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jueves, 1 de diciembre de 2011

Aborto y Ley Natural



Me acuerdo que cuando el Papa Pablo VI, recién subido mandó su primera encíclica a la Iglesia en tiempos del Concilio, dijo que quería que su mensaje de nueva evangelización llegara a todos: los de adentro y los de afuera y también a los más lejanos. Yo quisiera más bien comenzar un diálogo no tanto con los de adentro de la iglesia que ya tienen muchas formas de conocer su pensamiento sino con los de la vereda de enfrente y con los más lejanos, cuyo horizonte es el mundo de la cultura y de los intereses de hoy.

Era de prever que pasada la movida del año electoral se iba a venir el tema del aborto y otros por el estilo. Por su parte los obispos ya iniciaron la campaña contra el aborto, insistiendo en que el feto es persona, aborto es matar la vida y asesinar. Está bien. Pero uno se pregunta ¿Por qué los obispos dan normas sobre estos temas, dado que algunos pueden pensar que son normas religiosas o que son sólo para los católicos? Además: ¿los obispos tienen autoridad para hablar a los no-católicos’? Y pensándolo bien ¿Qué autoridad tienen para dar a cualquiera normas, en temas que son de vida sexual, familiar o de bioética?

Por supuesto todos saben que el aborto es una muerte y que la muerte es mala. En realidad ni las abortistas más fanáticas quieren matar. Pero lo que quieren es libertad para decidir sobe su propio cuerpo y su propia vida. Y no vale decirles que en realidad, aquí se trata del cuerpo y la vida de otro. Quieren ser autónomos en sus decisiones privadas y que nadie se meta, ni el gobierno, ni la ley, ni la iglesia. Otros hablan de la necesidad del supuesto aborto terapéutico en caso de peligro para la salud de la madre, o de malformaciones genéticas, o del hijo no deseado, o bien cuando se trata de una violación a una menor o a una persona insana. Incluso para algunos el feto no es más que un conjunto de células, o cosas por el estilo.

Y a decir verdad: ¿La iglesia tiene derecho o autoridad para meterse a dar normas? ¿Y si da normas, las dan en nombre de la religión? ¿Son para los cristianos o son para todos?

Consciente de estos problemas el Magisterio usa el debatido concepto de “ley natural”, que trataremos de explicar.

Pero ¿qué es el Magisterio?

La iglesia es experta en humanismo y puede enseñar a los hombres cómo vivir mejor y ser felices y evitar el mal. No son realmente normas o mandamientos, menos todavía normas religiosas. En realidad tiene que enseñar que esos mandamientos están en nosotros mismos, por eso los llama: “LEY NATURAL”. Es cierto que lamentablemente, algunos hombres de la iglesia, parecen a veces muy autoritarios y dan la impresión de que se están peleando contra el mundo entero y que quieren prohibir todo. El Evangelio no es así.

¿Qué quiere decir la iglesia cuando habla de ley natural?

Es un lenguaje anticuado, y no muy comprensible para la gente de hoy. Sería más fácil hablar de derechos humanos y de valores morales fundamentales. Lo que dice está bien, pero perdemos mucho tiempo en cuestiones de términos filosóficos. ¿De qué se hablaba?

Podríamos comenzar diciendo que hay dos grandes leyes: la ley eterna, que es aquella con la que Dios gobierna toda la creación. Los astros, los animales, las plantas y todo el mundo, siguen sus propias leyes, a la que están sometidos en forma total. Los animales por ejemplo están determinados por sus instintos y no pueden obrar de otra forma. Los preceptos de la ley eterna, son inmutables y están determinados por la misma naturaleza creada por Dios.

Pero al hombre Dios lo creó libre e inteligente. Sus decisiones y obras proceden del libre albedrío. El hombre que es racional y libre y toma sus propias decisiones, es decir que obedece la voluntad de Dios, pero con libertad, porque Dios los hizo así, a su imagen y semejanza. Esta es la ley natural, que es la participación de la ley eterna en la creatura racional.

No quiere decir que el hombre pueda hacer todo lo que se le ocurra, sino que tiene que realizar el bien y evitar el mal, pero tiene que decidirlo él. Que hay que hacer el bien y evitar el mal, es algo universal que conocen y acepan todos. Ese podemos decir que es realmente el precepto fundamental de la ley natural del hombre, infundida por Dios en su razón y en su conciencia. Pero atención, que si bien todos los hombres saben que hay que hacer el bien y evitar el mal en general, determinar qué cosas son buenas y cuales son malas, es otro problema. Ahí, no todos están de acuerdo. Puede haber muchas diferencias culturales e históricas.

En ese punto oscuro y conflictivo del hombre es donde interviene la conciencia del hombre y también la enseñanza o magisterio de la familia, de las iglesias, de los líderes espirituales, de la sociedad. Es el campo de los valores morales. Hay valores que son bastante claros y universales, como “defender la vida, la verdad, la justicia, evitar el robo y la mentira, buscar el bien común y defender la familia y dar culto a un ser superior”. Serian los “diez mandamientos, o también los derechos humanos fundamentales”. Estos valores provienen del precepto fundamental de la ley natural: “hay que hacer el bien y evitar el mal”.

Pero también hay un campo mucho más alejado de los valores morales fundamentales y del principio fundamental del bien y del mal, que es el campo de las decisiones cotidianas. Aquí hay no pocos conflictos y dudas. A veces nos preguntamos: esto ¿será bueno?, ¿Será malo? ¿Y ahora qué hago? No hay ninguna ley que pueda contemplar todos los casos particulares. Entonces o caés en el autoritarismo rígido de los preceptos y normas positivas o madurás como persona, como Dios te quiso, usando tu recta razón y tu discernimiento. Dios te dio la conciencia, que es la Voz de Dios en el corazón. La conciencia es el “primer Vicario de Cristo” y el “fiel intérprete del orden natural creado por Dios”.

Hay que tomar decisiones que no son siempre las que el Magisterio de la Iglesia propone, porque a veces, hay choques de valores y hay que tolerar un mal menor para evitar un mal mayor. Cada uno conoce las circunstancias de la situación en la que vive: “Yo soy yo y mis circunstancias”. Esto no significa que las normas cambien según la situación o la conveniencia, no existe una “moral de la situación”, donde uno hace lo que más le conviene o lo que le resulta más útil. Todos debemos tender a hacer el bien, lo mejor posible, pero en el hombre hay un camino gradual y muchos otros conflictos insalvables, en los que no cambia la ley, pero sí nuestros límites y finitud, como dice el Mismo Santo Tomás.

En síntesis, el tema de la ley natural, enseña que existe un precepto fundamental el de hacer el bien y evitar el mal. Luego viene un primer grupo de normas y valores, que son también los derechos humanos fundamentales: defender la vida, la verdad, la familia, respetar la sexualidad y el matrimonio. Entre esos está la prohibición del aborto. Estos preceptos y valores, son universales, no dependen de una religión determinada, sino que son plenamente humanos y universales. No cambian nunca y su validez no proviene de normas heterónomas, sino que están en la misma naturaleza del hombre. Son la participación de la ley eterna en la naturaleza racional el hombre, que se aplica a sí mismo sus preceptos. Estos últimos, aún en los casos más conflictivos, no cambian ni pierden su validez, aunque cada uno deba discernir la mejor forma de aplicarlos, no porque sean difíciles de cumplir, sino por los conflictos morales objetivos en que vive.

Para terminar convendría reflexionar sobre el Sermón de la Montaña y cómo Jesús enseña a superar la enseñanza rígida y meramente externa de la justicia de los fariseos. No basta “no matar ni robar” (precepto fundamental del bien y el mal que ya fue dado a los antiguos). Hay que discernir, entre la cultura de la violencia, la falta de perdón y de verdad, las ocasiones de pecado, la codicia y tender a la reconciliación, al perdón a la justica y la civilización del amor. La moral farisaica se basa en la falsedad de aquellos que condenan el mal por sus apariencias, pero por dentro se hacen solidarios con el pecado del mundo y la mentira social. El Evangelio enseña a defender siempre la vida, los derechos humanos, la solidaridad y la verdad, a dar la cara y poner la otra mejilla, a dar el doble. Defender al pobre, al inocente, al marginado y al más inválido y desamparado de todos, que es el niño en gestación.

Les auguro que esto nos ayude a reflexionar sobre nuestros problemas teniendo en cuenta que Dios ya puso todas las soluciones aunque san difíciles, dentro de nuestro propio corazón.

Juan Carlos Meinvielle

lunes, 26 de septiembre de 2011

Mi visión de la Argentina actual. La locura nuestra de cada día




Por: María Inés Maceratesi

Hace ya un tiempo largo que vengo pensando en los hechos lamentables que se producen en la sociedad argentina, algunos de los cuales que me llevaron a una situación de "parálisis" ya que pensé que muchas de las situaciones vividas en otro tiempo, no se repetirían.

Pero evidentemente la sociedad en general no está evolucionando hacia un estadio superior sino todo lo contrario, hemos vuelto a caer en la barbarie y esta vez con ribetes profundamente anti humanos. No queda otra que admitir que estamos involucionando, en la Argentina han bajado los niveles de educación, las normas de convivencia ya no se respetan, los trabajadores desean tanto igualarse mutuamente que ya no existe el deseo de progresar en las clases más bajas sino que se ve un marcado deseo de que todo se les entregue a cambio únicamente de emitir un voto a favor de los gobernantes de turno.

Así estamos caminando hacia la incivilidad y en lo personal, me produce una profunda tristeza que todo de exactamente lo mismo.

Vivimos en medio del caos y con el argumento de la discriminación, los derechos humanos y la represión sufrida en los años setenta, nos estamos convenciendo de que todo lo que lleve al respeto por las normas, por la ley, por la convivencia con un cierto orden, conlleva una actitud xenofóbica que es impropia de esta época y del vivir en democracia.

Nada más lejos de la verdad, estamos viviendo al estilo de la Edad Media, solo que antes los que dominaban al resto eran los reyes, príncipes y nobles y hoy los que dominan al resto son aquéllos que originariamente eran considerados de clase baja. Mientras tanto, la clase media que ha sido un logro en otro tiempo, hoy está totalmente perdida y diluída en una sociedad que la quiere eliminar por completo.

Me pregunto qué tenía de negativo el hecho de pertenecer a una u otra clase y noto que antes, quien pertenecía a las clases más bajas tenía esperanza, tenía deseos de progresar y alcanzar algún logro que pudiera hacerle sentir que su estadía en esta vida era importante. ¿Quién nos convenció de que todo debe ser igualado? ¿Quién nos convenció de que a los pobres más pobres hay que darles de comer en la boca en lugar de enseñarles a comer?. Y no digo enseñarles como si se tratara de un sometimiento del pobre sino teniendo una actitud de solidaridad y acompañamiento al estilo de "ya que la vida me regaló desde mi nacimiento una cierta situación económica y cultural, quiero que otros también la alcancen, quiero compartir lo que tengo, lo que sé, lo que logré por mi propio esfuerzo".

Quiero que todos podamos ser capaces de progresar por nuestros propios méritos y capacidades, no que nos regalen tierras, alimentos, subsidios o planes. Los gobiernos que no se ocupan y preocupan de la calidad de la educación pública, que incluyen en las currículas escolares temas que degradan al ser humano con el argumento de la no discriminación, están actuando a conveniencia de sus ideologías populistas. Cuanto más ignorante, inculto y hambriento es un pueblo, más manipulable es.

Estoy en un momento de desesperanza que tengo que erradicar de mi vida, a veces pienso que todo el trabajo que hacen tantas prestigiosas instituciones y organizaciones privadas, tantas personas que queremos transmitir el mensaje de que es importante y gratificante trabajar, estudiar, divertirse sanamente, queda invalidado por mensajes, especialmente transmitidos por los medios de comunicación, basados en el facilismo, el éxito, el hedonismo y el error.También muchos gobernantes nos transmiten antivalores usando un lenguaje soez cuando se refieren a sus contrincantes, mentir y desacreditar porque sí a los que no piensan igual que ellos.

Me pregunto si nos damos cuenta de que los que no pueden alcanzar ese minuto de fama que dan algunos programas televisivos quedan sumidos en el sentimiento de fracaso y desánimo. Pero bueno, la droga ha llegado para quedarse y aminorar los efectos que el fracaso y la decepción - situaciones normales y habituales a lo largo de una vida - se superan con unos gramos de cocaína o un cigarrillo de marihuana.

Así hoy vemos que muchos jóvenes, los más perjudicados por estas situaciones, se hallan perdidos y sin posibilidad de nada, viviendo el sin sentido que provoca una vida vacía de anhelos por llegar a alcanzar a través del esfuerzo personal puesto en el estudio y el trabajo, una vida digna, una familia sana y por consiguiente una sociedad más justa.

Ojalá esta nueva primavera nos conduzca al inicio de un redescubrimiento de las cosas esenciales que son el alimento de la vida personal, familiar y social, que comencemos a transformar una sociedad con visos de adolescente rebelde en una sociedad madura que, al mejor estilo de una familia, sea capaz de decirnos lo que está bien y lo que está mal y las consecuencias de no cumplir con la ley y las normas que están para ordenarnos la vida. ¿O quizá nos convencieron que vivir en la anomia y la anarquía era la solución para todos los males? Dejo las preguntas para que sean respondidas por quienes lean esta nota.

domingo, 21 de junio de 2009

Aprendiendo a participar


Si buscamos en el Diccionario la definición de la palabra "participar" encontramos que participar es entrar junto con otros en un asunto o negocio. Compartir la opinión, sentimientos o cualidades de otra persona o cosa...pero también es: "formar parte"

En estos tiempos difíciles en cuanto a lo que se ve en la sociedad, tantas veces mencionado, tantas veces reiterado como es : la ausencia de valores, la desconfianza, el individualismo y otras cosas, me pregunto: ¿por qué en lugar de seguir mencionando estas cuestiones y aumentando así su influencia, no se implementa un proyecto preventivo desde todos los ámbitos de la sociedad que permita revertir la situación?

Me pregunto si la solución está cerca o lejos, me pregunto si seguir machaconamente refiriéndose a estos temas no aumenta su dimensión negativa en los habitantes de una ciudad, pueblo, barrio, consorcio, familia.Me pregunto si hemos perdido la capacidad de participar, de accionar sin confrontar, de decir sin ofender, de tener una visión de águila y no de ave presa en una jaula.

Lo que sí se, es que en mí el discurso y el palabrerío que no se traduce en hechos concretos, limita mis ganas de participar y me paraliza al punto tal de querer encerrarme en mi mundo personal y familiar, el único universo que me contiene y me da esperanza.Alguien podría decirme que esta forma de actuar se condice con el individualismo pero no es así.
Psicológicamente todos necesitamos seguridad, es una de nuestras necesidades básicas pero generalmente, la seguridad a la que se refieren quienes la reclaman a un gobierno o a los candidatos políticos, es aquélla que nos protege contra el delito y la impunidad y contra los ataques a la vida y la propiedad.

No me refiero aquí a este tipo de reclamo sino que me refiero a la seguridad de la persona que necesita sentirse importante para otro, para un grupo o comunidad, que le permite la personalización en medio de otros y con otros; en definitiva me refiero a la necesidad de pertenencia a través de los vínculos. La necesidad de formar parte de...

La seguridad que nace de la confianza y del afecto mutuo, de los valores compartidos y de la necesidad mutua de aceptación en la diferencia. Esa dimensión de la seguridad es la que estimo falta.¿Y quién o quiénes nos permiten experimentarla, nos enseñan e insertan en ese campo de la seguridad?, en primer lugar nuestros referentes en la niñez, padre, madre, hermanos, la familia en su conjunto, como así también los maestros y otros.

Pero el tema es muy complejo porque los referentes de nuestra niñez eran los adultos que nos rodeaban y hoy no es así. porque se ha perdido el respeto por todo y todos y, la gradualidad que nos mostraba la etapa de maduración y credibilidad de las personas en quienes poníamos nuestra confianza y respeto, ha desaparecido.

Hoy la familia humana en general, pasa por una etapa de degradación de las personas; ya no es referente quien sabe más, porque está plagado de opiniones sin fundamentos claros. La traición, la mentira, la calumnia, el lobby, están de moda. Nadie sabe quien es su amigo o enemigo. No sabemos en quién poner nuestro resto de confianza que no queremos ni perder ni desperdiciar.
La desilusión y el desencanto invaden nuestra alma y en medio de todo, allá muy en el fondo de nuestro corazón y conciencia, atisba sin embargo, la luz de la fe en lo que no queremos relegar, perder o bastardear.

Y así seguimos cayendo y levantándonos una y otra vez, creyendo y apoyando causas y personas que nos introducen en nuevos caminos e iniciativas que terminan, la mayoría de las veces, siendo sólo muy buenas intenciones en el mejor de los casos.

Muchas veces oí decir que se necesitan personas que sepan incluir, trabajar en equipo, unirse a lo que ya funciona antes que intentar ser fundadores de nuevas estructuras o instancias de actuación pero, no veo que las palabras coincidan con los hechos porque se siguen despreciando o ignorando instituciones fundadas para fundar otras, a veces con el mismo nombre o denominación, apoyadas por miembros relevantes de la comunidad pero, que se cierran sobre sí mismas sin dar cabida a personas que aporten trabajo e ideas por lo cual terminan, siendo elites privadas.

Hace muchos años que recorro estos caminos, siempre estoy donde se está comenzando a gestar algo y luego se derrumba mi esperanza al encontrarme con más de lo mismo. Lo compruebo en diferentes ámbitos siendo la consecuencia la tentación de huir y abandonar toda participación y toda militancia cívica, política y aún religiosa.

Muchas personas compartimos este sentir y peregrinamos por Asociaciones, Fundaciones, Comisiones y otras muchas "ones" buscando donde aportar lo propio y el resultado es lo que mencionaba anteriormente, la tentación de fundar el propio lugar desde donde irradiar lo que somos, queremos y creemos, desde donde perseguir la utopía y recrear la civilidad.

El ámbito del pensamiento debería expresarse en instituciones transparentes desterrando maniqueísmos, oscurantismos, desconfianzas y recelos para poder caminar hacia un sueño con esperanza en un mundo ya no simplemente humano, sino humanizado, en el cual los valores ciudadanos y, al decir de grandes pensadores, de virtudes ciudadanas basadas en el respeto de la Constitución Nacional y en las creencias que que da persona tenga se puedan expresar.(cfr. libro "Manifiesto ciudadano" del Rabino Sergio Bergman)

No es fácil comprometerse y participar porque a veces, ya vislumbramos que ese compromiso y participación puede llevarnos al martirio. Todo ésto tiene relación la la verdad. ¿Y qué es la verdad?, ¿existe la verdad? ¿o hay verdades varias? ¿o hay tantas verdades como personas?Las preguntas y los ámbitos para trabajarlas y encontrar las posibles respuestas, conforman una metodología de discernimiento personal, familiar, social irreemplazable porque, en la sana discusión sobre la verdad, puede y debe gestarse un estilo de vida, un sentido que nos permita crecer y desarrollarnos como Nación, como comunidad nacional.

Una pregunta que me interpela es: ¿la seguridad se basa simplemente en el control externo?; ¿se basa en el control policial? o por el contrario tiene que darse en un contexto propicio y una decisión personal de aceptar normas y principios válidos universalmente?

Aquí dejo mi reflexión para que sean un aporte a la reflexión compartida.
Texto: María Inés Maceratesi

miércoles, 16 de julio de 2008

Empezar por sentarse a la mesa


¿Por qué la institución familiar, cuya función es el cuidado, se puede volver violenta y peligrosa?. Los factores son complejos, diversos e interactuantes: comprenden a las personas, a las familias, a la comunidad, a la sociedad y su momento cultural.

Las personas con sus eventuales psicopatologías y propias historias en relación con la violencia; las familias con sus historias vinculadas con su origen; la comunidad con su capacidad o incapacidad de responder a las necesidades de las familias que la componen; las sociedades inclinadas a aceptar la violencia como herramienta para solucionar conflictos.
El círculo de la violencia resulta de una transmisión a través de las generaciones. Un padre violento con su mujer podrá aumentar la violencia de una madre violenta con sus hijos. Éstos, a su vez, se tornarán más violentos entre sí.
Y no sólo nos referimos a la violencia física, sino también al abuso emocional que comprende la utilización de los hijos con fines de alianzas en los feudos parentales o como lugares de descarga de furias y dolores o de apetencias narcisistas; también al descuido, al maltrato, a la burla, a la denigración.

Este aprendizaje será llevado luego a la calle, a la escuela, al mundo afuera de la familia. Al igual que la otra forma de violencia, la de enseñar a jugar con trampa: el foul en el fútbol como forma de ganar a cualquier costa también se "exportará" al mundo circundante y será a su vez generador de violencia social. También existen las llamadas familias "violentadas"; aquellas que han sufrido algún tipo de vajamen, ya sea por parte de la delincuencia o de las instituciones oficiales y privadas.

Cuando no encuentran respuesta adecuada en la sociedad, donde esperan ser escuchadas, comprendidas, afectivamente acompañadas, tenderán a convertirse en violentas e, incluso, a pensar en la venganza por propia mano.

En cuanto a los factores social y cultural, el vaciamiento de los valores espirituales y el eclipse del otro como persona con su dignidad de tal - unido a la falta de capacidad para integrar en forma saludable los valores del orden y de la libertad, con sus permanentes desafíos y conflictos - empujan a que las familias estén desconcertadas sobre adonde y cómo dirigir su misión de transmitir las ideas de cuidado y amor como experiencia cotidiana.

Mucho se puede hacer para modificar en nuestros hogares esta situación: empezando por la sencilla pero hoy complicada costumbre de sentarse a la mesa, al menos una vez por día, para compartir un lugar de reunión y diálogo. O aunque sea mantener ciertos días de memoria o festejo por acontecimientos relevantes de la historia familiar.

Todo esto parece importar poco hoy, en medio de la crisis de la existencia familiar y el imperio de la violencia como modo de vida. Una persona llega a su casa no con su sano cansancio, sino hastiada, violentada por el vértigo y la descortesía urbana. Su sola presencia desde el dintel de la puerta transmitirá una estampa de violencia. ¿Encontrará allí un bálsamo o verá su mirada de enojo multiplicada en la de su cónyuge y la de sus hijos? "Hogar es de donde partimos". Podríamos añadir: y al que llegaremos al crear uno nuevo para la generación que vendrá. Los hogares son el punto crucial del cuidado que disuelve la violencia.

Dr. Eduardo J. Padilla
Médico Psiquiatra

lunes, 14 de abril de 2008

Ciudadanía hoy



La cuestión de la ciudadanía en Argentina

¿Cómo definir el problema de la ciudadanía en nuestro país? ¿Qué características tiene? ¿Cuál es su impacto?

La cuestión de la ciudadanía en nuestro país puede definirse en dos sentidos complementarios. Es posible pensarlo, en primer lugar, como una carencia, un “déficit de ciudadanía” en la sociedad Argentina. A la vez, puede expresarse en términos de la existencia en el país de una “democracia de baja intensidad”.(1)

Pero nuestra sociedad está despertando, y eso es muy bueno, porque hasta ahora todo se esperaba de aquéllos que llegaban al poder luego de haber transitado por varios caminos y de haber hecho innumerables y "convenientes" alianzas para lograrlo. Hoy el escenario es otro.

Si bien transitamos por un tiempo deficitario en cuanto a la participación ciudadana, con una sociedad que se encuentra muy fragmentada y con una gran dificultad para organizarse y permanecer a pesar de las dificultades, surge el deseo de imaginar y soñar con un proyecto de país; y también afloran algunas estrategias para asumir la crisis de ciudadanía que padecemos.

Los últimos años de vida democrática están atravesados por la dificultad para construir una sociedad civil fuerte, que pueda generar mediaciones que luego se transformen en políticas públicas beneficiosas para la sociedad toda.

Los partidos políticos que siempre tuvieron una mayoría de adherentes, están desprestigiados y la constitución de nuevas formas de representatividad aún no logran echar raíces y se traducen en propuestas de carácter transitorio, sin la fuerza necesaria para perdurar a través del tiempo.

Los sindicatos, otra de las mediaciones que gozaba de poder político, se encuentran también con propuestas obsoletas que ya no convencen y no son capaces de adaptarse a los tiempos actuales.

Sin embargo, sería injusto no reconocer que en la sociedad argentina, cientos de miles de hombres y mujeres están descubriendo y ejercen, dentro de sus posibilidades y de las restricciones que el escenario impone, su capacidad y necesidad de participación.

Y en primer lugar, esa participación se hace evidente a partir del ejercicio de la solidaridad, en un sin fin de organizaciones de todo tipo (ONG, Asociaciones barriales, grupos de autoayuda, grupos de reflexión política,iglesias etc.) generando fortaleza para pasar de la protesta a las propuestas, yendo de lo local a lo nacional, regional y global, de lo micro a lo macro pero, sin perder la especificidad ni la identidad propias.

Transformar la solidaridad en ciudadanía es el desafío, y para ello es imprescindible el acceso a la formación integral: humana, civil y política.

Solo la formación es capaz de proveer a los líderes de organizaciones sociales herramientas para reconstituir mediaciones e instituciones que garanticen los valores y remedien la fragmentación fortaleciendo la ciudadanía.

Las disputas por el sentido de la solidaridad y la participación ciudadana en la sociedad argentina actual son muy fuertes. La pregunta que puede surgir es la siguiente: ¿la solidaridad y la participación son semilla para la generación de un proyecto de país más justo y democrático o simplemente se constituyen en una curiosidad en un país con más de la mitad de su población bajo la línea de pobreza?.

Y para evitar estos brotes espasmódicos de "solidaridad" y de "participación" atendiendo la emergencia solamente en ocasiones, es que las organizaciones sociales necesitan urgentemente, abordar la formación de la ciudadanía. Es notorio que la ciudadanía responde a los llamados solidarios y participa a través de diferentes formas de voluntariado, enfrentando y luchando contra el hambre, y paliando situaciones urgentes. Esto indica que es imperioso asumir la cuestión de la ciudadanía como central y superadora paara abordar la crisis.

Argentina atravesó y atraviesa muchas crisis, a veces superpuestas y a largo plazo, lo cual se encuadra dentro de una situación internacional delicada y peligrosa, con la licuación de la credibilidad de los actores políticos tradicionales, que necesita asumir una fuerte y decidida "opción por la sociedad" a largo plazo también, lo cual requiere el abandono definitivo de recetas y medios que ya mostraron su agotamiento, tanto en lo económico como en lo político.

Es necesario asumir que en la acción social y la promoción de la participación, es necesario apostar a nuevos mecanismos y modalidades de trabajo. Para decirlo con relación a eventos recientes, la consigna “que se vayan todos, que no quede uno solo”, es en algún punto un mensaje de la sociedad no sólo y no tanto quizás para los políticos, sino para ella misma: en el fondo, estamos diciendo y descubriendo que “debemos irnos”, todos, de ciertas maneras de pensar y hacer lo social en Argentina. Y descubrir nuevos territorios

La continuidad de la expoliación de las riquezas del país, la dominación política, el enflaquecimiento de la democracia, la destrucción de los lazos culturales, es la puerta abierta a modalidades de violencia “de arriba y de abajo”, tanto a partir del crecimiento de la represión y el autoritarismo por parte del poder político, como de la violencia cotidiana y la inseguridad urbanas sembradas con efectividad por un modelo y unas políticas que desconocen estructuralmente el valor de la vida y el reconocimiento del otro

Si como sociedad no “optamos por la sociedad”, o sea por nosotros mismos, y si esa opción no empieza por asumir la tarea ética de la inclusión de los gigantescos sectores de la población que van quedando fuera de las condiciones mínimas de dignidad y vida, repetiremos, ahora en forma de comedia, la tragedia que vivimos como país desde hace más de 30 años.

Y si esta opción no se asume como proyecto, como una dinámica más allá del voluntarismo ciego y más acá de la pasividad hipercrítica, estaremos aportando al ciclo de la decepción y el fracaso de los proyectos de un país donde todos entren

Y lo dijimos ya en otras ocasiones: que el compromiso, la perseverancia y la tolerancia son valores prioritarios para emprender un camino de construcción de ciudadanía, valores que, como otros que nos sirven para transitar una vida digna, se adquieren en primer lugar en la familia, a través de la palabra y el testimonio que los adultos dan a los niños.

Es durante la niñez que se siembra el deseo de verdad, de justicia y de paz y se sueña con un mundo en el que todos podamos compartir los bienes de la tierra, y ejercer el derecho a la educación, al trabajo, a la inclusión social, a expresar sin censura nuestras ideas y a profesar libremente nuestra fe.


Fuente: (1) Centro Nueva Tierra

domingo, 30 de marzo de 2008

Los conflictos en la vida cotidiana



Diálogo con Johan Galtung

El diálogo con Johan Galtung, conocido mediador e impulsor de numerosas iniciativas de fomento de la paz, entre las que se encuentra la Red Internacional por la Paz y TRANSCEND, empezó explicando los tres puntos principales que se deben seguir en cualquier proceso de mediación.

En primer lugar, se tienen que detectar las partes que intervienen la negociación, qué objetivos persiguen y qué contradicciones presentan En segundo lugar, es preciso clasificar en legítimos e ilegítimos los objetivos o metas de las partes. En tercer y último lugar, el mediador debe intentar crear un puente entre los objetivos legítimos de ambas partes. A pesar de la aparente sencillez de estos conceptos, Galtung lamenta "el analfabetismo de conocer" que presentan muchos dirigentes internacionales.

Sin ir más lejos, denunció que la guerra de la antigua Yugoslavia se hubiera podido evitar si los gobernantes europeos hubieran entendido correctamente las demandas de los serbios. Según Galtung, éstos no tenían como objetivo el restablecimiento de la organización territorial ambicionada por la "Gran Serbia" de principios del siglo veinte, sino que no deseaban ser gobernados por los que, durante la Segunda Guerra Mundial, habían colaborado con los nazis en su exterminio y persecución (especialmente los croatas). En este caso, la falta de conocimiento de las metas de una de las partes provocó un conflicto armado.

Galtung prosiguió afirmando que, para que un objetivo sea considerado legítimo, éste tiene que respetar los principios de las tres fuentes de legitimidad: las leyes, los derechos humanos y las necesidades básicas de cualquier ser humano.

Para resolver este déficit de conocimiento de los objetivos de las partes, destaca que la principal cualidad del mediador debe ser la curiosidad, "listen to the other side" (escucha a la otra parte).

Un mediador debe tener ganas de saber, debe hacer preguntas constantemente para no obviar ningún aspecto. Galtung se mostró preocupado porque, después del atentado terrorista de la ciudad de Nueva York el 11 de septiembre de 2001, ningún artículo de los casi mil quinientos que leyó se preguntara por las motivaciones de los terroristas.

Galtung apuesta también por la creatividad como elemento clave para resolver un conflicto y subraya que son las partes las que deben llegar a la solución.

En el caso concreto de un conflicto "duro", es decir, que implique violencia, no hay que buscar la solución en el pasado sino que se debe buscar con nuevas formas de ver la situación y con altas dosis de creatividad.

Un ejemplo que ilustra este cambio de enfoque, indicó Galtung, se encuentra en la frontera entre Perú y Ecuador donde, tras repetidas guerras por un trozo de frontera compartida de unos quinientos kilómetros cuadrados, se aceptó la propuesta de convertir este territorio en un parque natural de soberanía compartida.

La primera pregunta del público hizo referencia al fenómeno del terrorismo islamista de Al-Qaeda contra Estados Unidos y otros países occidentales. Galtung afirmó que las motivaciones de los terroristas no son puramente económicas: "la cuestión no es tan simétrica; las motivaciones incorporan más componentes de tipo cultural religioso, político, etc.". En este sentido, considera que las acciones de los terroristas reivindican más protagonismo de los países islámicos en el mundo, en forma de nación islámica. Galtung recalcó que ninguno de los cincuenta y seis países musulmanes tiene derecho a veto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Galtung señaló que, actualmente, Estados Unidos actúa como un imperio contemporáneo, "colonizando con la política, la economía y la cultura", y vaticinó que sobre el año 2020 desaparecerá como tal. Este hecho originará un nuevo orden mundial, que implicará aspectos positivos para los países de los cinco continentes. Añadió que los riesgos son que la Unión Europea asuma el papel de imperio, teniendo en cuenta que "once países de los que componen la Unión tienen un pasado colonialista", y que Estados Unidos sufra un golpe de estado de grupos de extrema derecha.

A la pregunta de cómo hacer frente a la "violencia cultural", Galtung subrayó que, a diferencia de palabras como "igualdad" o "equidad", la palabra "paz" tiene la misma traducción en todas las lenguas. En este sentido, considera que es imprescindible "mantener la individualidad en la diversidad", ya que "la diversidad implica respeto por el otro". Galtung afirmó que, con demasiada frecuencia, la cultura occidental tiende al universalismo a fin de convertirse en la cultura hegemónica del mundo. Considera que la evangelización de culturas debe ser mutua, sin preeminencia de una sobre la otra, y habla de cuatro etapas en las relaciones interculturales: la intolerancia, la tolerancia, el diálogo y el aprendizaje recíproco.

Galtung concluyó afirmando que para resolver un conflicto no basta con tener en cuenta los aspectos políticos y emocionales de la situación, es preciso un "salto intelectual". Como ejemplo, para solucionar las disputas entre Israel y los países árabes de la zona, especialmente Palestina, Galtung propone la creación de una comunidad de Oriente Medio, basada en la idea de la Unión Europea y formada por los seis estados en conflicto (Siria, Jordania, Egipto, Palestina, Israel y El Líbano); ésta contribuiría al desarrollo económico y social de la región.


Fuente: Forum Barcelona 2004- www.barcelona2004.org


Nota: debido a los acontecimientos que estamos viviendo en la Argentina por estos días- conflicto gobierno/productores del agro- no vendría mal reconocer que algunas actitudes de algunos de los protagonistas, tanto de un lado como del otro, deberían apelar a la reflexión y al abandono de conductas "duras" que tanto mal nos hacen y evitar la apelación a fórmulas pasadas reconociendo que todas las situaciones son nuevas y merecen ser tratadas como tales. Galtung describe con mucha claridad y equidad las motivaciones que cada parte de un conflicto pone sobre la mesa y cuál es la vía de solución: escuchar al otro y dialogar porque lo más importante es la paz.

lunes, 25 de febrero de 2008

Vivimos en una cultura adicta




Juan Pablo Berra, fundador del grupo Equipos Promotores de Prevención de Adicciones (EPPA), habla sobre la necesidad de establecer una buena comunicación con los adolescentes

Sus palabras interpelan a grandes y chicos. Pero no acusan, sino que invitan: llaman a buscar una solución porque esa salida es posible.

Es que Juan Pablo Berra está convencido de que el abuso de alcohol y drogas, que gana terreno entre los adolescentes, tiene responsables y protagonistas de su prevención: los adultos. "El problema más grave, en esta hora difícil que le toca vivir a los adolescentes, son los padres, no son los chicos. Uno hace foco en el descontrol de los pibes, pero la causa son los padres... Muchísimos padres no están preparados para poder aceptar este desafío que significa el abuso de alcohol y drogas, simplemente porque el paisaje de la adolescencia que ellos vivieron no se parece en casi nada a lo que les toca vivir a los adolescentes de hoy", afirma.


Berra es profesor en Filosofía y licenciado en Teología. Su gran capital consiste en la experiencia: comenzó hace casi dos décadas trabajando en la rehabilitación de adictos. Y por eso ahora apuesta todas sus fichas a la prevención.

"Hicimos una investigación que demostró que sólo recibe algún tipo de tratamiento el 2% de los adictos en alguna comunidad terapéutica, en granjas, con psicólogo o grupos de autoayuda. La media de rehabilitación en nuestro país es del 10% de ese 2%. Por lo tanto, una vez que uno entró en la problemática de la adicción, la rehabilitación en el país es del 0,2%. Es decir, casi cero."

-¿Por qué no llegan al tratamiento?

-Un tratamiento serio lleva dos años. Muchas veces los jóvenes desisten porque no pueden, porque no se sienten acompañados, por muchos factores. Esto sucede en otras partes del mundo. Por lo tanto, si los resultados son éstos, es imprescindible hacer una tarea de prevención.

Su mirada está puesta en colegios y clubes, donde encontró a todos los actores que considera indispensables para la prevención: padres, chicos, docentes y entrenadores. Berra es fundador del grupo Equipos Promotores de Prevención de Adicciones (EPPA) que hoy trabajan en 30 colegios de Capital, Gran Buenos Aires, provincia de Buenos Aires, Córdoba, San Juan y pronto, en Chubut.

Su premisa es: cuanto antes, mejor. Hay cosas para las que es preferible no perder tiempo. Por eso su propuesta de prevención arranca desde la sala de 3 en el jardín. "Hemos notado que vivimos en una cultura adicta y adictiva que promueve las adicciones, y hay conductas adictivas que empiezan a manifestarse desde muy chicos. Muchos padres pretenden cosechar donde no han sembrado", dice.

-¿A qué conductas se refiere?

-Las adicciones van mutando en objetos. La televisión con frecuencia se convierte en adicción a las computadoras. Estamos convencidos de que debería haber equipos de prevención en todos los ámbitos de vida: en los colegios, los clubes y también en los trabajos, por la importancia que tiene en la vida de las personas.
-Hay algo que nadie discute: a todas las familias les preocupa el abuso de alcohol en los hijos adolescentes. ¿Pero por dónde arrancar?

-Siendo el tema de las adicciones pluricausal, los padres no pueden tener injerencia en algunas causas, como el poder que tiene el narcotráfico o la aplicación de las leyes que corresponden para el control del consumo de sustancias prohibidas para menores o el tremendo poder que tiene la propaganda en el consumo de los adolescentes. En realidad, habría que trabajar todas las puntas.

Después de tantos años en el tema, Berra afirma: "Para mí la problemática del alcohol y de drogas es una oportunidad que se nos está dando, un desafío enorme para transformar la realidad, para redoblar la apuesta. No hay que estar inspirados por el miedo, sino todo lo contrario. La situación que nos toca vivir no da para ningún optimismo, pero el peor mensaje es el pánico. Está y va a estar... Hay que tomar el guante y ver cómo lo podemos utilizar a favor".

-¿En qué sentido se puede capitalizar en favor?

-Estamos convencidos de que padres, docentes y los que tenemos alguna responsabilidad con los adolescentes podemos hacer mucho para provocar el cambio. Para esto, se puede mejorar la calidad de la comunicación con ellos y también crear redes de pares, alianzas positivas, de padres con padres, de adolescentes con adolescentes, de docentes con docentes.

Con respecto a la calidad de la comunicación, Berra cree que es un tema vital y decisivo. "Es lo que marca la diferencia, aun cuando en las demás fronteras de batalla vienen perdiendo. Esta es indelegable, es la trinchera que no podemos abandonar. Y es en definitiva, la trinchera más importante de todas. Por eso hay que hacerse de herramientas que permitan mejorar la calidad de comunicación con los adolescentes y ser sus aliados en esta lucha que a veces es despareja".

Sobre las redes, no duda en afirmar que los abusos anidan donde no hay una malla de contención fuerte. "Ante la vía libre, en los adolescentes talla el consumo abusivo y adictivo. Este es un escenario que cambia cada año o cada dos años. Antes el gran cuco eran los viajes de egresados. Hasta hace poco, otra gran preocupación eran las fiestas de egresados. Ya no son problemas porque empiezan a funcionar algunos mecanismos de control. Los grandes agujeros negros hoy son lo que llamamos la previa de los boliches, además de las zonas liberadas donde no se piden documentos y hay consumo irrestricto."

-¿Qué pasa en la previa?

-Se evidencia una desolación absoluta de padres y referentes. De hecho, se hacen en las casas donde no están los padres. Acá hay mucha desidia y una candidez enorme por parte de los padres al creer todo lo que dicen los chicos.

Según una encuesta propia que realizaron en EPPA, los chicos afirman que el 70% de los padres no son conscientes de la cantidad de alcohol que toman sus hijos. "Al preguntar las razones, nos dicen: por comodidad, porque no quieren darse cuenta . No hay ninguna posibilidad de hacer una tarea inteligente de prevención cuando uno está en estado de negación. No hay ni con qué arrancar. Ahí vienen las catástrofes, como cuando te entregan un hijo con coma alcohólico."

-¿Cómo acercarse?

-El eje fuerte donde nosotros hacemos foco es recrear el tejido social que se rompió con la crisis de 2001 y que se venía desmantelando. Está comprobado que en los lugares donde el tejido social está presente, desciende la injerencia del abuso de drogas, alcohol, delincuencia.

-¿Entonces la clave está en la comunicación?

-Es vital dotar a los padres de una serie de herramientas que les permitan aprender a comunicarse. Porque en realidad el grave problema que tenemos de comunicación entre padres e hijos no está en los hijos, el grave problema somos los padres.

Berra enseña en los talleres a comunicarse primero con uno mismo y luego con los otros en siete niveles: la información, el intercambio de opiniones, las experiencias de vida, la revelación de sentimientos, la de las necesidades, el poder llegar adonde habita la inteligencia, la libertad y el entusiasmo.

"Como muchas veces no tenemos las herramientas como para llegar hasta allí, le tenemos que pedir prestado el entusiasmo a niveles más superficiales y como no lo encontramos allí, lo buscaremos en sustancias que, aunque sean migajas, nos ayuden a experimentar algo de placer. Por eso nuestra propuesta de fondo es experimentar el placer de la comunicación: cuando uno logra comunicarse en serio estás en muchísimo menor riesgo de ser un adicto", destaca.

Los padres practican estas herramientas con otros padres. "Apuntamos a dejar capacidad instalada después de dos años de trabajo. Estamos convencidos de que estas cosas necesitan herramientas y práctica, pero no necesitan de ningún gurú. No podemos delegarles a otros algo que nos corresponde por derecho propio: tener la maravillosa aventura de poder comunicarnos a fondo con nuestra pareja, con nuestros hijos, con uno mismo", dice. Son 30 los equipos, algo así como mil padres que se reúnen quincenalmente.

"Acá no hay magia. No es un recetario. Acá hay práctica mientras vamos construyendo la red. Después de cinco años de práctica estamos elaborando claves y acciones de prevención", cuenta. Y ya comenzaron a armar grupos de jóvenes.

-¿Qué le diría a los padres?

-Quiero insistir en que esto que está pasando es una oportunidad. En realidad, los grandes temas de la adolescencia son los grandes temas de la crisis de la mitad de la vida. La adolescencia de nuestros hijos es un motivo formidable para que nosotros, como adultos, produzcamos el proceso de madurez que nos corresponde a nuestra edad. También es una oportunidad para recrear los lazos y mejorar la calidad de vida que fuimos perdiendo. Muchos debieron estar atentos a la supervivencia y han dejado de prestar atención a la diaria de los chicos, pero es ahí donde se está jugando la vida y la muerte de nuestros hijos.

-¿Cuál es el mensaje para los adolescentes?

-No me canso de decirles que no permitan que nada ni nadie los haga negociar sus sueños, sus anhelos más profundos. Me preocupa que, como en ningún otro momento de la historia, la sociedad ha logrado que los adolescentes sean consumidores antes de que los podamos identificar por su rebeldía, sus ideales, por sus búsquedas, su interpelación en los adultos. Para mí esto es una traición enorme de nuestra sociedad a los adolescentes.

No elude la responsabilidad. Berra se pregunta: "¿Qué es lo que está pasando con nuestros sueños, nuestros ideales y búsquedas? Porque todo esto se transmite. Los grandes responsables seguimos siendo los padres. Los chicos, a diferencia de otras épocas, tienen menos deseos, proyecciones y sueños porque también nosotros tenemos menos deseos, proyecciones y sueños". Todo un desafío.

Por Cynthia Palacios De la Redacción de LA NACION

lunes, 12 de noviembre de 2007

Promoción de la adicción en la TV


La capacidad de asombro está en franca retirada, está desapareciendo, ya no nos llama la atención prácticamente nada que aparezca por televisión. Es increíble comprobar cómo poco a poco nos fueron ablandando, acostumbrando a situaciones que hace poco más de una década nos hubieran escandalizado.

Ahora aparecieron varios signos de nuevas situaciones que son una puerta de entrada apenas pero, que si miramos hacia atrás, se han constituido en un camino sin salida. Una vez que algo aparece en la tele, ya es cosa juzgada, ya se metió en nuestros hogares, ya se hizo familiar y quien no lo quiera ver está listo porque queda fuera del sistema.

Por supuesto que estoy expresándome con ironía pero descubro día a día cómo el acostumbramiento está ganando terreno.
Tiempo atrás la droga era algo de lo cual no se sabía demasiado en los círculos sociales habituales, podríamos decir "normales" pero poco a poco se fue haciendo familiar. Muy pocos conocían a alguien que se drogara con drogas pesadas y aún con algún que otro cigarrillo de marihuana. Era algo que se circunscribía a los círculos de ciertos "artistas" rockeros, músicos, algún que otro intelectual pero todo quedaba más bien en la intimidad, nadie alardeaba de ser un consumidor porque estaba mal visto.

Recuerdo en mi adolescencia cuando me advertían que no tomara ninguna bebida en un bar si me la traían destapada porque corría riesgos, podría contener alguna sustancia nociva o, cuando nuestros padres nos alertaban también sobre el no tomar bebida cola con aspirina porque se transformaba en una droga y cualquiera podría abusar de una si estaba mareada y no respondía por sí.

Hoy, después de una escalada rápida y vertiginosa, nos encontramos con quienes proponen con total desparpajo que es habitual, normal y hasta necesario consumir un "porrito" ya que es algo que estimula y ayuda a la socialización.

Así lo proponen desde una revista nueva que no pienso nombrar pero que se dedica a promover la "cultura cannábica". Y los editores y responsables son invitados a cuanto programa "periodístico" o "de opinión" o "fashion" hay en estos momentos en la televisión abierta. ¿Qué dicen?, que la marihuana es buena, antivomitiva, que no es una droga, que es peor tomarse pastillas o aspirinas, o café o alcohol. Inclusive que es mejor cultivarla en casa para evitar el riesgo de comprar mercadería adulterada, que ayuda a la socialización, y no se cuántas pavadas más.

Pero no dicen que como en el caso del cigarrillo, si la fuman en lugares con público contaminarán el ambiente, que produce acostumbramiento y después no se la podrá abandonar, que cualquier substancia a la cual se le otorgue el poder de conducir nuestra vida nos hace esclavos, que cultivarla en casa igual que un malvón es un delito.

Pero claro, aquí los delitos se premian, las malas costumbres se arraigan y se promueven y no hay penalizaciones para nadie. Es más, los que pretendemos otro modelo de vida somos los marginados o marginales, los raros, los que no progresaron, los resentidos o inadaptados...¡cuánta confusión.

En el Chapulín Colorado se decía: "Y ahora...quién podrá defenderme" y aparecía el Chapulín al rescate. Hoy, ni Dios es reconocido como Salvador y así estamos.
Evidentemente ya no sólo hemos caído en la degradación o pérdida de valores sino que son los antivaloreslos los que ganaron el terreno.

No creo que sea porque todos estamos perdidos o locos, ni porque la familia está en crisis, ni por la falta de educación, no no y no. Todo ésto tiene "éxito" porque aparece en televisión. Si no, ¿cómo se justifica que tantas personas hoy hablen nada más que de Gran Hermano, o Bailando por un sueño, o Cantando por un sueño, o las publicidades apunten al "no hacer nada" o lo que es peor a "la nada"?

Estamos viendo en estos días una publicidad de cerveza y otra de zapatillas "para no hacer nada", no puedo explicarlas, hay que verlas. Y las ven los niños y jóvenes pero también los adultos. Y no puedo entender a algunos adultos a los cuales les causa gracia, "son simpáticas" "creativas" me dicen, como también califican de la misma manera a la revista citada más arriba. No es inocente la publicidad, por un lado reflejan la realidad pero también la crean.

Los adultos estamos estupidizados, somos incapaces de ver más allá de la punta de nuestra nariz y proyectar lo que revistas, programas y publicidades de este tenor tienen preparado para el futuro, la idiotización del ser humano y de la sociedad en su conjunto; y también el exterminio planificado de individuos víctimas del vacío existencial.

¿Cómo puede ser que un conductor entreviste al editor de esa revista y le felicite por la iniciativa? ¿cómo puede ser que se hable tan ligeramente de la marihuana como un elemento de recreación cuando todos sabemos que no es así?
¿Acaso nadie piensa que la recreación no depende de una substancia que a la larga se convierte en una adicción?.

Este mundo está loco, loco, loco, por un lado los mismos que promueven este tipo de cosas, está a favor de la no contaminación del ambiente, y los que ven los programas citados anteriormente son incapaces de hilvanar un discurso coherente sobre la vida y los sueños a alcanzar. No entiendo y mucho menos entenderán los niños y los jóvenes.

Si un adulto, padre madre o abuelos inclusive están fascinados por todo lo que aparece de la mano de alguna "estrellla", "diosa" o "dios" de la televisión es incapaz de leer críticamente y percibir los futuros daños a causa de la degradación de las costumbres ¿cómo podemos pretender que lo hagan los menores?.

Por un lado se trabaja para reconstruir la familia, la sociedad, los vínculos, se busca mejorar la educación, promover la salud y el trabajo, hay enormes esfuerzos para combatir las adicciones...y por otro, un aparato metido dentro de nuestra casa se convierte en juez y parte de nuestro diario vivir proponiendo o imponiendo qué debemos tomar, qué debemos hacer o no hacer, tirando por la borda cualquier intento de que alguien pretenda ser un individuo normal. Ya no da más, ésto francamente está subvertido.

Solamente es rescatable alguna programación del Cable porque la de la TV abierta, mejor no hablar más. Que cada uno haga lo que quiera, si se quiere suicidar que se suicide, con droga, con alcohol, con lo que quiera pero por favor, ¿de qué manera se le puede decir y hacer entender que otro u otra, televisión incluida no debe ayudarlo en el intento?.

Estamos en la farandulización de la existencia como decía hace unos años un visionario José Pablo Feinmann y cuando lo advirtió, a nadie se le ocurrió que podría prosperar.

Pero todo es un negocio redondo, las drogas, el alcohol, la televisión y los seres humanos vamos camino a ser o ya somos en muchos casos "cosas" aunque sin valor, el único objetivo es vernos como consumidores de todo, hasta de la muerte.

Textos: María Inés Maceratesi


jueves, 8 de noviembre de 2007

Amenaza internacional a la familia

Por su permanente actualidad, considero interesante retomar este artículo publicado por el Diario "La Nación" el 5 de octubre de 1997 para ser reflexionado.

RIO DE JANEIRO.- La profesora Mary Anne Glendon, docente de derecho de la Harvard Law School y ex presidenta de la delegación de la Santa Sede en la Conferencia Mundial de la Mujer que se celebró en Pekín en septiembre de 1995, denunció aquí la lucha que una nueva clase dirigente, burocrática e internacional, libra contra la familia, elemento básico de la sociedad, para afianzar una prosperidad sin precedente, conseguida en la segunda mitad de este siglo.Leer más

viernes, 24 de agosto de 2007

El escándalo argentino


La mayoría de los argentinos al leer este título pensarán que me estoy refiriendo a la valija con dólares interceptada en Ezeiza. Esta valija puede ser la punta del témpano de la corrupción política argentina, Como tantas otras noticias de corrupción, catarata de hechos de delitos que nos abruman a través de los diversos Medios. Y el zaping de noticias de corrupción pueden distraernos y no llegar a la hondura y raíz de la corrupción que padece la sociedad argentina.

A esta raíz debe llegar la Iglesia en la Argentina, si quiere evangelizar a la Sociedad argentina.

Para esto, la Iglesia como Pueblo de Dios que peregrina en la Argentina a través de sus más diversas comunidades testigos del Evangelio de Jesús ha de conocer el mundo donde están insertas.

La noticia diaria no es ajena a la Eucaristía diaria. La reflexión orante de la Palabra de Dios no es un ejercicio intelectual ni menos un momento de piedad alienada o contemplación sedante…Por eso, San Pablo para animar a cumplir su misión a la incipiente comunidad de creyentes en Jesús Resucitado en la Roma del Imperio Romano, comienza su sólida Carta Pastoral advirtiéndoles en que sociedad estaban inmersos. Recomiendo leer el primer capítulo de dicha carta y compararla con la descripción de lo que está pasando en nuestra sociedad argentina.

Cito algunas frases: se relacionan con “la inadmisible mentalidad de romper toda regla de conducta, llenos como están de toda clase de injusticia, perversidad, codicia y maldad; colmados de envidias, homicidios, discordias, fraudes; son mal pensados, difamadores , calumniadores, insolentes, soberbios ,fanfarrones, con invectiva para lo malo, rebeldes a sus padres, sin conciencia, sin palabra, sin entrañas, sin compasión”Rom.1.28-31

Y S.Pablo señala que han caído en estas y otras aberraciones, porque abandonaron a Dios y quedaron a sus triste suerte de condición humana empecatada. Y pasa, tras una larga argumentación, a poner a flor de conciencia de los creyentes que esa sociedad sin Dios, esclava de su misma decadencia, aguarda impaciente la misión de las hijas y de los hijos de Dios en una secreta esperanza de un mundo más humano. Misión para lo que han sido elegidos los bautizados que poseen al Espíritu del Resucitado, que Pablo llama “fuerza de Dios” para lograrse en plenitud humana; para rehabilitarse en una convivencia de hijas e hijos de Dios (Rom.cap.8).

Y volviendo a la Argentina ¿Pueden nuestras comunidades cristianas vivir al margen de la sociedad a la que pertenecen? Cuando se reúnen para orar, para celebrar la Eucaristía ¿pueden ignorar lo que está aconteciendo a su alrededor más allá de sus problemas personales y familiares?- Al Dios de Jesucristo no se llega jamás en forma individual. El individualismo es anti-cristiano. El Yo cristiano se pierde en el NOSOTROS.
Por eso la , en el cristiano, no tiene fronteras. Y es tal el interés por el bien ajeno que, como si fuera propio, busca la raíz de lo malo que le acontece al . Siempre trata de dar la solución de fondo y no simplemente “salir del paso” y menos para de alguna manera provecho propio.

Como acontece en las “ayudas sociales” pre electoralistas. Tampoco como con frecuencia acontece en “gente piadosa” que se contenta con alguna intención en la misa o el rosario La Iglesia a través de sus comunidades orantes y operantes convirtiéndose día a día en Evangelio viviente ha de salvar a la sociedad argentina a la cual pertenece y en cuya decadencia moral viene acumulando escandalosa corrupción.

Como la que más, la muerte por hambre muerte que ha sido noticia recientemente; pero, para no pocos por unas horas. Y¿ que decir y orar y obrar ante la máxima corrupción de la sociedad argentina con la muerte de cien niños por día a causa de la indigencia? Este es el máximo escándalo argentino que recorre el mundo entero porque se sabe que la Argentina es capaz de alimentar a 350. millones de personas. Pecado de escándalo que clama solución desde el mismo Jesús, Señor de la Iglesia y de la Historia, que recuerda su Evangelio a quiénes somos miembros de su Iglesia: “lo que hacen con estos pequeños a mi me lo hacen” Mt 25,31ss
Escándalo nacional social- político que las/os cristianas/os debemos encarar en razón de nuestra doble ciudadanía –miembros de la sociedad argentina y miembros de la Iglesia- Porque si a la Iglesia, ningún bautizado le puede decir “tu”, la Iglesia-comunidad, tampoco, puede decir “tú” a la sociedad a la cual pertenece- El escándalo argentino de la mortalidad infantil nos concierne a todos los miembros de la Iglesia, como a todos los miembros de la Sociedad argentina


¡¿ Que tenemos que hacer?!

Mons. Miguel Esteban Hesayne, obispo emérito de Viedma



Comentario Editorial:


A través de las noticias que escucho por la radio o por la televisión e inclusive leo en algunos diarios, donde constantemente se está atacando a algunos obispos y en general a toda la Iglesia institucional me pregunto ¿algún periodista, aunque más no sea por simple curiosidad, no se habrá puesto a buscar por sí mismo qué dicen algunos obispos y por qué lo dicen? porque palabras como las que pronuncia el Obispo emérito de Viedma: Mons. Hesayne, son muy esclarecedoras y no dan lugar a duda de la descripción que realiza de la sociedad, de la política y de la Iglesia porque es lo mismo que vemos muchos ciudadanos, creyentes o no, bautizados o no.

No me parece bien ni considero una actitud ética el descalificar a algún religioso por el sólo hecho de ir en contra de la Institución, por el contrario, deberíamos tomar sus palabras como signo de alerta y motivo de reflexión si es que algo queremos que cambie en este hermoso país que necesita revestirse de una verdad universal que nos contenga a todos y nos haga libres.

Ojalá aprendamos de una vez que la mentira y la simulación no son un buen camino a seguir.

Monseñor Hesayne concluye su reflexión con la pregunta ¡¿Qué tenemos que hacer!? y la tarea es para cada uno de nosotros, para que desde nuestro lugar hagamos bien lo que tenemos que hacer, sea en la familia, en el trabajo,y en cualquier lugar y por sobre todas las cosas, ayudar a desenmascarar la mentira. Como comienzo no estaría mal ¿no es cierto?

María Inés Maceratesi

jueves, 26 de julio de 2007

¿Es necesaria la formación?


Hoy comencé el dia pensando en algo que estoy viendo cada vez más a menudo entre los matrimonios, muy jóvenes en su mayoría, que llegan a la parroquia para asistir al encuentro prebautismal .Llegan con cara de: ¿y ahora qué tendrán para decirnos que nosotros no sepamos?.

No hace falta adentrarse mucho en las motivaciones que cada familia tiene para pedir el Bautismo para sus hijos, basta con mirarlos a los ojos. Muchos de ellos vienen con cansancio, saliendo de sus trabajos muy tarde, corriendo para llegar a ese encuentro que, posiblemente no les aporte lo necesario para seguir creciendo en la fe de la Iglesia. La mayoría tienen fe pero la viven, a veces, de una manera muy particular y no han hecho el salto de la fe individual personal a la fe de la Iglesia producto, a mi entender, de una falla en la Pastoral de la Iglesia.

Me importa especialmente que, cuando culmine ese, lamentablemente único encuentro, por lo menos se lleven la invitación a seguir creciendo en ese sentido, que se lleven la inquietud de orar con la Palabra de Dios contenida en la Biblia, que se lleven la convicción de que el Bautismo es una invitación de Dios a participar de su vida a través de la fe que nos ofrece gratuitamente, como un regalo, para que nos sepamos acompañados por Él en cada circunstancia de nuestra vida personal, familiar y social.

Y por eso me pregunto ¿qué nos está pasando a los cristianos? ¿por qué no nos damos cuenta de una buena vez de la necesidad de centrar nuestros esfuerzos pastorales en la familia, pequeña comunidad social y pequeña iglesia doméstica? ¿qué le está pasando a la Iglesia institución que, a través de algunos de sus pastores, habla mucho de la familia pero poco entiende de sus necesidades? ¿por qué cuando hablamos de realizar una pastoral familiar, prontamente muchos obispos y sacerdotes piensan que lo único que necesitan es tener dentro de la parroquia matrimonios "bien constituidos", full time si es posible, para hacer no sabe muy bien qué?. Y me pregunto también si estar casados "con todas las de la ley" nos confiere per se la capacidad de guiar a otros matrimonios como se hace habitualmente.

Y aquí tocaré el tema de la FORMACIÓN porque, para realizar una pastoral familiar, para desempeñar cualquier rol en la Iglesia institución, en primer lugar necesitamos algo más que ser bautizados, ir a misa todos los domingos, o tener una familia ejemplar o un matrimono "bien constituído", necesitamos también una formación holística, que incluya nociones de Eclesiología, de Liturgia, de Pastoral, sin descuidar la Antropología, la Psicología evolutiva, la Teología, la Bioética y la Doctrina Social de la Iglesia.

Porque nadie puede dar de lo que no tiene ni amar lo que no conoce dice una frase que escuché por ahí y es muy cierto, no hubiera podido por mí misma responder a algunas de las cuestiones que me plantean los padres y padrinos sin esa formación que mencionaba, respetando sus tiempos, la etapa de la vida y de la fe en la que se encuentran y sobre todo, tratando de vencer la tentación de "adoctrinarlos" desde mi experiencia personal de fe y de vida.

Estoy convencida que una actitud de acogida a todos sin excepción produce una respuesta favorable pues, cuando concluye algún encuentro en los que me toca ejercer el rol de facilitadora, me preguntan qué más podrían hacer para crecer ellos en la fe y ayudar a sus hijos a ser, en el futuro, también personas creyentes.

Aquí es donde se ve claramente la fragmentación de la pastoral, porque no existe nada coordinado ni elaborado dentro de un proyecto para ofrecerles, y si lo hay, no tiene "prensa", o no se comunica y se guarda para unos pocos "elegidos"; hay sí iniciativas sueltas, con cierta continuidad pero, se reducen al ámbito de alguna parroquia particular.

Y ojo, que tener un proyecto de Pastoral Familiar no implica que todos tengamos que hacer, hablar o transmitir lo mismo sino que implica tener la capacidad de formar equipos que, estando conformados por distintas personas, sean capaces de hacer prevención, dar contención, y acompañar a quien se acerca a nosotros con alguna dolencia física, psíquica o espiritual.

A mi entender, y por lo mucho que investigué y sigo investigando, llego a la conclusión de que tendría que haber dos grandes ramas de la Pastoral: la familiar y la social y en cada una de ellas incluir la catequesis pero, como no soy una experta sino que hablo por deducción sobre lo que observo, puede que esté equivocada aunque, la Doctrina Social de la Iglesia nos ofrece un campo de acción casi completo y pocos aún le dan la importancia que se merece.

Si tenemos la oportunidad de conversar en un grupo, tratemos de hacer este ejercicio de preguntarnos el por qué y el para qué de nuestra fe y podremos comprobar que todos sabemos muy bien el por qué pero muy pocos el para qué que no consiste ni más ni menos que poner la fe en obras concretas al modo de Don Bosco: siendo buenos cristianos y honrados ciudadanos con todo lo que ello conlleva. Es una cuestión de hacer una opción pastoral acorde a los tiempos presentes.

María Inés Maceratesi

jueves, 5 de julio de 2007

Un horror anunciado


Lo siguiente fue publicado en la LIEDU, lista de información educativa del Portal Nueva Alejandría de la cual participo

Bajo el título "Cada vez más hoteles y bares con niñofobia", el diario La Nación ha publicado ayer una nota alarmante. Extraigo de ella algunos párrafos:
"Los chicos y los padres ya no son bienvenidos en todos lados. Suena antipático, pero, poco a poco, empezó a vislumbrarse en hoteles y restaurantes de la Argentina una curiosa política de admisión, por la cual no se permiten los niños. ¿El motivo? Resultan molestos para el resto de los clientes.

"(...)El apetecible mercado que abrieron en el país los “niñofóbicos” –como se denomina a esta legión cada vez más numerosa– comienza a imponer ciertas condiciones en hoteles y posadas de lujo.

"En muchos pueden leerse carteles que indican: “Sin chicos”; “Política de admisión: mayores de 12 años”, o el eufemístico “Por seguridad, no se aceptan menores”.

"Se trata, en su mayoría, de “ambientes libres de chicos” con un público de altos recursos económicos y con una fuerte afluencia de turistas extranjeros.

"(...)La libertad de los niños, al parecer, colisionó contra la pared de un mercado -uno de los pocos, cabría añadir- que los rechaza por sus características intrínsecas e ineludibles: jugar, hacer ruido, etcétera, etcétera.

"Es que mientras en Europa, en los Estados Unidos y en Japón las políticas de admisión sobre los niños fueron imponiéndose y hasta son ampliamente aceptadas, en la Argentina la tendencia es muy reciente. Y no son pocas las quejas y las controversias que se plantean en torno a ello.

"(...)Consultada al respecto, la titular del Instituto Nacional contra la Discriminación y el Racismo (Inadi), María José Lubertino, señaló que no había recibido denuncias por discriminación sobre esta nueva política de admisión. "

Nota completa en http://www.lanacion.com.ar/archivo/nota.asp?nota_id=922817

A tono con lo que hemos estado charlando en estos días sobre los niños violentos y antisociales en la escuela, me permito agregar esta información al debate.

Personalmente ya sabía de estas "políticas de admisión" por parientes que viven en Europa, más precisamente en Alemania, donde suele prohibirse la entrada de niños a los restaurantes al mismo tiempo que se estimula la concurrencia con mascotas. Allí es posible ver a personas compartiendo el almuerzo con sus perros falderos... ¡en un ambiente libre de menores de edad!

Esto me provoca dos reflexiones inmediatas: la primera, que así como todo lo bueno que hay afuera nos llega, tarde o temprano, también importamos las más absurdas conductas sin que nadie alce la voz para impedirlo. La segunda, que una vez más podemos comprobar a qué extremos nos lleva ese progresismo híper tolerante que, por despreciar los límites de la razonabilidad, finalmente se ve obligado a imponernos los límites de la desesperación.

Este es el resultado de una cultura libertaria que ha despojado a la familia y a la escuela de su rol de formadoras del carácter y la autodisciplina. ¿De qué modo sociabiliza la escuela a los niños si los produce caprichosos, agresivos y petulantes con la excusa de darle curso a sus "derechos" y estimular su autonomía, a la que solo se entiende como "independencia de las reglas sociales"? ¿Cómo se traduce la conducta permisiva y la apatía de los padres frente a las veleidades infantiles? Pues exactamente en esto que ahora se rechaza como "molesto" para huéspedes y comensales.

A veces me asusta la ingenuidad de quienes no pueden ver simples relaciones de causa y efecto. Tolerar demasiado termina exigiéndonos una intolerancia mayor que la que creímos combatir. El extremismo de la permisividad conduce irremediablemente al extremismo de la represión.

Admitir que la inconducta infantil se ha vuelto tan común como para que hoteles y restaurantes prohíban la entrada de niños a sus instalaciones, equivale a conceder que la educación ha fallado, que esos niños no han aprendido nada de urbanismo, que ya no se puede hacer nada más con ellos salvo excluirlos. ¡Y todavía nos quejamos porque la escuela quiere desprenderse de un solitario antisocial!

Cuando los carteles anuncien "prohibido el ingreso de menores", "no aceptamos niños", o peor aún, el falso "por seguridad no se permite el ingreso de niños", ¿qué diremos a nuestros hijos? ¿Qué sensación les quedará a ellos?

A la funcionaria del Inadi, que se quede tranquila. Cosechará lo que ha sembrado, porque en Europa, donde mirar de costado a un homosexual puede llevarnos a la cárcel o rechazar a una mujer para un trabajo puede acabar en un juicio que destroce nuestras finanzas, dejar fuera de un hotel a un niño bajo la presunción de que puede alborotar no es considerado "discriminación" sino un "derecho del cliente". Auguro que el mismo criterio acabará imponiéndose entre nosotros, alejados provincianos que, tarde pero bien, siempre terminamos recibiendo las migajas de la cultura imperial... ¡y a veces hasta el pan entero!

¿Qué opinan ustedes?

Hugo M. Castellano (Webmaster)
Nueva Alejandria
El Portal de los Educadores
http://www.nalejandria.com
Premio INFOLAC 2004
Mejor portal de Formación Docente
Contexto Educativo (Director)
Revista Digital de Educación y Nuevas Tecnologías
http://contexto-educativo.com.ar




Comentario Editorial

Esta conducta se viene gestando desde hace muchísimo tiempo, recuerdo que, cuando integraba una Comisión de Familia, una autoridad muy lúcida y profética, nos había dicho que no nos asombráramos de lo que veíamos en la Argentina porque lo peor todavía no nos había llegado. Y también que, cuando los países de Europa y también los Estados Unidos, estaban revirtiendo sus políticas demográficas por haber llegado a la conclusión que se iban a quedar sin población o con una población envejecida, sin niños ni jóvenes. Pues bien, algo de éso ya sucedió, ya pasó, y ahora se ofrecen miles de euros a quienes se "atrevan" a tener hijos.

Nada es gratuito y nosotros estamos pagando a los Organismos Internacionales lo que nuestros políticos negociaron a cambio de préstamos. Mucha gente que conozco asistió a los Foros Internacionales en los cuales Lubertino y compañía pelearon por la igualdad de género, por equiparar las uniones homosexuales a las heterosexuales y todo con una meta: eliminar a los niños, evitar los nacimientos y por sobre todas las cosas, apuntar a la salud reproductiva, que de salud no tiene mucho pues muchos de sus métodos son insalubres y GASTAR los subsidios internacionales (FMI, OMS y otros) en medicamentos, insumos y demás para "prevenir" embarazos y/o evitarlos induciendo al aborto.

Lamentablemente los derechos humanos que tanto defienden algunos sectores, no tienen nada de derechos y menos, humanos porque el mayor de ellos no se respeta: EL DERECHO A LA VIDA DIGNA desde el nacimiento hasta la muerte natural. Y el término "DIGNA" incluye, trabajo, salud, vivienda, educación, etc. todos derechos humanos que se derivan del derecho a la vida.

No nos sorprendamos entonces que discriminen a los niños, no los quieren, y tampoco a los ancianos. ¿Lo que vendrá después de la legalización del Aborto?, la EUTANASIA, mal llamada "muerte digna" para los ancianos. Y ojo que ancianos seremos quienes no produzcamos, quienes no trabajemos, así que de los cuarenta en adelante todos podremos ser sujetos de eutanasia ante cualquier defecto, enfermedad, etc.

La mayoría de la gente defiende "una parte" de los derechos humanos, "una parte" de la vida, "una parte" de un TODO, que no es la suma de las partes sino un valor en sí mismo, LA VIDA HUMANA.

Remito a quienes les interese a leer los protocolos de Kyoto, el Informe Kissinger, y las Conclusiones de las Conferencias de Beijing. Nada es, ni casual sino que forma parte de las políticas internacionales que los países ricos les imponen a los países pobres y muchos malos políticos aceptan. Decir estas cosas hace unos años era ser mirado como loco pero, gracias a Dios, estamos tomando cociencia a partir de la experiencia...como siempre. Me dan ganas de seguir informando sobre estos temas, tendríamos que apuntar a formarnos en Bioética, por ejemplo, porque esclarece la mente informándonos con datos precisos.


María Inés Maceratesi

domingo, 1 de julio de 2007

Llamado a la participación civil


Las normas son algo que todos estamos reclamando para tener una sociedad más ordenada y como siempre, me hago preguntas y busco respuestas. La pregunta que hoy me hago respecto de este tema es: ¿qué nos pasa a los seres humanos que reclamamos aquéllo que ni siquiera nos tomamos la molestia de averiguar si existe?.

Evidentemente adolecemos de una especie de pereza o adormecimiento de la inteligencia ya que en la actualidad, es imposible no tener a la mano la información que necesitamos.

A través de múltiples medios podemos obtenerla. En el caso de las normas vigentes para el orden de la sociedad, es muy fácil, podemos entrar directamente en el sitio de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires: www.legislatura.gov.ar y luego clickear en el Archivo CEDOM, que contiene todas las leyes y normas sancionadas por dicha Legislatura. Es imposible no encontrar lo que buscamos.

¿No será que tendremos que abandonar uno de los hábitos menos saludables para nuestro bien vivir como es la pereza?.

Al publicar este blog, la intención fue en primer lugar, escribir sobre la fe, publicar mi experiencia catequística, escritos del Papa y tantas noticias que me llegan de sitios católicos pero, frente a la realidad que me circunda me pregunté: ¿cuál es el cambio que puedo provocar con esa metodología si ya hay otros que lo hacen mejor que yo?; entonces cambié de rumbo y algunas veces me veo haciendo una crítica a nosotros (me incluyo), los católicos que vamos a misa, que rezamos, que ejercemos alguna función dentro de la Iglesia y solemos separar nuestra vida de todos los días, de la fe que decimos tener.

Desconocer algo como lo que podrán ver en el enlace que sigue, tendría que concientizarnos sobre la dimensión social de la fe que está estrechamente unida a la vida civil para que, como decía Don Bosco, seamos "buenos cristianos y honrados ciudadanos" y pasemos de ser habitantes a ciudadanos.

Hasta la próxima
María Inés Maceratesi



Infracciones de todos los días
Muchas no son fiscalizadas y otras quedaron obsoletas
LANACION.com Información general Domingo 1 de julio de 2007