre todo, es confiar en la infinita misericordia de Dios.

Pertenecer a este ultimo grupo no implica necesariamente estar cerca de ningún movimiento en particular, es una decisión de vida, es un tomar conciencia de la realidad, es vivir el cristianismo con alegría y esperanza, es sentir a la Salvación como un derecho de todo cristiano y no como algo reservado para unos pocos, es no dejarse llevar ni por los cantos de sirenas (cultores del evangelio según San YO) ni por los agoreros (discípulos del nada se puede), es simplemente haber entendido el mensaje asumiendo la realidad que a cada uno le toca vivir y empeñando los mejores esfuerzos en la consecución de los ideales y enseñanzas de Nuestro Señor Jesucristo.

A pesar de toda la incomprensión que en algunos existe, y hasta del bastardeo que muchas veces los mismos divorciados vueltos a unir hacen de la problemática, queda la esperanza de una pastoral realista, aggiornada, contenedora y misericordiosa adaptada a cada rincón de nuestro país, capaz de llevar un mensaje verdadero de amor y esperanza a tantas familias que han hecho de la desorientación un compañero de ruta inseparable.



EF desde España
naon825@hotmail.com

lunes, 23 de julio de 2007

Divorciados en nueva unión (I)




Se casa la hija de una amiga, hasta aquí ninguna novedad, también me entero que ya tiene el vestido blanco y de cómo será el modelo elegido.

Con la candidez de una paloma pregunté: ¿En que iglesia se casa?

La respuesta me dejó perplejo, atónico, asombrado, estupefacto: en ninguna.

No salía de mi asombro, pasar los juzgados (léase Registro Civil) disfrazada de novia, algo surrealista, al menos en mi pensamiento.

Sólo creía que eso se daba en Las Vegas y con atuendos de Elvis Presley, válgame Dios, ¡qué inocente!

Fui a otra boda, una alegre parejita que convivía desde hacía tiempo, la cual supongo (?) que antes de presentarse ante el altar, debe haber pasado previamente por el confesionario luego de un profundo análisis de conciencia y deben haberse arrepentido de su vida en común hasta ese momento, durante la cual habrán realizado actos propios de los esposos y no viviendo en estado de continencia, como hermanos.

También supongo que ningún matrimonio, para no decir pareja y ser acusado de hereje o de inculto, que sostenga con vehemencia en diferentes foros las condiciones previas que habilitan a la Comunión Sacramental, utilice métodos de anticoncepción que no sean naturales.

Debo reconocer, además, que las misas que más me gustan, son aquellas en las que hay coros, guitarras y jóvenes que llenan de alegría los templos, que son la savia nueva, la esperanza, quienes los domingos comulgan dejando sus instrumentos en los bancos o caminan abrazándose a ellos y que son defensores compulsivos de la virginidad y la vida, aunque en muchos casos esto se restrinja exclusivamente a su hermana, ya que con el resto, a veces las cosas son diferentes.

Luego de esta meditada y extensa introducción, dejaré paso a mi indignación de católico divorciado en nueva unión o mejor dicho de católico divorciado que ha formado una nueva familia (ensamblada) sin pasar por los juzgados, que asiste a misa cada domingo y fiesta de guardar (como corresponde) aunque no vive como hermano con su nueva pareja (por no decir concubina, que suena un poco desagradable) que trata de vivir y hacer vivir a su familia “lo fundamental cristiano” aunque no las acompañe a recibir a Jesús Sacramentado, que comulga (espiritualmente, obvio) junto con otros en la misma condición sin escuchar jamás una recomendación respecto de quienes deberían abstenerse de hacerlo de otro modo y así podría enumerar un sin fin de razones que solo potencian nuestra fe en Dios.

Hasta a veces pienso (producto de mi exacerbada ignorancia) que la dicotomía entre sexualidad y sacramentalidad es algo a revisar, pero obviamente a mi no me corresponderá nunca hacerlo ni siquiera solicitarlo.

Si mal no he entendido, si me casara por civil y viviera como hermano con mi nueva pareja, mi acceso a la fila previa al altar sería válido, con lo cual a pesar que acepto las reglas del juego, realmente no lo entiendo.

No entiendo a quienes se disfrazan de novias para casarse por civil, no entiendo a quienes se casan por Iglesia luego de la convivencia plena sin arrepentimiento, no entiendo a quienes se casan por la Iglesia porque el vestido blanco les hace ilusión, no entiendo a quienes suponen que hay dos tipos de normas para cumplir (una para cada uno de ellos y otra para el resto) no entiendo a quienes se rasgan las vestiduras con lo ajeno sin mirar, demasiado o un al menos un poco lo propio.

Pero aún conservo una esperanza, como la pregunta 92 de mi catecismo de la primera comunión, donde se hablaba de las virtudes teologales y es que algún día, la rigurosidad del mensaje sea pareja (con perdón de la palabra) ya que parecería ser que cuanto más se intenta cumplir con las imposiciones de la lglesia, por otro lado más se permeabiliza la evaluación de la superficialidad y la apariencia.

Ante esta situación no es extraño que aparezcan libres pensadores, libres interpretadores de las palabras ajenas, consejeros de la importancia del “convencimiento en conciencia” como alternativa al Fuero Externo y un sinfín de soluciones inmediatistas del tipo “llame ya” que confunden y distorsionan la Doctrina.

Hasta que algunas cosas no cambien, seguiremos viendo novias de blanco en los Juzgados, templos confundidos con la antesala del salón donde será la fiesta y un sinfín de situaciones que en homenaje a la brevedad, omitiré deliberadamente.

La decisión de acercarse a comulgar es personal y está probado que en la práctica no se le niega a casi nadie esa posibilidad pero esto no es todo, quizás no estaría enteramente mal que se informara y se insistiera sobre los beneficios de la comunión espiritual para los que no están del todo reconciliados con Dios, ya que parece esto más sencillo que cambiar normas que en la realidad, habría que ver cuantos acatan y qué efecto real sobre el cumplimiento del mensaje de hace 2000 años, tienen.

La Exhortación Apostólica Familiaris Consortio, define con iluminada maestría varias situaciones “irregulares” y cual debe ser el tratamiento que se le debe dar a cada caso, de todos modos el tema de los divorciados en nueva unión y su posibilidad de acceder a la Comunión continúa subyaciendo en todo el mundo y aunque aparece como muy poco probable que se modifique la actual situación, el mantener el tema en debate es un signo inequívoco de la preocupación y vigencia que tiene.


EF desde España
naon825@hotmail.com