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jueves, 9 de junio de 2011

Algunas reflexiones sobre la revista “Educación sexual integral"


A continuación se transcriben textualmente las reflexiones difundidas por el Instituto para el Matrimonio y la Familia de la Universidad Católica Argentina acerca de la Revista editada por el Ministerio de Educación de la Nación. Leer nota completa



jueves, 26 de febrero de 2009

El diálogo sexual en el matrimonio


Escuchaba en un programa de radio una entrevista realizada a un matrimonio que se autodenominaban "swingers". Según ellos, la práctica de relaciones sexuales con otras parejas que comparten este tipo de prácticas, es una manera de enriquecer la relación, evitar la rutina y crecer como pareja. Le preguntaban al varón si no sentía rechazo al ver a su esposa teniendo relaciones con otro hombre o si a su esposa no le molestaba que él tuviera relaciones con otra mujer y la respuesta fue "no, porque en la relación entre parejas swingers lo que hacemos es separar el sexo del amor, el amor va por un lado y el sexo por otro".

Este comentario y toda la entrevista, me indujeron a pensar en cuanta confusión se instala en los oyentes al decir ciertas cosas que no son verdad, por lo menos para el común de la gente.

De ahí que surja esta reflexión.

¿Cómo vemos la sexualidad desde el matrimonio en el marco de un verdadero diálogo sexual?

La sexualidad es un modo de ser masculino y un modo de ser femenino que se expresa con toda la persona, es toda la persona que actúa y establece relaciones sexuadas y sexuales.

El acto sexual genital es una forma de comunicación entre un hombre y una mujer que se expresan a través de sus cuerpos pero sin desentenderse de lo que sienten y lo que piensan porque un ser humano, una persona es una unidad biopsicoespiritual y social indivisible.

El diálogo sexual que establecen un hombre y una mujer responde a una vocación de amor, porque se unen para realizar algo que los enriquece mutuamente, los torna complementarios y los plenifica como personas.

Algunos estudiosos del amor matrimonial, lo describen como un amor orgánico, porque hablamos de dos seres que están en constante evolución, que crecen, como toda vida orgánica y van adquiriendo nuevas formas, pasando por procesos o etapas.Llevar adelante este amor orgánico es un gran desafío, sobre todo para nuestro compromiso con el amor.
El matrimonio es algo vivo y dinámico que, como toda historia de vida, tiene un comienzo y un final, con etapas intermedias y, en cada etapa, tendremos que aprender a asimilar todo lo que en el otro hay de nuevo cada día, sin dejar de asombrarnos y de estar abiertos a descubrirlo pues nos llevará al cambio y al crecimiento.

El matrimonio no es, como muchos dicen, algo estático que no cambia ni se transforma, eso sería muy limitante, desgastante y ¿por qué no?, hasta aburrido.
Constantemente estamos comenzando y viviendo la novedad de la relación y el secreto, quizá esté en advertir y advertirnos de que no siempre la novedad nos situará en el campo de lo placentero.

El amor matrimonial es como la construcción de una casa, de una embarcación, requiere siempre de mantenimiento.

En todo matrimonio el amor necesita renovarse como en una casa, en la que siempre hay algo por mejorar, el revoque de una pared, la pintura, agregar ladrillos, etc. Es muy importante la comunicación que se logra a partir del diálogo. Este diálogo conyugal tiene varias formas diferentes que incluye lo espiritual, lo afectivo, lo físico. El diálogo físico comprende el cuidado del cuerpo propio y del cónyuge, la protección de la salud, la aceptación de los cambios corporales: las arrugas, las limitaciones físicas, el cansancio.

El crecer en estos cuidados y aceptaciones ayuda a redescubrir el vínculo matrimonial.

La relación sexual es parte del diálogo físico, es un encuentro que necesita de la integración de los otros tipos de diálogo. La sexualidad en la vida matrimonial no queda aislada a un momento, sino que es un factor decisivo en el desarrollo del amor y de la realización personal de cada cónyuge, donde la genitalidad y el erotismo no son simplemente una experiencia sino uno de los aspectos esenciales de la relación interpersonal..Un gesto de humanización porque está asumido y asimilado por el amor.
Textos: María Inés Maceratesi
Bibliografía: Italo F. Gastaldi y Julio Perelló "Sexualidad" Editorial EDBA

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Leves consideraciones sobre la píldora del día después


Por Agustín Cabré Rufatt

Borrascosa le ha resultado al gobierno de la Dra. Michelle Bachelet la dictación de “Normas nacionales para la regulación de la fertilidad”: todo el discurso se ha concentrado en la distribución de la llamada “píldora del día después” en los consultorios a las chicas menores de 14 años.Los obispos emitieron de inmediato una protesta formal que ha sido distribuida masivamente en templos y comunidades.Para ellos, el llamado “anticonceptivo de emergencia”, puede tener efectos abortivos. En realidad nadie sabría explicar cómo puede haber aborto donde no ha habido concepción, y en este punto es donde se da la batalla final: la vida ¿surge por arte de magia desde el mismo instante de la copulación o empieza realmente desde la anidación cuando puede iniciar su proceso vital sostenible? Para la doctrina hasta ahora oficial de la Iglesia católica, es desde el primer instante de la concepción, y al decir esto, deja las cosas en el mismo terreno discutible: ¿En qué momento se puede hablar de “concepción”? ¿Cuando es un proyecto de ser o cuando ya logra el habitat para que el proyecto se transforme en un nuevo individuo? Porque si apuramos mucho el argumento católico, podría ser abortiva hasta la masturbación.

Las tareas de la píldora

Con acierto, los obispos dicen que debe abrirse el tema a “las Comisiones del episcopado e instituciones de Iglesia, a las Universidades Católicas y centros de pensamiento, y a otros expertos, un análisis exhaustivo de esta normativa”, porque el asunto, en realidad, no fue muy dialogado antes que la Ministra diera el campanazo. Pero a uno de los primeros a quien los obispos deberían preguntar sería al Dr. Horacio Croxatto, precisamente uno de los más distinguidos investigadores de la Facultad de Ciencias Biológicas de la propia Universidad Católica. Y la respuesta del Dr. Croxatto los dejaría más atribulados. Escuchemos:

“Cuando una mujer toma la píldora anticonceptiva de emergencia dentro de las primeras 72 horas después de un coito, es posible que ésta impida la ovulación si aún no ha ocurrido, que interfiera con la migración de nuevos grupos de espermatozoides desde el cuello uterino hasta la trompa o que interfiera con el proceso de adhesión y capacitación de los espermatozoides en la trompa. A través de cualquiera de estos mecanismos es que la píldora puede impedir la fecundación. Los datos disponibles en la literatura científica no proveen ninguna evidencia de que el levonorgestrel impida el embarazo por un mecanismo que implique eliminación del embrión ya sea antes, durante o después de la implantación. Tampoco hay evidencia de que nunca lo haga. La inhibición de la ovulación y la alteración de la migración espermática son los únicos mecanismos comprobados hasta el momento”.

El “régimen de Yuzpe”

Para el común de los mortales, el nombre del médico canadiense Albert Yuzpe los deja en la frialdad más absoluta. El asunto empieza a entibiarse cuando se sabe que el Dr. Yuzpe fue el “bautizó” con el nombre de Píldoras Anticonceptivas de Emergencia (PAE) las dichosas pildoritas, de las que el Levonorgestrel de 750 mg. (el nombre comercial es menos complicado: Postinor-2) es el más conocido. Un fármaco que las mujeres deben ingerir lo antes posible, para ingerir una segunda unas doce horas más tarde.

”Es un método anticonceptivo y no abortivo, como lo son otros medicamentos que se utilizan en otras partes del mundo, los que ni siquiera están en estudio en nuestro país”, señala el Dr. Antonio Cavalla. Añade el médico chileno que “hay que tener claro es que la PAE no es un método anticonceptivo masivo y no protege de las enfermedades de transmisión sexual, ni del VIH-SIDA. El condón bien usado sigue siendo el Método Anticonceptivo (MAC) más recomendado para parejas”. La propuesta oficial de la Iglesia Católica va por otro lado: ni condón, ni métodos de control artificiales, ni abortos, ni relaciones sexuales anteriores al matrimonio con firma ante la ley y la mirada atenta de algún ministro religioso como testigo.

El campo valórico

Pero más allá de la cuestión médico-científica, en este tema se están jugando muchos valores humanos: la mujer sigue siendo objeto de bombardeos químicos en los temas de sexualidad; es ella la que siente atropellados sus derechos en el terreno reproductivo y ha salido a defenderlos; es ella la que tiene que elegir la respuesta adecuada ante la incursión masculina: o hace “huelga de piernas cruzadas”, o se somete a la ley universal de la maternidad, o acude a los elementos químicos o mecánicos de control previo, o se somete a las cirugías abortivas que le demuelen la siquis, el cuerpo y la memoria. Los abortos, por ser vida asesinada, jamás se van por los callejones del olvido.

En este sentido, los obispos salen en defensa de la dignidad de la mujer. La propuesta católica es acentuar la formación en valores cristianos que a la vez son también valores humanos. Excelente como ideal. Pero un desastre como respuesta a los problemas que hoy acucian particularmente a las capas sociales más empobrecidas por el sistema.

La voz de los pastores

Dicen los obispos: ”El Chile que anhelamos para el Bicentenario es aquel donde no hay discriminación contra la mujer; es aquel en el que no decrece la natalidad, convirtiéndonos en un país con pocos niños; es aquel donde las brechas sociales se cierren de modo que todos tengan derecho a nacer, sin importar el medio socioeconómico donde han sido concebidos. Es nuestra responsabilidad, como miembros de una sociedad, asegurar el desarrollo de la familia y de sus hijos, y no impedir que algunos no lleguen a nacer porque las injusticias les auguran un mal futuro. Ese futuro justo, equitativo y solidario lo podremos construir con miradas integrales, con valores humanos que respeten y promuevan la dignidad de las personas, y no con meras medidas de “emergencia”. Los creyentes en Cristo tienen una palabra que decir al respecto”.

Bien por los obispos. Así nos gustaría también que hablaran para denunciar a los deformadores de valores, empezando por el propio Canal de TV que lleva el nombre de la Iglesia. Así nos gustaría escucharlos para denunciar el sistema perverso que fabrica mayorías empobrecidas y minorías opulentas. Así nos gustaría verlos en la defensa del la población condenada a ser consumidora de propagandas: la gente común que se envenena cada día recibiendo las andanadas del comercio, de la banca, de la moda, de la banalidad, de la prensa dedicada a la farándula.
Sin embargo, se puede sospechar que su postura radical ante la PAE les nace a los pastores por varios partos mentales; seguirán oponiéndose a ella aunque ya no existan “injusticias que auguren un mal futuro” a la infancia; aunque no hubiere “discriminación contra la mujer”; aunque se diera un “fuerte impulso a la natalidad” en el país; aunque se inventara la píldora o la crema o el agüita de hierbas del día antes. La doctrina católica está fuertemente marcada por el trauma de todo lo referente al sexo. Y si ese campo de actividad se favorece de algún modo con medidas como la anunciada por la Ministra, a un carrete sexual para adolescentes, el asunto se pinta de inmediato con colores de guerra.

La voz del Estado

En la pared del frente, está la opinión del gobierno. Piensa que al distribuir la PAE en los consultorios populares estaría procediendo con un criterio justo y democrático. Porque la píldora se usa desde hace unos 20 años en los sectores pudientes de la sociedad sin que hasta ahora se haya escuchado la voz de los críticos.

Hay una cuestión de género: se dice que la mujer, incluso la proletaria, está asumiendo con esto el control de su propia sexualidad: será madre cuando quiera y no cuando “le toque”. Así conquista un derecho. Que cuando empieza la pubertad empiece ya a manejar su sexualidad, ciertamente es un derecho. Y desde ese momento podría ocupar los medios de control que le da el Estado, si no ocupa los otros medios (dominio personal, atención a los consejos de sus padres, influencia religiosa, proyecto de vida con visión de futuro, libertad ante la presión genitalista de los mass media, el respeto a una maduración física, síquica y espiritual progresiva e inteligente).

Dice el Gobierno: “el Gobierno no impone conductas, sino que pone a disposición de la población opciones con las cuales nos hacemos cargo de una realidad de nuestra sociedad: el inicio cada vez más precoz de la actividad sexual en los jóvenes y el embarazo de las adolescentes, entre otros. De esta forma, cumple con su responsabilidad ante la sociedad, preferentemente con los más desvalidos. Concordamos en que el espacio privilegiado para tratar la sexualidad y la educación sexual es la familia, complementada por la escuela.

Sin embargo, la realidad evidencia que a veces estas dos instancias no son suficientes. La realidad insoslayable es que en las comunas más modestas las madres menores de 18 años representan sobre el 20%. En cambio, en comunas acomodadas representan el 2%.Por ello, corresponde abordar esta carencia a través de una política pública responsable”.

Conclusión

Así está el panorama en este momento. Dos visiones enfrentadas que anticipan una guerra de declaraciones. Al final, las empresas yanquis y europeas que fabrican los anticonceptivos igualmente sacarán buenos dividendos.

El asunto de la sospecha de totalitarismo que tanto resquemor causó en el gobierno es solo una frase que se lleva el viento. Mayor control y presión a nivel de conciencia ha provenido siempre desde la iglesia en este campo.

Pero si a propios hijos la legislación social en el país, desde hace mucho tiempo y sin que nadie protestara, los ha llamado “cargas”, ¿qué se puede esperar? Misterios del cosmos en el que vivimos.

Agustín Cabré Rufatt

viernes, 14 de noviembre de 2008

La nueva droga del aborto: Misoprostol


Por Valeria Chavez (Infobae.com)

El medicamento está aprobado para el tratamiento de una úlcera, pero su cualidad de provocar contracciones uterinas difundió su "otro" uso. Profesionales advirtieron a Infobae.com sus riesgos

Si bien la droga en cuestión no está aprobada con fines obstétricos y pese a que en la Argentina existe una Ley Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable (ley 25.673), que establece que el sistema público de salud "debe dar asesoramiento y provisión de métodos anticonceptivos a toda persona mayor de 14 años que lo solicite", aún hay jóvenes que recurren a métodos poco seguros para provocarse un aborto, ante un embarazo no deseado.

El Misoprostol es un nuevo análogo de Prostaglandina E1 (PG E1) que comenzó a ser vendido en las farmacias de América Latina desde fines de la década de 1980 como tratamiento de la úlcera péptica, especialmente en los casos provocados por el uso de antiinflamatorios no esteroidales. Su aplicación con ese fin está contraindicada en embarazadas porque podría causar un aborto.

Para saber acerca de la droga, sus características y los riesgos de su uso, Infobae.com consultó a Mabel Bianco, presidente de la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM), y a Alicia Figueroa, ginecóloga del Centro Latinoamericano Salud y Mujer (Celsam).

Respecto a cuál es el uso médico del Misoprostol, Bianco dijo que es una droga que actúa sobre la musculatura lisa, por lo cual tiene muchas aplicaciones e indicaciones médicas.

En tanto, Figueroa destacó que el "uso aprobado" de la pastilla es la protección gástrica de personas que toman antiinflamatorios durante mucho tiempo. Y remarcó que pese a que es de venta bajo receta, "lo que pasa es que en nuestro país eso no es estricto; cualquier antibiótico es de venta bajo receta, pero la prescripción no se cumple".

Así es que pese a que su presentación aprobada sea con otros fines, su cualidad de producir contracciones uterinas "como efecto secundario, que no es el efecto buscado por el fabricante" -según aseguró Figueroa-, hizo que en muchos países comience a usarse con objetivos obstétricos. Eso ocurre allí donde el aborto está legalizado, para abortar un feto muerto o si existe riesgo de vida de la madre en el embarazo.

Mabel Bianco explicó que como "el útero es un órgano de músculo liso, el Misoprostol lo estimula y provoca contracciones que son las que producen la interrupción del embarazo".

El uso de este fármaco está "muy localizado en la Capital Federal y en al Gran Buenos Aires", según informó la ginecóloga del Celsam, quien aseguró que en el interior del país las jóvenes aún realizan prácticas inseguras como "introducirse objetos punzantes en la vagina".

Para Bianco, "esas prácticas en general no asépticas constituyen una vía de entrada de gérmenes a la cavidad uterina, por lo que el riesgo de infección es grande (además de las posibles lesiones, perforaciones, roturas y otros que producen serias enfermedades e incluso la muerte)".

Es por eso que -según ella- "el aborto medicamentoso es de menor riesgo", pese a que hacerlo de manera "casera" y sin asesoramiento médico "puede desencadenar un aborto incompleto" (la mujer ignora que quedaron "restos" en su útero), con todos los riesgos que ello acarrea para su salud.

Otro de los peligros es que se usen dosis excesivas y produzcan "hemorragias importantes", además de los "males menores", como definió Figueroa a los efectos colaterales como las náuseas, vómitos y fiebre.

Internet, un medio de ¿incomunicación?

Proliferan en la red foros donde las jóvenes se aconsejan entre sí. Por increíble que parezca, cientos de mujeres desesperadas recurren a ellos para preguntar qué hacer ante un embarazo no deseado. Y lo más peligroso es que hay otras que -sobre la base de su experiencia- responden y dicen qué y cómo hacer.

"Es lógico que así ocurra porque los jóvenes todo lo investigan y comparten por esa vía. El problemas es que no tengan servicios de salud seguros y amigables a los cuales poder consultar no sólo para chequear la veracidad de la información, sino también para pedir atención y saber qué van a sentir, qué deben hacer", consideró la presidente de FEIM, para quien "el problema no es internet, sino que no tengan otras fuentes de información ni de orientación y sobre todo de atención de su salud".

La ginecóloga del Celsam aseguró que el "boca a boca" es el responsable de que estos métodos se "popularicen", al tiempo que remarcó el "anonimato que posibilita internet".

"Una mujer desesperada hace y busca cualquier cosa", subrayó Figueroa y destacó: "Si la chica ya está embrazada, mi consejo es que venza el temor y se abra con alguna persona de su familia en quien se pueda apoyar, porque la desesperación se alimenta de la soledad y una madre o una tía puede introducir una reflexión que cambie la historia de esa chica".

Asimismo, Figueroa informó que en la Argentina "una de cada tres mujeres que mueren a causa de embarazo lo hacen por aborto en situación de riesgo".

"La ley está, sólo hay que cumplirla"

Frase muchas veces dicha, si las hay... Para la ginecóloga Alicia Figueroa, "en nuestro país cuidarse cuesta mucho; hay muchas provincias que no dan pastillas, no colocan DIU, pese a que hay una ley que lo obliga".

La ley es la 25.673, de Salud Sexual y Procreación Responsable, que establece -según sintetizó Figueroa- que "el sistema público de salud debe dar asesoramiento y provisión de métodos anticonceptivos a todo el que lo solicite, desde los 14 años y sin obligación de que vaya acompañado por un mayor".
Fuente: Infobae

Comentario:

Es éste un tema muy difícil y delicado porque entran en juego una serie de circunstancias que a veces no se contemplan a la hora de ofrecer soluciones.

En primer lugar lo deseable sería que no hubiera personas, sobre todo muy jóvenes, casi infantes, que tuvieran que llegar a la instancia de recurrir a un aborto por la causa que fuere, sino que hubiera toda una serie de señales claras que los impulsaran a tratar de no tener que encontrarse en esa situación, llamémoslas: familia educadora y contenedora, escuela comunidad educativa, sociedad administradora de leyes justas, medios de comunicación menos inclinados a realizar programas que exacerben los impulsos sexuales genitales, iglesias que se preocupen por formar convenientemente a sus fieles según para luego no verse en situación de enfrentamiento con quienes manipulan leyes y creencias.

Porque si no, el resultado será siempre el mismo: surgirán nuevas ofertas de felicidad a partir del disfrute sin tener en cuenta que las consecuencias siempre se manifestarán porque no son producto del azar.

jueves, 9 de octubre de 2008

Participar es construir la cultura del encuentro

Por: María Inés Maceratesi

Si buscamos en el Diccionario la definición de la palabra "participar" encontramos que participar es entrar junto con otros en un asunto o negocio. Compartir la opinión, sentimientos o cualidades de otra persona o cosa...pero también es: "formar parte"

En estos tiempos difíciles en cuanto a lo que se ve en la sociedad, tantas veces mencionado, tantas veces reiterado como es : la ausencia de valores, la desconfianza, el individualismo y otras cosas, me pregunto: ¿por qué en lugar de seguir mencionando estas cuestiones y aumentando así su influencia, no participamos todos mucho más para revertir la situación?

Me pregunto si la solución está cerca o lejos, me pregunto si seguir machaconamente refiriéndose a estos temas no aumenta su dimensión negativa en los habitantes de una ciudad, pueblo, barrio, consorcio, familia.Me pregunto si hemos perdido completamente esa capacidad de participar, de accionar sin confrontar, de decir sin ofender, de tener una visión de águila y no de ave presa en una jaula.

Lo que sí se, es que en mí el discurso y el palabrerío que no se traduce en hechos concretos, limita mis ganas de participar y me paraliza al punto tal de querer encerrarme en mi mundo personal y familiar, el único universo que me contiene y me da esperanza.

Alguien podría decirme que esta forma de actuar se condice con el individualismo pero no es así. Psicológicamente todos necesitamos seguridad, es una de nuestras necesidades básicas pero generalmente, la seguridad a la que se refieren quienes la reclaman a un gobierno o a los candidatos políticos, es aquélla que nos protege contra el delito y la impunidad y contra los ataques a la vida y la propiedad.

Yo no me refiero aquí a este tipo de reclamo sino que me refiero a la seguridad de la persona que necesita sentirse importante para otro, para un grupo o comunidad, que le permite la personalización en medio de otros y con otros; en definitiva me refiero a la necesidad de pertenencia a través de los vínculos. La necesidad de formar parte de...

La seguridad que nace de la confianza y del afecto mutuo, de los valores compartidos y de la necesidad mutua de aceptación en la diferencia. Esa dimensión de la seguridad es la que estimo falta.

¿Y quién o quienes nos permiten experimentarla, nos enseñan e insertan en ese campo de la seguridad?, en primer lugar nuestros referentes en la niñez, padre, madre, hermanos, la familia en su conjunto, como así también los maestros y otros referentes.Pero el tema es muy complejo porque los referentes de nuestra niñez eran los adultos que nos rodeaban y hoy no es así. porque se ha perdido el respeto por todo y todos y, la gradualidad que nos mostraba la etapa de maduración y credibilidad de las personas en quienes poníamos nuestra confianza y respeto, ha desaparecido.

Hoy la familia humana en general, pasa por una etapa de degradación de las personas; ya no es referente quien sabe más, porque está plagado de opiniones sin fundamentos claros.

La traición, la mentira, la calumnia, el lobby, están de moda. Nadie sabe quien es su amigo o enemigo. No sabemos en quien poner nuestro resto de confianza que no queremos ni perder ni desperdiciar.

La desilusión y el desencanto invaden nuestra alma y en medio de todo, allá muy en el fondo de nuestro corazón y conciencia, atisba sin embargo, la luz de la fe en lo que no queremos relegar, perder o bastardear.

Y así seguimos cayendo y levantándonos una y otra vez, creyendo y apoyando causas y personas que nos introducen en nuevos caminos e iniciativas que terminan, la mayoría de las veces, siendo sólo muy buenas intenciones en el mejor de los casos.

Muchas veces oi decir que se necesitan personas que sepan incluir, trabajar en equipo, unirse a lo que ya funciona antes que intentar ser fundadores de nuevas estructuras o instancias de actuación pero, no veo que las palabras coincidan con los hechos porque se siguen despreciando o ignorando instituciones fundadas para fundar otras, a veces con el mismo nombre o denominación, apoyadas por miembros relevantes de la comunidad pero, que se cierran sobre sí mismas sin dar cabida a personas que aporten trabajo e ideas por lo cual terminan, siendo elites privadas.

Hace muchos años que recorro estos caminos, siempre estoy donde se está comenzando a gestar algo y luego se derrumba mi esperanza al encontrarme con más de lo mismo. Lo compruebo en diferentes ámbitos siendo la consecuencia la tentación de huir y abandonar toda participación y toda militancia cívica, política y aún religiosa

Muchas personas compartimos este sentir y peregrinamos por Asociaciones, Fundaciones, Comisiones y otras muchas "ones" buscando donde aportar lo propio y el resultado es lo que mencionaba anteriormente, la tentación de fundar el propio lugar desde donde irradiar lo que somos, queremos y creemos, desde donde perseguir la utopía y recrear la civilidad.

El ámbito del pensamiento debería poder expresarse en instituciones transparentes desterrando maniqueísmos, oscurantismos, desconfianzas y recelos para poder caminar hacia un sueño con esperanza en un mundo ya no simplemente humano, sino humanizado, en el cual los valores ciudadanos y, al decir de grandes pensadores, de virtudes ciudadanas basadas en el respeto de la Constitución Nacional y en las creencias que que cada persona tenga, se puedan expresar.(cfr. libro "Manifiesto ciudadano" del Rabino Sergio Bergman)

No es fácil comprometerse y participar porque a veces, ya vislumbramos que ese compromiso y participación puede llevarnos al martirio. Todo ésto tiene relación la verdad. ¿Y qué es la verdad?, ¿existe la verdad? ¿o hay verdades varias? ¿o hay tantas verdades como personas?
Las preguntas y los ámbitos para trabajarlas y encontrar las posibles respuestas, conforman una metodología de discernimiento personal, familiar, social irreemplazable porque, en la sana discusión sobre la verdad, puede y debe gestarse un estilo de vida, un sentido que nos permita crecer y desarrollarnos como Nación, como comunidad nacional.

Algunas preguntas que hoy me hago: ¿la seguridad se basa simplemente en el control externo?; ¿se basa en el control policial? o por el contrario tiene que darse en un contexto propicio y una decisión personal de aceptar normas y principios válidos universalmente?. ¿Ésta es la única seguridad que nos interesa como ciudadanos? ¿Y qué hay de la seguridad interior que brota de un corazón y una mente que quieren hacer lo mejor posible los actos de cada día en un ambiente social de paz y concordia?

Aquí dejo mis reflexiones como aporte a la reflexión compartida.
Textos: María Inés Maceratesi

miércoles, 21 de mayo de 2008

Redescubriendo el amor que libera

El desafío de armonizar las diferentes concepciones que proponen los especialistas.


La psicología desde siempre ha reducido, casi exclusivamente, el tema del amor a la relación hombre-mujer, o terapeuta-paciente, viendo en esto una reedición, en la edad adulta, de la primerísima relación emotiva profunda: aquella entre la madre y el niño. Relación que, según muchos psicólogos, condiciona las relaciones afectivas de toda nuestra existencia.

Personalmente, en cambio, estoy convencido de que ha llegado el momento de considerar el amor en psicología como libertad y no como dependencia. No se trata de estar apegado a alguien para amarlo, sino, sobre todo, de ser libres para amar a alguien.

Desde este punto de vista, ¿de qué amor se trata? Es un amor que libera, porque no nos hace sentir prisioneros o sofocados. Es un amor que cuando más se comparte con otras personas más se multiplica, no es exclusivo. Es un amor inteligente, que conoce a fondo al otro, que es clarividente, que no piensa sólo en el placer del aquí y del ahora, sino que se interesa genuinamente por lo que es mejor para el otro.

Es un amor capaz de decir “no” y ser firme en ciertas decisiones…pero es creativo, capaz de inventar nuevas situaciones, nuevas maneras de estar juntos y de entrar en relación con los otros. En cambio, en nuestra época hay una banalización y una despersonalización del amor.

Muchos hemos “desaprendido” a amar y esto sucede porque, a medida que nuestra sociedad ha liberado la sexualidad, ésta ha terminado por reprimir el eros. De hecho, muchos interpretan que el eros es sinónimo de sexualidad. En cambio son dos cosas distintas. La sexualidad es una necesidad, en cambio el eros es una emoción. Por lo tanto, puede existir sexualidad sin eros, es decir, sin pasión.

En el eros la intimidad se vuelve tal que nuestros límites deben ceder, tenemos que dejarlos desaparecer para fundirnos con el otro. Pero esto, muchas veces, provoca miedo, porque es demasiado intenso: en el fondo es una muerte de la individualidad y muchos la temen. Entonces sucede que toda o casi toda la atención se transfiere al sexo que, no obstante, resulta empobrecido, porque se ignoran, desconocen o reprimen muchos sentimientos importantes, como por ejemplo, la ternura y el entusiasmo. Una actitud tal lleva a la despersonalización y a la banalización del amor.

A finales de los sesenta, el psicólogo Rollo May afirmaba que existen varias formas de amor: philiá (amistad, amor fraterno), eros, y ágape (amor altruista o espiritual). El verdadero amor, el integrado, debería llegar a armonizar estas tres dimensiones y no limitarse solamente a una de ellas.

Autor: Pascual Ionata

domingo, 26 de agosto de 2007

El rol de los padres enla educación sexual


Más allá de los debates que pudo haber propiciado el Programa de Educación Sexual Integral sobre el rol de los padres en la educación sexual de los hijos, es importante afirmar que ellos son los primeros educadores de sus hijos. Por otro lado, a esta altura de los acontecimientos, no cabe la discusión sobre si deben ser los únicos o si su función está por encima de la que cumple la escuela. Cuando hablamos de una educación para la vida, la escuela, es subsidiaria de la impartida por los padres. La una necesita de la otra y que las dos converjan en mismos objetivos. leer más...

viernes, 22 de junio de 2007

Ayudándonos a pensar la "salud reproductiva"

Debido a la aplicación de la Ley de Salud Reproductiva en todo el ámbito de nuestro país y a la confusión que se percibe cuando se enfocan los pro y los contra de la misma, especialmente en los medios de difusión, es que me atrevo a aportar una pequeña reflexión que apunta, no sólo a emitir una simple "opinión" sino a esclarecer algunos puntos que, a mi entender, no nos quedan nunca lo suficientemente esclarecidos.

El análisis del contenido de la ley deberíamos hacerlo apelando a todos los argumentos y fundamentos que nos aportan las ciencias humanas y lo que se ve, más que ésto, es que se diluye el debate circunscribiéndolo únicamente a los fundamentos religiosos.
Cuando las cuestiones no están lo suficientemente claras, me gusta partir de hacerme preguntas y, algunas de las que hoy me hago son las siguientes:

¿No será que lo que está en juego no es simple porque lo que está en juego es toda una concepción del hombre, de la mujer, de la sociedad, de la política, de la economía, de la vida misma, tal como nos ha sido dada por la naturaleza hasta hoy?.

¿No será que lo que está en juego es la ética? ¿No será que se intenta "convencer" a la humanidad de que las cosas que hasta hoy eran objetivamente buenas o malas, ahora ya no lo son más?

¿No será que, en pos de un mundo nuevo, todos deberíamos pensar, sentir y vivir de determinada e impuesta manera?. ¿ No será que éste es el debate que tendríamos que tener como sociedad y no seguir con entelequias? ¿No será que el debate tiene que comenzar a darse en la familia antes que en los Medios?

Estas preguntas se me ocurren porque noto que, cuando se aborda este tema en los Medios, generalmente se comienza bien, pero se concluye casi siempre, remarcándose lo negativo y, generalmente enmarcándolo dentro de los fundamentos de alguna religión.

Se le pregunta a un entrevistado por ejemplo: ¿usted es creyente? ¿qué religión practica? ¿por qué todos tienen que aceptar lo que usted cree? ¿no es mejor usar un anticonceptivo que abortar?, ¿no es mejor amar y hacer lo que quieras, cuando quieras y con quien quieras...si éso ninguna religión te lo puede prohibir? ¿no es mejor evitar que venga un chico a un mundo con hambre?

Ante estos interrogantes, me surgen otros como por ejemplo: el conductor de un programa que pregunta si tal o cual cosa es mejor o peor y si Dios la quiere o no, para concluir diciendo que únicamente los religiosos se oponen a la ley, ¿por qué no pregunta qué opinión tiene la gente de quienes desde los ámbitos de poder pretenden constituirse en Dios regulando nuestra vida?

El hombre, y cuando digo hombre me refiero a la humanidad, es un ser libre, un ser que es "capaz de..." ¿de qué?, de elegir libremente su vida y construir su historia. ¿Cómo lo hace?, a través de saberes y sentires. Cuando, tanto el conocimiento como el puro sentir pasan a tener un papel predominante, ya no somos libres porque quedamos a la deriva y sujetos a lo que nos aconsejan, ordenan o supervisan desde afuera.

Minimizar este aspecto es lo que no nos permite entendernos, tanto en lo que hace a este tema puntual de la mal llamada salud reproductiva como en tantos otros temas. No sabemos ni donde estamos, ni a donde vamos y, para complicarnos, nos confunden con leyes.

Tengamos en cuenta que la sexualidad no es algo separado de la persona sino que la sexualidad ES la persona porque SOMOS SERES SEXUADOS y la genitalidad (que es lo que la ley pretende regular) es sólo una dimensión de esa sexualidad que no se puede tomar separada del conjunto de la persona.

¿Qué es lo que se discute entonces hoy? ¿la sexualidad o la genitalidad?. ¿Qué tiene que ver la religión en ésto? Mucho o nada, depende de cada uno de nosotros. Pero el debate no es religioso únicamente sino que es filosófico, antropológico, sociológico y geo político.

Algunos pensarán que por un lado va la vida y por otro la fe, otros pensarán que por un lado va la sexualidad y por otro la genitalidad, otros que ésto o aquéllo no es bueno o no es malo y por lo tanto nadie los puede cuestionar, en fin, así es la humanidad y, mientras no entendamos que seguimos separando, desmembrando y cortando nuestra persona y nuestra sociedad en pedacitos, no encontraremos la solución porque, la solución no está ni adentro ni afuera de nosotros, está entre el adentro y el afuera y entre todos se construye la vida de toda sociedad.

Tenemos que aprender a discernir entre lo objetivamente bueno y malo, entre las opiniones y los saberes, entre lo natural y lo antinatural. Ahora bien, si queremos partir de una afirmación y decir que hoy todo lo natural es antinatural, partiremos de una afirmación falsa que nos acarreará múltiples inconvenientes como ya lo estamos viendo.

Alterar el orden natural de la vida y la naturaleza ¿nos lleva a ser más felices?. Usar o no un anticonceptivo ¿nos lleva a ser más libres y felices? ¿nos lleva a entregarnos libremente al otro y hacernos felices mutuamente?. Vuelvo a repetir, ¿un anticonceptivo nos hace más libres y nos da seguridad?

Cuando se explican los pro y contra de la ley y se enfoca en las creencias personales, generalmente se falla en una cuestión, que es en la que caen todos los creyentes de cualquier credo cuando no están maduros en la fe, cuando no conocen que la fe se basa en la ley natural que consiste en hacer el bien y evitar el mal.

No perdamos tiempo en ver si primero está el huevo o la gallina porque no llegaremos a ninguna parte. No discutamos si el hambre, la desnutrición, el aborto, el preservativo, el anticonceptivo o... Es más, no discutamos, dialoguemos cosas importantes porque la intimidad no se negocia, no se comercia, se decide vivirla de tal o cual manera para hacernos cargo de las consecuencias de una decisión reflexionada, pensada, instruída, inteligente, educada, libremente aceptada y vivida.

Mi consejo para mí misma es éste: nunca dejes que otro decida por vos, si te vas a arruinar la vida, arruinatela sola, pero eso sí, primero, antes de cualquier decisión que puede llevarte a una equivocación, pedí ayuda, primero a tu familia, si tu familia no sabe o no conoce del tema, a tu médico de cabecera, a alguien en quien confíes y sobre todo, escucha a Dios que es el mismo para todos con diferentes nombres, algunos lo llaman naturaleza, budismo, mahometismo, judaísmo, cristianismo, catolicismo pero todos proponen lo mismo, hacer el bien y evitar el mal, algunos partiendo del no y otros del sí, algunos partiendo del amor y otros de la ley, algunos partiendo del interior y otros del exterior. De vos depende, de lo que crees, de lo que quieres para tí, para los demás, si te miras o te miran como un objeto o como un sujeto, si miras a los demás como objetos o como sujetos.

No te engañes y no te deje engañar, eres responsable de tu decisión. Si tomas una decisión y te equivocas, bueno, estaba dentro de las posibilidades pero, si te equivocas por desconocimiento o ignorancia, si te equivocas porque te impulsan a equivocarte, si te equivocas porque crees que lo sabes todo y no necesitas del consejo de nadie que te ayude porque te estima, es lógico que te equivoques, ya no estárá dentro de lo posible sino de lo seguro.

Lo que está en juego no es la religión como ley sino la fe como vida, la fe aceptada es fe vivida porque quien vive lo que cree, cree en lo que vive. Esto que parece un juego de palabras no lo es, sino que nos lleva a reflexionar y meditar largamente sobre el sentido de la vida a la luz de la razón (ciencias humanas) y de la fe revelada que, en el caso de los católicos, es el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo que no vino al mundo para condenarnos sino para salvarnos y no abolió la ley mosaica sino que la elevó a la plenitud y la resumió en un mandamiento "Amar a Dios y al prójimo como a nosotros mismos".

Aquí está la clave para los creyentes y tiene un camino de doble mano, si no me amo, no puedo amar, ni a Dios ni a mi prójimo, si no amo y conozco a Dios, no puedo ni amarme ni amar a mi prójimo. La clave está en que el Dios de Jesucristo es un Dios que habla, dialoga con nosotros a través de palabras y gestos concretos y que nos dice: ama, pero que tu amor sea un amor libre y responsable.

Y cuando hablamos de la ley de salud reproductiva hablamos ni más ni menos que de una ley humana y, tan fundamentalistas serán los que defiendan la ley humana a rajatablas como los que defiendan la doctrina de un credo de la misma manera.

Ruego a Dios para que ningún humano gobierne sobre la conciencia de otro ser humano, pero que todos podamos tener una familia que nos vaya educando gradualmente según nuestra esencia personal, que vaya descubriendo cuales son las necesidades de cada uno de los hijos, que vaya distinguiendo a cada uno según su esencia, que sepa guiarlos y acompañarlos para que sus decisiones sean meditadas, pensadas para luego ser vividas, para hacerse cargo de cada acción, para saber que a pesar de todo podemos equivocarnos porque la vida no es blanco o negro, para aceptar que somos limitados y necesitados.

Ruego a Dios y apelo al "nosotros" como sociedad para que los chicos tengan en la escuela un espacio de complementación de su hogar, para que tengan la escuela como ámbito de diálogo y construcción, para que la escuela sea un instrumento al servicio de las familias.

Ruego a Dios para que, ya crecidos, sepamos ir caminando por la vida llevando en la mochila un montón de enseñanzas libremente recibidas y aceptadas que nos servirán de herramientas para abrir el camino y aportarlas solidariamente.

Concluyendo, el trigo y la cizaña siempre convivirán pero, el trigo nos da el pan, la cizaña reseca la tierra y no deja crecer el trigo.
¿Eliminaremos el trigo para quitar la cizaña o aprenderemos a convivir podando la cizaña?. Es una tarea de todos y de cada uno.

María Inés Maceratesi